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Con ese programa no asustan al tunco


Autor de este blogPoco duró la expectativa, no hubo suspense. Los dirigentes del FMLN convocaron por primera vez a un congreso y a pesar de que con la misma convocación aparecieron todas las limitaciones que iban a tener los militantes para poder determinar por sí mismos el tenor del congreso, la cúpula efemelenista, sin demasiada presión de la derecha, ni del patronato, salió a la palestra para capar cualquier esperanza que pudieron haber creado con tanta audacia al proponer como tema de su congreso “el socialismo para nuestro país”. Todos los tenores salieron a desafinar su cantaleta, la primera estrofa enumeró todos los socialismos que no deseaban, sobre todo ese que pudiera aparentar alguna radicalidad. La segunda fue para decirnos que para transformar la sociedad capitalista no es necesario cambiarle nada, todo debe seguir igual, para cambiarlo todo, no hay que cambiar nada. Sigamos con la misma Constitución, con la misma oligarquía sin quitarle un gramo a su dominación, con el mismo Estado y sobre todo, sometidos a los mandatos del imperialismo y de sus agencias financieras, en suma es lo que repiten los dirigentes efemelenistas.

La derecha jubilosa proclama su triunfo, dirigentes de ARENA, comentaristas y expertos de Fusades, miembros del patronato, incluso una diputada de segunda plana, no ocultan su sonrisa para de nuevo enterrar y darlo definitivamente por muerto al socialismo y para acrecentar su júbilo a veces lo designan con el nombre más temido, comunismo. Entierran al socialismo del siglo XX y el del siglo XXI, los entierran acompañados por los efemelenistas que han reconocido no desear ni uno, ni el otro como impropios para nuestro país y para nuestra sociedad. La cúpula efemelenista no da muestra de gran imaginación, prometen que su socialismo va a combatir la pobreza, que va a repartir más equitativamente las riquezas, que el Estado debe cumplir su misión emprendedora. A este despliegue de indigencia imaginativa le han llamado “socialismo tropical”. Lo único cierto es que en el trópico lo blando se derrite y es lo que está pasando con todos los abandonados principios que ya no asumen.

Uno puede simplemente preguntarse ¿cuál es el objetivo perseguido con todo este circo? Pues la pronta reculada no les va a servir para recuperar los votos perdidos, sino que al contrario han expuesto ante todo el país su falta de principios socialistas, antes podían mostrarse como soñadores que postergaban sine die la realización de sus utopías. El socialismo era entonces un lejano horizonte, pero horizonte al fin. Ahora lo que nos ofrecen como futuro es la sociedad capitalista existente, con la propiedad privada de los medios de producción, con la oligarquía gobernando la economía del país, nos propone un país entregado a la codicia imperialista, la Constitución arenera y escrita durante la dictadura como ley que funde nuestra vida civil y estatal. De una u otra forma los efemelenistas nos declaran con Francis Fukuyama que la historia ha terminado.

Mijaíl Gorbachov decretó que Moscú ya no era el centro del movimiento comunista e invitó a los dirigentes de todos los partidos a pensar por sus propias cabezas. Era esto lo que exigían algunos partidos y dirigentes, otros se sintieron totalmente huérfanos. Fue el caso de los comunistas salvadoreños. Muchos le tomaron tirria a Gorbachov y lo declararon traidor y el sepulturero del socialismo. Lo cierto es que al llegar este hombre al poder en la URSS ya nada se podía reformar, todo el edificio social estaba en descomposición, la economía se destartalaba, la corrupción, la hipocresía, la ausencia de ética corroían la sociedad. El ideal socialista había desaparecido y los modelos sociales venían de afuera, los ídolos de la juventud eran las estrellas de Occidente, el modo de vida consumista su anhelo. Las razones de todo esto son complejas y poco a poco se han ido analizando, aunque todavía no haya un total acuerdo sobre este tema. Sin embargo no se puede adjudicarle a Gorbachov la derrota, pues sus esfuerzos reformistas ya eran demasiado tardíos y cualquier intento de evitar la hecatombe iba a resultar inadecuado.

Muchos se indignaron cuando en los años setenta Enrico Berlinguer declaró que “la fuerza de propulsión de la Revolución de Octubre de 1917 se había agotado”, la mayoría de dirigentes comunistas de los países alineados a Moscú se limitaron a decretar que el dirigente italiano era un revisionista de derecha. Desde entonces, al principio a tientas, con minúsculos adelantos, con hartas dudas y muchos cuestionamientos se inició una reflexión sobre la posibilidad de edificar otro socialismo, pero esa reflexión se redujo a pocos pensadores europeos, en el resto del mundo, hay que dejarlo claro, se seguía considerando que Moscú era el centro mundial del movimiento comunista. Esto los confortaba en su pereza mental, les dejaban a los soviéticos la tarea de pensar por todos. Pocos fueron los que afuera de algunos marxistas europeos se propusieron dejar de lado el catecismo estaliniano y volver a las fuentes originarias de los textos de Marx, Engels y Lenin. Fue entonces que se redescubrieron los escritos de Gramsci y de muchos otros. Uno de esos pocos que cuestionaron las ideas trilladas del dia-mat fue el revolucionario argentino-cubano Ernesto Guevara. (Dia-mat son las siglas rusas de la materia que se estudiaba en las escuelas del PCUS, materialismo dialéctico). Desgraciadamente muchos aún no se alejan de esa doctrina petrificada y la siguen considerando como un método-llave-maestra que abre todas las puertas y aprieta todas las tuercas flojas del revisionismo.

Para entender la precariedad de pensamiento innovador en el FMLN es necesario tener en cuenta que nunca salieron del esquemático modo de pensar que aprendieron en el “dia-mat” soviético, pero lo que es peor es la base de toda su política: una visión oportunista que los empuja a acomodarse al sistema y sobre todo a sacar todo el provecho personal que les permita el haber llegado al poder.

Uno de los argumentos que esgrimen tanto los ideólogos de derecha, como los efemelenistas es que en Cuba han abierto la posibilidad de empresas privadas y el acercamiento diplomático con los Estados Unidos, la situación cada vez más mercantil de la economía china, el primer caso es muy limitado como para considerarlo un intento de volver al capitalismo y el segundo sí se trata de eso, de un retorno paulatino a la economía de mercado con todos los vicios de la sociedad capitalista. Hay en China algunas regiones que parecen ahora prosperar, no obstante hay otras (la mayoría) que se hunde en mayor atraso social, en las que el hambre y la miseria son la realidad de millones de chinos. Se da el caso en China de miles y miles de familias que han perdido sus habitaciones y la de millonarios que viven en palacios disfrutando de todos los adelantos que les permite la ciencia y las fortunas acumuladas en poco tiempo. Uno de ellos se hizo construir una réplica de un palacio francés. Ufano este millonario, le agradece al Partido Comunista de haberle permitido mostrar toda su iniciativa y poder explotar a sus compatriotas. Por supuesto se presenta como lo hacen todos los capitalistas, como un dador de trabajo. En realidad se olvidan que sin el trabajo humano su capital no fructificaría, que es el trabajo el que produce la riqueza.

Las reformas en Venezuela en beneficio de la población son totalmente ignoradas, el acceso a la asistencia médica para los pobres y para todos, el acceso a la formación y educación para miles y miles de venezolanos que antes no podían soñar en ello. Cuando la derecha salvadoreña habla de Venezuela los acentos de la guerra fría reaparecen con tanto vigor que uno piensa que los han estado alimentando con mucha ternura. Pareciera que pronto nuestra situación económica va a darles envidia a los venezolanos. Se habla menos de Bolivia y de Ecuador, porque el imperialismo estadounidense ha hecho de Venezuela su principal blanco en la región. La derecha no innova nada tampoco en esto, sólo que ahora consideran que su exorcismo en el cuerpo exangüe de El Salvador ha dado resultados y el socialismo ya no existe ni en los sueños de los efemelenistas. Vean lo que responde la diputada arenera Margarita Escobar a esta pregunta: ¿La flexibilización del socialismo para El Salvador podría ser una alternativa de gobierno?  “Dicen que el modelo del socialismo que se plantea el FMLN va a respetar la propiedad privada grande, mediana o pequeña; en el tema de impuestos, dicen que el partido respetará las diferentes empresas, pero creen que los empresarios deben pagar sus tributos. Dicen que van a reducir la pobreza, van a poner en el centro a la persona y que van a respetar la Constitución de la República. Todo esto suena bien”.

¿Y cómo no le va a sonar bien, si en definitiva, con ese programa no asustan al tunco? Pienso que podemos sacarle provecho a esta situación de coyuntura imprevista. El tema del socialismo como sociedad posible en el país se ha vuelto a plantear, no importa que sea de la manera en que lo hace el FMLN, pero esto nos permite que partidos políticos de izquierda, organizaciones diversas, sindicatos, personas puedan reflexionar las estrategias que conduzcan a los salvadoreños a plantearse la verdadera transformación de la sociedad.

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