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Vietnam, hacia la meta de cero hambre


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Claudia Fonseca Sosa

En apenas dos décadas el índice de pobreza en Vietnam se ha reducido del 58 % al 5,8 %. Sin duda este ha sido uno de los principales logros del proceso de Renovación o “Doi Moi” dirigido por el Partido Comunista de la nación indochina, en busca de un mayor bienestar social.

Para el especialista cubano del Centro de Investigaciones de la Política Internacional, Ruvislei González Sáez, la clave del éxito radica en la aplicación de políticas públicas acertadas y el notable crecimiento económico nacional.

La creación de sistemas de seguro social y de atención especializada al adulto mayor, la niñez y las minorías étnicas en desventaja, la entrega de tierra a campesinos en calidad de usufructo, políticas de empleo inclusivo, así como la extensión de los programas de salud y educación, son algunas de las medidas que contribuyeron a dichos resultados en pocos años, según explicó a Granma el investigador.

Además, —dijo— se han llevado a cabo proyectos de desarrollo local en zonas rurales, que incluyen la edificación de nuevos caminos y centros escolares y de atención sanitaria, la perforación de pozos de agua potable y la entrega de materiales para el trabajo agrícola y artesanal.

Hanoi ha fomentado lo que describe como “nuevo campo”, un programa integral con el cual se propone desatar las fuerzas productivas en las zonas más atrasadas, mediante incentivos económicos, reorientación de cultivos e introducción de tecnologías al proceso productivo. En este sentido, los veteranos de las pasadas contiendas bélicas en Vietnam, Laos y Cambodia —muchos de los cuales son ancianos que viven solos— han recibido siempre el amparo del Gobierno.

Se ha logrado también elevar incesantemente el índice de desarrollo humano (IDH) en Vietnam. La ONU considera que el país ha vencido la mayor parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de cara al 2015. No obstante, las autoridades asumen que aún quedan deudas sociales, en particular en las zonas rurales, añade González Sáez.

El profesor Hugo Rius, corresponsal de Prensa Latina en Hanoi, explica que las mayores dificultades se concentran en las montañas del norte, las tierras altas del centro y del delta del río Mekong, donde residen las etnias con menos recursos y hacia donde se ha dirigido gran parte de los programas gubernamentales contra la pobreza en los últimos años.

Pero —agrega— hay que tomar en cuenta cuánto se dificultan estos esfuerzos en un país costero tan vulnerable a las catástrofes naturales como lo es Vietnam, con un elevado porcentaje de residentes en regiones continuamente expuestas a los deslaves de tierra, el desborde de los ríos y la subida del nivel del mar.

Otro freno a las iniciativas estatales a favor de la disminución de la pobreza ha sido el impacto de la crisis financiera internacional, que redujo las posibilidades de trabajo al mismo tiempo que aumentó las necesidades adquisitivas básicas de la población, incentivó la migración del campo a la ciudad e impuso precios inflados en los mercados domésticos. Retos sobre los que el Gobierno no ha cesado de trabajar.

Precisamente esta semana, el primer ministro, Nguyen Tan Dung, puso de relieve los logros y desafíos del país en la agricultura al presentar el programa nacional Cero hambre, que responde a una iniciativa del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Propuesto en el año 2012 durante la Conferencia sobre desarrollo sostenible de Río de Janeiro, Brasil, este programa llama a todas las naciones a eliminar el peor flagelo que azota a una parte importante de la población global. Sus cinco objetivos centrales son que este mal no afecte a menores de dos años de edad, lograr un ciento por ciento de alimentos adecuados para todos los niños, sistemas alimentarios sustentables, incremento de la productividad e ingresos de agricultores y cero pérdida o desperdicio de comida.

Al inaugurar en Hanoi una conferencia sobre el tema, Dung refirió que Vietnam, con 33 millones de hectáreas de tierra, solo cuenta con 10 millones aptas para la agricultura, mientras que la población llegó a 90 millones de habitantes.

Recordó que en la década de 1980, cuando cerca del 70 % de los vietnamitas se enfrentaba al hambre, el país importaba anualmente más de un millón de toneladas de alimentos. Sin embargo, puntualizó, gracias a los esfuerzos renovadores, Vietnam se ha convertido en una nación de ingreso medio, uno de los principales exportadores de arroz, y sus productos agroforestales y pesqueros llegan a muchos mercados externos.

La agencia vietnamita de noticias (VNA) refiere que para lograr la meta de cero hambre en Vietnam, las agencias de la ONU en el país indochino elaborarán un plan de acción al respecto para el lapso 2016-2025, lo cual ayudará también al programa de desarrollo socioeconómico nacional. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y otras entidades internacionales ya se han comprometido a colaborar en este sentido.

El jefe de Gobierno vietnamita resaltó que la producción alimentaria mundial logró éxitos en las últimas décadas, gracias al esfuerzo de cada país y la asistencia activa de las organizaciones internacionales, sobre todo la FAO. Pero la garantía de la seguridad alimentaria y nutricional, y la reducción de la pobreza enfrentan varios desafíos, especialmente en los países en vía de desarrollo en la región Asia-Pacífico, donde la producción de alimentos no satisface la demanda de la población.

En la actualidad, el mundo registra 805 millones de personas con hambre y más de 160 millones de niños menores de cinco años malnutridos, dijo el gobernante vietnamita, quien aplaudió y destacó la iniciativa del Secretario General de la ONU para enfrentar este flagelo.

En el 2014, Vietnam exportó más de seis millones 500 mil toneladas de arroz y otros productos silvícolas, acuícolas y agrícolas por un valor total de 31 mil millones de dólares.

El rápido desarrollo de la agricultura ayuda a Vietnam a superar impactos de la crisis económica regional y mundial, y a garantizar la seguridad y el bienestar social para la población, indicó Dun.

A pesar de los logros socioeconómicos y la lucha contra la pobreza y la eliminación del hambre, la agricultura vietnamita enfrenta grandes desafíos como la capacidad competitiva e impactos negativos del cambio climático, reveló.

Subrayó que como uno de los ocho países activos en la implementación de forma piloto de la Iniciativa “Una ONU”, Vietnam se comprometió a respaldar y acompañar a esa organización internacional en el proceso de realizar los objetivos de desarrollo sostenible.

Participar en la iniciativa “El Reto del Hambre Cero” ayudará a Vietnam a mejorar las labores de la reducción de la pobreza y la eliminación del hambre, así como a garantizar la seguridad alimentaria y nutricional en las zonas rurales, sobre todo las regiones montañosas y remotas, admitió.

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