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Rusia, potencia por sí misma


Planta Mercedes benz linea produccion furgoneta clase v. Vitoria, 15-05-2014. Fotografia Rafa Gutierrez
Rusia es una potencia energética pero también tiene grandes potencialidades en la industria y los servicios.Foto: Ria Novosti

El calificativo de potencia por sí misma, concuerda con la Rusia que dejó atrás el polvo de las ruinas provocadas por la II Guerra Mundial, y se levantó económicamente, mostrando al mundo del siglo XXI, indicadores privilegiados en aspectos clave del desarrollo.

Un solo dato de la actualidad es reflejo de lo anterior: en el 2014 Ru­sia registró un superávit en su ba­lanza comercial de 142 009,8 mi­llo­nes de euros, un 8,54 % de su PIB, superior al superávit alcanzado en el 2013; mientras que su moneda, el rublo, continúa fortaleciéndose en el 2015 pese a las sanciones norteamericanas y europeas.

¿Qué quiere decir esto?

No creo que se trate solo de que la naturaleza haya dotado su territorio con reservas extraordinarias de mi­nerales, sino, que su pueblo y su go­bierno se han propuesto y logran con creces, desarrollar el país y ha­cer del bienestar de sus ciudadanos el principal objetivo.

No son solo las cifras macroeconómicas y la primacía de esa nación en reservas y producciones de minerales, las que muestran a Rusia co­mo potencia por sí misma. Vale la pe­na destacar hasta dónde ha podido llegar el gran estado tras haber quedado destruido una vez concluida, hace 70 años, la Gran Guerra Patria.

Rusia es considerada hoy una po­tencia energética que cuenta con las mayores reservas de gas natural del mundo, junto con la segunda ma­­yor reserva de carbón. De igual forma se ha convertido en uno de los ma­yores productores mundiales de pe­tróleo con una explotación diaria de 10 120 000 barriles, cifra que des­de el 2012, sobrepasó la de Arabia Sau­dita.

Estos indicadores están vinculados con las grandes reservas y el po­tencial de producción de la industria petrolera de Rusia. En el subsuelo del país se concentra un 13 % de las reservas mundiales exploradas de crudo. Aproximadamente el 60 % de estos recursos están ubicados en las zonas de los Urales y Siberia, lo que facilita las exportaciones tanto hacia el Este como hacia el Oeste.

La diversidad del destino al que llega su petróleo tiene como nuevos componentes los suministros en cons­tante aumento a la región de Asia y el Pacífico.
En el caso de Europa, Rusia provee más del 25  % del petróleo y más del 40  % del gas que consumen los países del Viejo Continente.

Otro ejemplo: en el 2010 con la inau­guración del oleoducto que une los yacimientos de Siberia Oriental con el Lejano Oriente el bombeo del crudo aumentó un 45 %.

También es el mayor productor de gas natural, con el 22,3 % de la producción mundial, y el mayor exportador, con el 24 % a ese nivel.

Otros indicadores que muestran sus reservas minerales son: diamantes, hierro, níquel y plata, que ocupan el primer lugar mundial; oro, segundo lugar; platino, tercer lugar, entre otros.

Además de las posiciones cimeras en reservas y explotación de mi­nerales; del petróleo y gas ruso, principalmente, dependen muchas na­ciones europeas que se benefician del mismo.

Rusia es, a la vez, el cuarto mayor productor mundial de electricidad; posee el 20 % de las reservas de agua potable. Tiene el 22 % de las reservas mundiales de madera y ocupa el primer lugar por la extensión de sus bosques.

En la actualidad, la Unión Eu­ropea es llevada por Washington a imponer sanciones económicas y financieras con el pretexto de la posición de Moscú respecto al conflicto en Ucrania. No obstante, más de un gobierno de la eurozona ha tenido que meditar y reaccionar de manera no totalmente coincidente con la estrategia norteamericana.

Por supuesto, Europa sigue su­mida en el marasmo de no contar con una política exterior propia e independiente de la Casa Blanca, y la variedad de gobiernos instalados en el poder en la mayoría de esos estados, son titubeantes cuando las órdenes llegan desde Estados Unidos.

En ese contexto, la OTAN, como engendro militar dirigido por el Pen­tágono, involucra a fuerzas europeas y el mantenimiento de esta estructura belicista perjudica por su elevado costo a naciones que por demás sufren de una aguda crisis.

Rusia, el país más grande del pla­neta, con 17 045 400 kilómetros cua­drados de extensión, y una población que supera los 143 millones de habitantes, sabe de su fortaleza económica que, unido a su poderío mi­litar y la sabia dirección de sus má­xi­mos dirigentes, la hacen una potencia por sí misma a la que sus adversarios tendrán que respetar por siempre.

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