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La crisis en la economía mundial y la recuperación fallida


Por: José Luis Rodríguez

Desde el estallido en 2008 de la mayor crisis en los últimos 80 años, la economía mundial ha venido atravesando un proceso continuo de arrancadas en falso y nuevas recaídas que amenaza por extender de forma  infinita sus negativos efectos.

Si se toman las cifras de crecimiento de la economía mundial hasta el pasado 2014[1], se aprecia como la economía mundial –luego de no crecer en 2009-, pareció como que se recuperaba rápidamente en 2010 al incrementarse el PIB en 5.4%, pero a partir de ese momento los crecimientos han caído a 4.1, 3.4, 2.5 y 2.6% entre 2011 y 2014 respectivamente.

No es ocioso reiterar que la actual crisis y la depresión subsecuente refleja un fallo orgánico del capitalismo como sistema, en tanto que fue precisamente el ciclo de caída de la rentabilidad media visible ya en los años 70 del pasado siglo lo que impulsó las políticas de corte neoliberal para tratar de recuperar la ganancia que se reducía.[2]

Como ocurriera en épocas pasadas fue el incremento del grado de explotación de la fuerza de trabajo el mecanismo de compensación por excelencia aplicado entonces. Ello requería liberalizar el movimiento del capital y limitar la presencia del Estado como garante de conquistas sociales  que se habían ido conformando a partir de las luchas obreras que derivaron de la coyuntura que surgió con el fin de la II guerra mundial y la derrota del fascismo.

Esas políticas cobraron un nuevo impulso con la desaparición del socialismo en Europa y la consecuente condena histórica al socialismo como sistema, a lo que se sumó la posibilidad técnica de lograr una velocidad inédita en el movimiento de los capitales gracias a la aparición de novedosas tecnologías de la información y al nivel de globalización que se alcanzó por la economía mundial. Se abrió así una etapa en la que la preponderancia de las operaciones de alta rentabilidad del capital financiero condujo a una “financierización” de la economía en la que el movimiento del capital ficticio pareció ganar una independencia absoluta de la economía real, aportando una ganancia extraordinaria y muy superior a partir de prácticas especulativas.[3]

Los mecanismos de corrección del ciclo capitalista que habían operado hasta entonces sufrieron una alteración sustancial. Por un lado, se incorporó a la dinámica del sistema un mercado de más de 400 millones de personas de Europa Oriental y la antigua URSS, a lo que se sumó la entrada de China al mercado mundial con una población superior a 1300 millones de habitantes y notable fuerza competitiva. Por otro lado, la contracción de la demanda solvente ante la limitada capacidad para crear valor en la economía real –desbordada por la economía financierizada- no actuó como detonante para corregir las desproporciones, en tanto que un enorme proceso de endeudamiento de personas, empresas y estados se convirtió en un mecanismo facilitador de la realización de los valores artificialmente creados.[4]

Las señales de alarma se vieron así empañadas en la misma medida en que parecía ilimitado el nivel de circulación de activos financieros ajenos a la economía real, proceso que alcanzó un punto crítico al computarse en el 2008 una masa especulativa global que se estimaba en 14 veces mayor que el PIB de todo el mundo.

La ruptura del precario vínculo entre la masa financiera circulante y el PIB que se desencadena a partir del 2008, mostró la enorme vulnerabilidad del modelo de acumulación capitalista y produjo un impacto solamente superado por la crisis de los años 30. Pero a diferencia de lo ocurrido entonces, las soluciones no se encaminaron a través de la reestructuración productiva para adecuar los niveles de superproducción a la demanda solvente, con una fuerte presencia del Estado como fuente de apoyo para atenuar los impactos inevitables.

Lo que precisamente hace la diferencia es que ahora las soluciones que se han estructurado para enfrentar la crisis se han dirigido básicamente a rescatar los bancos mediante nuevas emisiones de liquidez para recomponer sus operaciones[5] e –increíblemente- volver a iniciar de nuevo el proceso especulativo ante la irresistible tentación de altas ganancias asociadas a ese proceso. Solo así se explica que en el 2013 el valor de los derivados financieros alcanzara la fabulosa cifra de 248 billones de dólares, un 36% más que en el 2008.[6]

Por otro lado, la emisión de liquidez se ha tratado de obtener no solamente mediante emisión monetaria, sino que también se han comprimido los gastos públicos a niveles insoportables en Europa, lo que ha provocado prácticamente la quiebra fiscal de países como Grecia, que se ha visto obligada a endeudarse totalmente para sobrevivir. Esta situación se ha repetido en alguna medida en países como Irlanda, España y Portugal. No obstante, luego de varios años de practicar esta política de austeridad suicida, impuesta en la UE por países como Alemania, el Banco Central Europeo ha comenzado a practicar –siguiendo los pasos de la Reserva Federal de Estados Unidos- una suerte de flexibización cuantitativa al inyectar liquidez a la economía para tratar de reactivarla.

En términos más simples, se ha tratado de inyectar nuevos recursos para corregir lo que se califica como “excesos” de la banca al apostar a una u otra tendencia del mercado, sin proveer de los recursos indispensables que permitan incrementar la inversión productiva y –consecuentemente- la creación de valor que permita estabilizar la economía sobre bases sólidas. De este modo, luego de la caída del 2009 la inyección de paquetes financieros hizo rebotar la economía mundial, pero en la medida de que ello era un esfuerzo no sostenible, a partir de ese momento se aprecia una tendencia sostenida a la depresión.[7]

Desde luego, la crisis no ha afectado por igual a todos los países. En ese sentido han actuado como elementos de amortiguación un conjunto de factores que han atenuado el impacto depresivo, especialmente para los países subdesarrollados y emergentes.

Se trata en primer término del incremento en el precio del petróleo, que de una cotización promedio de 52 dólares el barril entre 2000 y 2010 subió hasta alcanzar un máximo de 105 dólares en 2012, para un aumento del doble exactamente, tendencia que se mantuvo hasta el primer semestre del pasado año. En ese momento el incremento de la producción –que pasó de 8 a 11 millones de barriles diarios- con las tecnologías del fractura hidráulica en países como Estados Unidos, a lo que se unió la invariable producción de los países miembros de la OPEP, todo ello en medio de una demanda afectada por la crisis, provocó una sobreoferta que terminó por derrumbar los precios.

Igualmente en estos años se beneficiaron los exportadores de productos primarios, en tanto que el precio promedio de los alimentos se incrementó 53.5 puntos porcentuales, mientras que los minerales y metales crecían 47.8 puntos hasta 2011.

Adicionalmente el incremento de la demanda de China sobre estos productos también contribuyó a atenuar las tendencias recesivas en el caso de América Latina, al menos hasta el 2012/13.[8]

Luego de esta evolución los resultados económicos del 2014 volvieron a marcar una tendencia al estancamiento o la depresión en un grupo de países, en medio de una situación a la que se han sumado acrecentadas tensiones geopolíticas.

De tal modo, factores que actuaron como atenuantes de los efectos de la crisis han invertido su comportamiento, pues en el pasado año se produjo una caída en los precios del petróleo superior al 45% en relación al nivel que se presentaban al cierre del primer semestre, con graves afectaciones a países como Venezuela, Ecuador y Rusia. Al mismo tiempo, se desaceleraron los precios de un grupo importante de alimentos –que ya habían descendido un 5.6% entre 2011 y 2013- así como productos metálicos y minerales que se reducen un 20%. Simultáneamente, concluye la política de flexibilización cuantitativa implementada por la Reserva Federal norteamericana, medida acompañada de una gradual elevación de las tasas de interés ya anunciada en EEUU y que supone significativas consecuencias para los flujos financieros externos de un grupo de países en desarrollo que tienden a contraerse.

Al mismo tiempo comienza una escalada de sanciones económicas de Occidente contra Rusia que provoca una serie de contra-sanciones de este país, lo que finalmente se traduce en una guerra económica de nocivas consecuencias para ambas partes, como resultado del estallido de una guerra civil inconclusa en el territorio de Ucrania que viene desarrollándose desde febrero del 2014. En tal sentido y solamente durante el pasado año se estima que las sanciones causaron pérdidas por 170,000 millones de dólares a la economía rusa, en tanto que las exportaciones de productos agrícolas europeos a Rusia por unos 11,000 millones de dólares anuales han sido limitadas sustancialmente o prohibidas por las autoridades rusas.[9]

A todo lo anterior pueden añadirse las consecuencias de la guerra desatada por el llamado Estado Islámico en el Medio Oriente con graves repercusiones también en el continente africano.

Finalmente, el incremento de las tensiones geopolíticas en el pasado año se ha manifestado también en el elevado gasto militar, que según cifras reveladas recientemente por SIPRI, llegaron a un billón 776 mil millones de dólares, cifra que sigue superando a la existente al final de la guerra fría y que absorbe el 2.3% del PIB mundial.[10]

La evolución de todos estos acontecimientos se refleja en los resultados económicos de 2014 y en los pronósticos de desempeño del PIB para el 2015.[11] Al respecto –además de las cifras ya apuntadas para la economía mundial- se registra un crecimiento de solo 2.4% en 2014 en Estados Unidos, con un estimado de 2.8% para el presente año. La evolución de la eurozona para este período es 0.8 y 1.3%. En el caso de Japón los crecimientos son de 0.4 y 1.2%. Finalmente, los BRICS muestran una notable desaceleración que –excepto el caso de la India- viene manifestándose desde 2013.

En efecto, en el 2014 Brasil solo creció 0.3% y este año el pronóstico es de 1.5% de incremento en el PIB; Rusia entra en recesión este año con una caída de -3% en su crecimiento, luego de una tasa de incremento de solo 0.6% en 2014; China desaceleró el incremento del PIB a 7.4% el pasado año y este año se pronostica alcanzará 7.1%; Suráfrica descendió su crecimiento a 1.4% en 2014 y se pronostica alcanzará 2.3% este año; la única excepción a esta tendencia a la desaceleración del crecimiento en los BRICS es el caso de la India, que creció 5.9% en 2014 y debe llegar a 6.3% este año.

Un factor que continuará teniendo influencia en el desempeño económico de diversos países a corto plazo es el precio del petróleo, que se pronostica promediará 59 USD/b en 2015. Aunque algunos pronosticadores no esperan que la caída continúe durante el segundo semestre, tampoco se prevé alcanzar nuevamente los precios en torno a 100 USD/b que estuvieron vigentes hasta la primera mitad del 2014.  Por otro lado, los precios de los alimentos mantendrán su tendencia a la reducción tomando en cuenta el abaratamiento del petróleo, la elevada producción global, la subida del valor del dólar y una demanda limitada de grandes importadores como China.[12]

Finalmente las predicciones del crecimiento económico para el 2016 no permiten afirmar que se aproxime una recuperación sostenida tomando en consideración que la economía mundial solo llegaría al 3.3% de crecimiento, manteniéndose ritmos muy bajos en la eurozona y Japón -1.7 y 1.1% respectivamente- con un 3.3% en el caso de EEUU. Por su parte en el caso de los BRICS China continua creciendo con tasas más moderadas (6.8%) mientras que Brasil debe llegar a 1.5%, Rusia solo alcanzaría 1.2% y Suráfrica mantendría un ritmo aproximadamente igual al de este año.

Las predicciones para períodos más largos muestran una recuperación incierta en muchos aspectos. Lo que sí resulta hoy una certeza es que de continuar implementándose soluciones que no resuelvan la dicotomía actualmente existente entre la economía real y la especulativa, una nueva crisis no tardará en aparecer.

Notas al pie


[1]Los datos fueron tomados de World Bank Global Economic Prospects, January 2015 disponible en www.worldbank.org, IMF World Economic Outlook, October 2014 y  World Economic Situation and Propects 2015, January 2015 disponibles en www.imf.org  (Consultado en marzo 15, 2015).
[2]Ver los análisis de Julio Gambina en Crisis del Capital (2007/2013) Editorial FISYP, Buenos Aires, 2013; de Claudio Katz en Bajo el imperio del capital Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2011; y de Beatriz Stolowicz El debate actual: posliberalismo o anticapitalismo en Jairo Estrada (Compilador) Crisis capitalista, economía, política y movimiento Espacio Crítico Ediciones, Bogotá, 2009.
[3]Ver de José Luis Rodríguez “La crisis global. Orígenes, naturaleza y desafíos” en Reflexiones sobre la crisis y la economía internacional actual, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2011.
[4]La deuda total en el mundo pasó de 142 a 199 billones entre 2007 y 2014. Ver Mc Kinsey Global Institute Debt and (Not Much) Deleveraging Executive Summary, February 2015 disponible en www.mckinsey.com (Consultado en marzo 15 de 2015).
[5]En ese sentido son bien conocidos los flujos de liquidez surgidos de la llamada “flexibilización cuantitativa” de la Reserva Federal de EEUU.
[6]Existen diferentes métodos para medir la dimensión de estos mercados. Ver de Michael Snyder The Size Of The Derivatives Bubble Hanging Over The Global Economy Hits A Record High May 26th 2014  disponible en www.http://theeconomiccollapseblog.com/archives/the-size-of-the-derivatives-bubble-hanging-over-the-global-economy-hits-a-record-high (Consultado en marzo 15 de 2015).
[7]La deuda de los gobiernos, empeñados en buena medida por los paquetes financieros de rescate, pasó de 33 a 58 billones de dólares entre 2007 y 2014, para un crecimiento del 75.8%. Ver Mc Kinsey Op. Cit.
[8]Ver de José Luis Rodríguez “Los factores compensatorios de la crisis en América Latina: Notas para el análisis” CIEM Temas de Economía Mundial Nº 25, febrero 2014disponible en www.ciem.cu  (Consultado en marzo 20 de 2015).
[9]Western sanctions could cost Russia up to 170 billions, Johnson Russia List Nº 248, December 2 2014 disponible en www.russialist.org (Consultado el 20 de marzo de 2015).
[10]Ver SIPRI “Trends in World Military Expenditure, 2014” April 2015 disponible enwww.sipri.org (Consultado el 17 de abril de 2015).
[11]Ver IMF (2015).
[12]Ver M. Justo “¿Por qué está cayendo el precio mundial de los alimentos? BBC Mundo, marzo 17 2015 disponible en www.bbc.co.uk  (Consultado el 20 de marzo de 2015).

Las relaciones económicas entre Cuba y EEUU en un nuevo escenario

Las nuevas condiciones surgidas a partir del 17 de diciembre del 2014 que apuntan hacia una gradual normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, han provocado un amplio debate en los medios acerca de las posibles condiciones en que se desarrollarán los vínculos económicos entre los dos países de ahora en adelante. En tal sentido, aún resulta muy temprano para llegar a consideraciones de mayor calado en el tema, aunque pueden anticiparse algunas consideraciones que contribuyan a enmarcar mejor el análisis.

Ante todo es necesario señalar que desde el año 2001 han existido relaciones económicas entre los dos países, o más precisamente vínculos en una sola dirección. Estos se enmarcan en la decisión de la administración del presidente William Clinton al aprobar en el año 2000 la Ley de Reforma a las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones para permitir excepcionalmente la venta de alimentos y medicinas a Cuba. Esta decisión se adoptó ante los daños causados a la isla por huracanes que la azotaron, pero la misma contenía una serie de importantes restricciones.

La más importante es que no modificaba otras disposiciones vigentes para implementar el bloqueo a Cuba. Así, por ejemplo, la compra de productos por parte de Cuba requería una autorización específica del Tesoro norteamericano; las operaciones tenían que pagarse por adelantado y en efectivo, pero no podían realizarse en dólares de Estados Unidos; y la transportación de los productos tenía que efectuarse en barcos contratados por los vendedores en EEUU, entre las restricciones más importantes. Adicionalmente a esta ley se le adicionó como enmienda la prohibición expresa de viajes turísticos a Cuba como parte de las negociaciones con los elementos más derechistas del Congreso para lograr su aprobación.

A pesar de estas dificultades a Cuba le resultaban beneficiosas un conjunto de compras de productos como el arroz de alta calidad, donde –aun a precios similares o superiores al de otros mercados- el costo total resultaba inferior por la cercanía geográfica entre los dos países en comparación con otros mercados mucho más distantes, lo que abarataba mucho el pago por fletes.

Las compras cubanas a productores agropecuarios de EEUU totalizaron –según datos del Anuario Estadístico de Cuba- 5,802 millones de pesos entre los años 2002 y 2013, lo que, sin embargo, solo representó el 4.7% del total de las importaciones del país, mostrando una tendencia decreciente a partir de un máximo de unos 598 millones alcanzado en el 2008.

Trascender este escenario limitado de importación de alimentos requiere eliminar el bloqueo económico contra Cuba y aunque el presidente Obama se pronunció por su desmantelamiento y conserva importantes facultades para hacerlo, la decisión de fondo se encuentra en manos del Congreso en donde prepondera la visión conservadora –y en muchos casos anticubana- del Partido Republicano. En este nuevo escenario no se detienen los actos punitivos, ya que acaba de anunciarse una multa de 1,710 millones de dólares al banco alemán Commerzbank por efectuar operaciones asociadas a Cuba entre otros países sancionados por EEUU.

El levantamiento del bloqueo sin dudas ofrece una oportunidad de negocios con la isla que no escapa a la consideración de importantes empresas norteamericanas que ya se han pronunciado al respecto. De otra parte, para Cuba los vínculos económicos con EEUU presentan un potencial de negocios y un desafío de significativa importancia en una serie de esferas que tributan a la estrategia de desarrollo del país.

No obstante, el carácter y las condiciones en que deben desarrollarse estos vínculos requiere examinarlos a la luz de la seguridad económica del país. En tal sentido uno de los principios por los que se trabaja en las relaciones comerciales y financieras internacionales de cara al futuro, se refiere a la diversificación de esas relaciones y a la necesidad de desconcentrar los riesgos asociados a una excesiva dependencia externa .En síntesis, por muy ventajosos que económicamente sean estas relaciones económicas con EEUU en un futuro no lejano, las mismas no deben conducir a la reproducción de las relaciones de dependencia externa que el país ha padecido durante muchos años.

II

Un elemento que ha venido desarrollándose a lo largo de muchos años -no sin enfrentar obstáculos importantes en diferentes etapas- es el de los viajes a Cuba de ciudadanos residentes en Estados Unidos.

Partiendo de que el turismo como tal está prohibido como modalidad de visita a Cuba, medida que forma parte de la ya citada Ley de Reforma a las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones del año 2000, el gobierno norteamericano ha establecido 12 tipos de motivos factibles para viajar a nuestro país que -hasta el 17 de diciembre de 2014- requerían en muchos casos licencias específicas para efectuarse.

Estas categorías de viaje incluyen las visitas de carácter familiar que fueron limitadas durante la administración de George Bush y que resultaron nuevamente ampliadas por Barack Obama en 2009. Mediante esta modalidad han viajado a Cuba los cubanoamericanos en una cuantía que pasó de 163 106 personas en 2006 a 386 367 en 2014, para un crecimiento de 2,4 veces. Por otro lado, bajo las otras 11 categorías de viaje autorizables viajaron a Cuba 36 808 norteamericanos en 2006 y 91 400 el pasado año, para un crecimiento de 2,5 veces.

A partir de las decisiones adoptadas por el gobierno de Estados Unidos el 17 de diciembre del pasado año pueden valorarse algunos impactos a corto plazo en Cuba, parte de los cuales se comienzan a registrar ya en 2015.

En primer lugar, se autorizó elevar el nivel oficial de las remesas de 2 000 USD al año por persona a 8 000 USD. Sobre este tema la estimación oficial anunciada en la Asamblea Nacional del pasado diciembre ubicaba los envíos en unos 1 500 millones de dólares para el presente año, pero cabe esperar una cifra superior.

Al respecto, vale la pena recordar que las estadísticas de las remesas se basan en cifras estimadas, tomando en cuenta que la mayoría no se realizan institucionalmente sino de persona a persona. Esta peculiaridad ha hecho que exista un notable nivel de especulación acerca de su cuantía y su impacto en la sociedad cubana.

Existen estimados elaborados en Miami que tienden a incluir en la cifra de remesas todo tipo de envío a Cuba, desde los paquetes de medicinas hasta las tarjetas para la recarga de teléfonos celulares, lo cual eleva las mismas significativamente. No obstante, especialistas como Manuel Orozco, de Diálogo Interamericano, han trabajado durante años el tema y ofrecen valoraciones más razonables al coincidir en que se debe producir un incremento de las remesas monetarias a Cuba en este año. De este modo, puede asumirse que su cuantía va a ser superior a los 1 500 millones de dólares, aunque no cabe esperar un incremento que vaya más allá de 200 o 300 millones en 2015.

También resulta interesante destacar que -según estudios realizados por Orozco y otros especialistas- se ha estimado que el impacto de las remesas cubre alrededor del 25% de la población cubana y que alrededor del 50% de su valor en los últimos años se considera capital de trabajo del sector privado y cooperativo en Cuba, dato que se refuerza al saber que solo el 2% de los créditos a la población que otorga la banca cubana ha sido solicitado por los trabajadores por cuenta propia.

En cuanto a los viajes de residentes en EEUU a Cuba, cabe esperar un aumento ya en el presente año dada la extensión de las licencias generales y mayor flexibilidad para viajar, así como la posibilidad del uso de tarjetas de crédito en Cuba, medida aún por implementar en la práctica.

De las 12 categorías de viajeros autorizados -dejando aparte las visitas por motivos familiares-, se espera que aumenten especialmente las visitas académicas y de negocios.

El volumen de este crecimiento puede estimarse partiendo de cálculos del especialista Antonio Díaz, de la Facultad de Turismo de la Universidad de La Habana, quien considera un aumento de 50 000 visitantes en el año, lo cual puede reportar ingresos brutos de entre 50 y 100 millones de dólares para el país. Otros estimados manejan cifras muy superiores, pero no hay elementos suficientes para considerarlos.

En todo caso este -que resultará el impacto de mayor significación a corto plazo de las decisiones adoptadas- merece un análisis más detallado.

III

Uno de los temas que más atención ha recibido después del 17 de diciembre de 2014 es el referido a los viajes a Cuba por parte de residentes en EE.UU. Incluso ya existe una iniciativa en el Senado (la S-299) que defiende la libertad de viajar a nuestro país.

Un primer elemento que se incluye en el debate actual es el referido a cuál sería el número de visitantes que vendrían a Cuba, una vez que se produzca en Estados Unidos la autorización de viajes con motivos turísticos. Algunos estimados calculan un incremento de entre dos y cuatro millones de personas al año, aunque el especialista Ricardo Machado mencionó en una entrevista reciente una cifra entre 800 mil y 1,5 millones de turistas norteamericanos en un primer momento, con una estabilización posterior en 500 mil visitantes anuales, lo que parece más razonable.

Estas cifras resultan significativas si se tiene en cuenta que el pasado año arribaron al país 91 400 ciudadanos estadounidenses, a lo que habría que añadir 386 367 cubano-americanos, cifra que podrá seguir creciendo en los próximos años también.

Considerando la proyección más baja -aunque un cálculo preciso requeriría de otras informaciones-, si se parte de un gasto por turista/día similar al actual, se obtendría un ingreso bruto adicional estimado de entre 750 y 1 400 millones de dólares anuales.

Al evaluar este incremento habría que tener en cuenta también la capacidad de alojamiento disponible. En tal sentido, la información disponible muestra que el país contaba en 2014 con 60 440 habitaciones para el turismo internacional y se estima que en 2016 alcanzarán 74 130.

No obstante, un problema a considerar es que -según estiman los especialistas- los norteamericanos que visiten Cuba probablemente se caractericen por preferir el llamado turismo de ciudad, y hoy las ciudades representan solo el 22,8% de las capacidades hoteleras, mientras que el 71,7% está en sitios de sol y playa.

Otras modalidades que pudieran resultar igualmente atractivas serían el turismo de salud, pero dispone únicamente del 1,6% de las habitaciones hoteleras, y el turismo de naturaleza, con el 2,2%.

Debe tomarse en cuenta que se trata de un turismo que aprecia una mayor calidad en los servicios, y que en él tendrá un peso importante el turismo de la tercera edad y de larga estancia junto al turismo de salud. De este modo, Cuba tendría que incrementar a corto plazo sus capacidades en los destinos más buscados por los nuevos visitantes, lo cual implicaría modificar también la cartera de oportunidad de negocios de la inversión extranjera, que continúa centrada en áreas de sol y playa.

Un factor que pudiera brindar cierto nivel de flexibilidad para el manejo de las nuevas inversiones es la capacidad de renta del sector privado -que ya alcanza más de 18 800 habitaciones-, pero el mismo también tendría que adecuarse a las características de una demanda con un nivel de exigencia mucho más alto.

Otro elemento a tomar en cuenta en el nivel de calidad del turismo que se oferte es la preparación del personal, que deberá operar con un mayor nivel de personalización y flexibilidad en los servicios, lo cual requerirá capacitación para conocer los polos caribeños más frecuentados por los norteamericanos, así como un estudio más profundo del mercado y sus tendencias en los próximos años, incluyendo la competencia de polos como Jamaica, Cancún, República Dominicana y el propio estado de la Florida.

Finalmente, habrá que considerar las condiciones para ampliar el turismo de cruceros, que en estos momentos cuenta con un lobby que presiona a diferentes instancias del gobierno norteamericano para contar con la posibilidad de incluir visitas a Cuba en sus itinerarios, lo cual ofrece beneficios inmediatos sin costos apreciables.

En lo inmediato -tal y como ya se ha planteado- cabe esperar un crecimiento en el número de visitantes de acuerdo con las categorías ya autorizadas por el gobierno norteamericano para viajar a Cuba, lo cual demanda ajustes inmediatos en la política del sector.

Todo lo que se haga en función de incrementar la capacidad de absorción del turismo norteamericano también beneficiará la captación de turistas de otros mercados. Para ello se cuenta con un período de tiempo limitado que debemos aprovechar eficientemente.

IV

La reactivación de relaciones comerciales y financieras entre Cuba y Estados Unidos muestra escenarios a corto y largo plazos en los que se pueden apreciar diferentes alternativas, aunque siempre corresponderá a los norteamericanos una mayor incidencia, tomando en cuenta las restricciones que han establecido a lo largo de los años en estas relaciones.

En ese contexto, entre finales de enero y principios de febrero de este año se plantearon tres proyectos de ley en el Congreso de EE.UU. Se trata de iniciativas presentadas en el Senado (la S-299 “Freedom to Travel to Cuba Act of 2015” y la S-491 “Freedom to Export to Cuba Act of 2015”) y una promovida en la Cámara de Representantes (HR-635 “Promoting American Agriculture and Medical Exports to Cuba”).

Estos proyectos de ley se encaminan a desmontar parcialmente disposiciones hoy vigentes del cuerpo legal que norma el bloqueo a Cuba con vistas a impulsar el establecimiento gradual de relaciones comerciales entre los dos países.

En tal sentido, vale la pena recordar que desde 2001 Cuba ha venido realizando compras a empresas agrícolas norteamericanas de pollo, maíz, soya, trigo y pienso animal, las cuales alcanzaron su punto más alto en 2008 y totalizaron 4 689 millones de dólares hasta 2013.

Para tener una idea de su connotación, baste señalar que en este último año las compras de pollo se realizaron en un 72,3% en el mercado norteamericano. Por otra parte, como ya se apuntó en otra parte de este trabajo, las visitas de residentes de Estados Unidos a Cuba crecieron alrededor de 2,5 veces desde 2006.

Tomando estos elementos en cuenta, es explicable que los sectores de mayor interés a corto plazo para los hombres de negocio del país vecino sean precisamente el turismo, la hostelería y los servicios de viaje; el transporte marítimo, las telecomunicaciones, la industria de los materiales de construcción y la agricultura. En este punto se destaca la presión que vienen ejerciendo los operadores de cruceros, que en sus visitas a Cuba pueden brindar una importante capacidad de alojamiento inmediata a bordo sin necesidad de nuevas inversiones.

Junto a estas consideraciones no debe perderse de vista el declarado interés del gobierno estadounidense por impulsar el sector privado en Cuba, para lo cual se ha aprobado la exportación de un conjunto de bienes y equipos, incluidos dispositivos de comunicaciones que solo se venderían a ese sector y no a las empresas estatales cubanas. Desde luego, la política a adoptar en este sentido por la parte cubana es un elemento a considerar.

Por parte de Cuba, existe un conjunto de potencialidades de negocio también a corto plazo, que en parte coincide con los intereses de Estados Unidos.

Se trata, en primer lugar, de las telecomunicaciones, donde ya se firmó en febrero un primer acuerdo entre ETECSA y la firma norteamericana IDT, que permitirá la comunicación directa entre ambos países.

En el ámbito del turismo resulta evidente la necesidad de ampliar la capacidad de alojamiento en ciudades como La Habana, incluyendo nuevas inversiones para la recepción de cruceros -tal y como viene haciendo la Oficina del Historiador en la bahía capitalina-, así como nuevos emprendimientos que permitan desarrollar rápidamente la industria de la cultura y el entretenimiento.

Merece especial atención el hecho de que Cuba tiene una gran ventaja competitiva para el turismo de salud y de la tercera edad, particularmente valorando que -según datos del investigador José Luis Perelló- casi el 24% de los visitantes en el último quinquenio son mayores de 60 años.

También hay que tomar en cuenta que la administración Obama autorizó que los visitantes norteamericanos puedan importar productos cubanos por 400 dólares, de ellos 100 dólares en alcohol y tabaco.

Particularmente se destaca la potencialidad del mercado Premium del tabaco en Estados Unidos, donde se ha señalado que Cuba pudiera cubrir ventas por unos 270 millones de dólares al año, un 30% del mercado.

En el caso de las bebidas, Estados Unidos absorbe el 40% del segmento mundial de alta calidad, donde el ron cubano tiene un espacio asegurado, con ventas de seis millones de cajas en 125 mercados. No obstante, está pendiente una nueva revisión en el litigio sobre la marca Havana Club, que fue otorgada por un tribunal estadounidense a la firma Bacardí. Si se mantuviera el fallo contrario a Cuba, se piensa vender el mismo ron cubano de alta calidad bajo la marca Havanista, que ya está registrada de forma exclusiva para Estados Unidos.

Otras potencialidades a considerar por Cuba se refieren a los productos farmacéuticos de la biotecnología, así como al trabajo de elaboración de software en las TICS y la posibilidad de desarrollar exportaciones agrícolas de alta calidad para el mercado estadounidense, entre otros renglones.

No se debe dejar de apuntar que estos nuevos escenarios enfrentarán también importantes obstáculos. El primero de ellos es la resistencia dentro de EE.UU. al levantamiento total del bloqueo, que algunos analistas consideran que solo se producirá dentro de cuatro o cinco años.

Igualmente, las reclamaciones producto de las nacionalizaciones de propiedades norteamericanas en Cuba -por unos 7 000 millones de dólares- son un tema a tomar en cuenta, aunque su solución deberá verse en el contexto de la respuesta a la demanda cubana por daños económicos del bloqueo, cifrados en 121 000 millones de dólares, que los tribunales cubanos aprobaron en 2000, considerando -además- su actualización.

Finalmente, cabe suponer que el nuevo escenario brindará importantes oportunidades para Cuba, las que se irán concretando gradualmente en la misma medida en que se eliminen las restricciones establecidas, comenzando en lo inmediato con la salida de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo (en la que se le incluye desde 1982), algo que también tiene significativas repercusiones comerciales y financieras.

De igual modo, se presentan importantes desafíos para nuestro país, no solo económicos, sino también políticos y sociales, que deben ser enfrentados con la sabiduría que suponen más de 50 años de enfrentamiento a fuerzas que no renuncian a sus propósitos de cambiar el orden político en Cuba.

(Publicado en cuatro partes en CubaContemporánea)

Silvio a Página 12: “Lo primero es respetar el derecho que tenemos a ser como queramos ser”

Concierto de Silvio Rodríguez en la Universidad de Panamá, durante la inauguración de la Cumbre de los Pueblos. Foto: AFP.

Por Karina Micheletto

Un concierto de Silvio Rodríguez en la Argentina adquiere, siempre, el carácter de acontecimiento. Aun cuando en el último tiempo las presentaciones del cubano por estos lares se han vuelto menos espaciadas, cada noticia previa de su futura llegada es anunciada por una cantidad de gente como una celebración compartida: ¡viene Silvio! Esta vez, viene con dos funciones previstas en el Luna Park –los días 27 y 28 de mayo–, y con la probabilidad, aún no confirmada oficialmente, de sumar un recital gratuito.

También es parte de la previa, en este caso periodística, el acuerdo de que la entrevista sea vía e-mail, en una distancia que el cantautor sabe acortar con respuestas generosas, incluso situando su dónde y cómo: “Te estoy escribiendo desde un cuartito de mi casa que uso como oficina. Aquí están mi ordenador, mi mesa de dibujo, varios libreros, una guitarra, un par de cámaras y algunos cuadros. Desde aquí genero buena parte de lo que hago; digamos que es mi rinconcito. Acabo de encender un ventilador a mi espalda, en el suelo. Ya hay mucho calor a fines de abril y la humanidad insular empieza a moverse, por unanimidad, hacia las aguas que nos rodean”, cuenta.

Lo que vuelve a aparecer es esta conexión especial que el cubano ha establecido con el público local: “A mí me hizo mucho efecto aquella primera vez que vinimos a la Argentina, en 1984. No esperaba que hubiera gente con telas en el aeropuerto, ni que hiciéramos tantos conciertos, ni que estuviéramos en todos los medios, tanto suceso que fuimos”, recuerda, marcando el punto de partida de ese enlace. “Para mí, la Argentina, desde niño, era un país con una gran cultura, por su cine, sus escritores, sus músicos; por su capital, que es un tópico de belleza y de universalidad. Que vayan a verme a cualquier rincón de la Argentina para mí sigue siendo un premio”, asegura.

El Trío Trovarroco (Rachid López, Cesar Bacaró y Maikel Elizarde), más el grupo conformado por la flautista y clarinetista Niurka González, Oliver Valdés en batería y percusión, Jorge Reyes en contrabajo, Jorge Aragón en piano y Emilio Vega en vibráfono, delinean la propuesta musical de estas presentaciones de Silvio Rodríguez. Del “amable lío” que significa la preparación previa de los conciertos con todos estos músicos, deAmoríos, el disco que está presentando, del disco próximo que ya está empezando a hacer con el trío Trovarroco, de Cuba hoy y a futuro, fin del bloqueo mediante, habló Silvio Rodríguez con Página/12. Y también de temas en los que expresa esa conexión local, no solo a través de sus canciones y de las de sus amigos argentinos, también estando bien al tanto de lo que aquí pasa, como las circunstancias que rodearon el anuncio de la inauguración del Centro Cultural Néstor Kirchner, finalmente sin la presencia de Martha Argerich.

–Cada concierto suyo en la Argentina se vive previamente como un ritual para sus seguidores. ¿Cómo se preparara (tanto en la Argentina como en otros lugares en los que tiene una conexión especial con el público), tiene algún “ritual” previo?

–Los integrantes del trío Trovarroco, con quienes trabajo desde hace once años, son de Santa Clara, la ciudad donde reposan los restos del Che y que queda a unos 400 kilómetros. Así que ellos tienen que venir hasta La Habana días antes, a repasar el programa, a montar algo nuevo, si es el caso. Ahora ocurre que además estamos haciendo nuestro primer disco. Hemos hecho y se han filmado muchos conciertos nuestros, pero la primera vez que estamos grabando para un disco. La preparación para cualquier movimiento que vayamos a hacer siempre pasa por largos viajes y coordinaciones. Los otros músicos, el cuarteto de jazz con quien armé Amoríos, tienen también su propio espacio, participan en otros proyectos. Así que más que rituales estamos entregados a ajustes y coordinaciones. Todo un amable lío, pudiéramos decir.

–Es inevitable que en los conciertos la gente pida a gritos “aquellos” temas, aun cuando el programa invita a las canciones nuevas. ¿Cómo maneja esta tensión entre su obra nueva y la histórica?

–Con lo único que se puede: poniendo una de cal y otra de arena. Con los años me he ido flexibilizando. A los 25, todos mis conciertos eran de canciones nuevas. Incluso me parecía una falta de respeto al público que no fuera así. Ya entonces estaba empeñado en dignificar la canción como el gran arte que yo pensaba que era, y no como aquella musiquita de consumo a la que había sido relegada. Pero quizá confundía el oficio de trovar con el del periodista que había sido recientemente. Imagínate.

–¿Por qué dedicó su nuevo disco a los Amoríos?

–De pronto me encontré con unas cuantas canciones con esa temática. Las había hecho en diversos tiempos y espacios, había cantado algunas, aunque no mucho. Hace un año me dije “¿por qué no?” Como soy de una generación muy politizada, por el lugar y el tiempo que me tocó, cuando presentábamos este tipo de canciones evitábamos decir que eran de amor, porque enseguida saltaba un listillo y decía “Eh, ¿y las otras no son de amor?”. Por supuesto que todas son de amor, de diferentes tipos de amores, incluso de desamores. Aclaro que estas mías no hablan de pasiones épicas, tipo Tristán e Isolda, sino de a veces escarceos de Fulanos con Menganas. Y a veces ni siquiera de eso, a veces son canciones que hablan del amor.

–Decía en una entrevista reciente: “En los 65 barrios ‘jodidos’ de Cuba en los que he actuado, aún no he visto a un solo niño sin escuela, zapatos o asistencia médica. ¿Será esto titular?”. Siendo una figura pública, ¿cómo maneja las construcciones de los medios?

–Bueno, sabemos que con facilidad se extrae una frase de cualquier parte, se amplifica y se arma un titular ambiguo, pero con gancho. Hay mucha conciencia de la importancia de la divulgación de las ideas. Podría decirse que como nunca. Y los intereses están a la vista, y algunos carecen de escrúpulos. No hace mucho, cuando iba por el concierto 50 de esas presentaciones que hago por los barrios de Cuba, dije que la gente estaba más jodida de lo que pensaba. Inmediatamente tres papagayos empezaron a repetir que me estaba arrepintiendo del comunismo, yo que no milito en ningún partido. Aunque estas cosas pasen, creo que hay que seguir siendo sincero, honesto, hablando lo que se piensa. Y si alguien quiere engañar a costa de uno, se le desenmascara. Una de las causas de estos disloques es que descoloca que alguien quiera algo y a la vez lo critique, como si cuestionar lo que se cree no fuera la actitud más cabal.

–Fue el invitado de honor de la Cumbre de los Pueblos, que sesionó en paralelo a la Cumbre de las Américas, en Panamá. ¿Qué cree que significa hoy esa cumbre, con Cuba incluida?

–La Cumbre de las Américas ha sido como una eclosión, un símbolo de una victoria histórica de la Revolución Cubana. Nos ha dejado un orgullo legítimo, aunque sabemos cuánta sangre, sudor y lágrimas ha costado. Estamos en una situación inédita. Date cuenta de que mi generación empezó desde niña a prepararse para combatir la posible agresión de ese país cuyo presidente acaba de estrechar la mano del nuestro. Es esperanzador, pero también falta mucho por conversar y por hacer, muchos temas pendientes, incluso de principios, como el levantamiento completo del bloqueo. No me voy a meter en terrenos de especialistas, solo advertir que si por una parte nos contenta que se le dé una oportunidad a la paz, también estamos conscientes de la complejidad de lo que falta. Es loable lo que ha hecho Obama, chapó por el paso. Pero lo primero es respetar el derecho que tenemos, como pueblo, a ser como queramos ser.

–¿En cuánto cree que beneficiará entonces el fin del bloqueo a Cuba?

–En muchas direcciones el fin del bloqueo será positivo. Empezando por ellos. Hay un fuerte lobby de empresarios y productores de granos del sur que desde hace años empujan por la normalización. Y, moralmente, es el mejor paso que pueden dar para empezar a revertir su aislamiento, cada vez más profundo, con América Latina. Para nosotros representa hacer uso, por primera vez, de nuestras plenas capacidades. Una vez el presidente Correa dijo que el bloqueo era como maniatar a alguien, lanzarlo a una piscina y decir que se ahogó porque no sabía nadar. Es una metáfora perfecta. Pues yo creo que quizá no ganemos las olimpíadas, pero seguro estoy de que vamos a nadar, y bien.

Un concierto barrial

Además de los conciertos que dará en el Luna Park, su nombre sonó como uno de los posibles para la inauguración del Centro Cultural Néstor Kirchner. ¿Hará una presentación de entrada gratuita?

–Mira, en realidad fui invitado por la ministra de Cultura, Teresa Parodi, que es una vieja amiga. En un principio, los organizadores lo dispusieron para que el cierre de mi visita fuera la actividad en el Centro Kirchner. Yo sugerí que organizaran un concierto en un barrio bien popular de Buenos Aires, como los que hago en La Habana, y creo que eso es lo que vamos a hacer: un concierto barrial en Buenos Aires.

–Recientemente la pianista Martha Argerich declinó su presentación en este espacio, que también iba a tener lugar en la inauguración. ¿Qué opina de ese episodio?

–Debo empezar diciendo que tenemos su discografía. Es una artista que amamos, un temperamento pianístico. Es lamentable que una intérprete de la estatura de Martha Argerich sea víctima de una manipulación semejante. No es descartable pensar que los que originaron los rumores tuvieran un interés político: impedir que se realizaran los recitales anunciados. Me parece en extremo insensible interponerse tan groseramente entre una artista de esa envergadura y su pueblo. Deploro que se salgan con la suya.

(Tomado de Página12)

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