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Pedir la renuncia de Peña Nieto es, por ahora, solo un ejercicio de libertad y de protesta. Y como reporteros lo debemos contar. Cuando hay abusos de poder, el periodismo tiene que ser contrapoder


Al presidente mexicano se le está yendo el país de las manos… Y hay quién piensa, piadosamente, que debiese renunciar. Es olvidar los intereses que hay detrás… los intereses de quienes lo hicieron elegir. Para ellos lo importante no son los miles de muertos y desaparecidos, ni el narcotráfico, sino el petróleo, las telecomunicaciones… en suma, los negocios.
De eso va la nota de Jorge Ramos Ávalos, periodista mexicano.

 

LA RENUNCIA DE PEÑA NIETO

escribe Jorge Ramos Ávalos – Agencia Reforma

Como periodistas estamos obligados a reportar que hay muchos mexicanos que están pidiendo la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto. No reportarlo sería mentir, hacerle el juego al gobierno o, peor aún, autocensura.

Miles han pedido su renuncia de la Presidencia en las múltiples protestas por la desaparición de 43 estudiantes y en las redes sociales. Los testimonios, los videos y los tweets ahí están. No estamos inventando nada. Así que hablémoslo.

¿Por qué piden su renuncia? Por incapaz, por no poder con la violencia que aterra al país, por los altísimos índices de impunidad y corrupción, por tener una política de silencio frente al crimen y, sobre todo, por la terrible y tardía reacción ante la desaparición de 43 estudiantes en Guerrero.

Peña Nieto actuó con incomprensible indiferencia y negligencia: se tardó 11 días en hablar en público desde que ocurrieron las desapariciones; se ha negado a realizar una sola conferencia de prensa o una entrevista con un periodista independiente -de hecho, no ha respondido a una sola pregunta sobre el tema; y tuvieron que pasar 33 días para reunirse con los padres de los estudiantes desaparecidos. Todos errores. Eso es precisamente lo que un presidente no debe hacer nunca.

Un presidente nunca debe esconderse, y Peña Nieto se ha escondido. No ha querido dar la cara. Me ha tocado cubrir muchas crisis internacionales y los mandatarios, generalmente, salen en público, responden preguntas y toman responsabilidad de los hechos. No es el caso de Peña Nieto. Y cuando el presidente no preside y se achica, deja al país a la deriva.

En México los presidentes no renuncian. Hay muy pocos casos en nuestra historia. Se quedan seis años en el poder, pase lo que pase. Pero la Constitución sí contempla una salida.

El artículo 86 de la Constitución mexicana dice: “El cargo de Presidente de la República solo es renunciable por causa grave, que calificará el Congreso de la Unión, ante el que se presentará la renuncia”. ¿Es “causa grave” lo que está pasando en México respecto a la inseguridad, impunidad e incapacidad para gobernar?

Datos. Una encuesta del INEGI confirma que el primer año de Peña Nieto fue peor que los últimos dos de Felipe Calderón. En el 2013 hubo 10.7 millones de hogares que sufrieron algún delito (33.9% de la población). Datos. El 67 por ciento de la población dice que vivir en su ciudad es “inseguro”. Datos. El 93.8 por ciento de delitos no se denuncian, en su mayoría, por desconfianza a la autoridad. Datos. Hubo más secuestros en el primer año de Peña Nieto que en cualquiera de los seis de Calderón, según la Secretaría de Gobernación. Y el 2014 también viene mal. Ve aquí los datos oficiales http://bit.ly/1moTYql

¿Cuántos mexicanos quieren la renuncia de Peña Nieto? No hay, todavía, ninguna encuesta que se haya atrevido a preguntarlo. Lo cierto es que para millones de mexicanos Peña Nieto no ganó limpiamente la elección del 2012 y esa percepción de ilegitimidad complica su mandato. Además de tener una elección cuestionada y un apoyo minoritario -solo 38% del voto- ahora no puede con el puesto. Le quedó grande. Eso es grave.

Ante la violencia, Peña Nieto ha sido un presidente débil, huidizo. Prácticamente se esfumó ante la matanza del Ejército de 22 civiles en Tlatlaya y ante los muertos de Guerrero. Lejos quedaron los discursos triunfalistas por las 11 reformas y la construcción del nuevo aeropuerto capitalino.

Peña Nieto, desde luego, no va a presentar nunca su renuncia. Ni este Congreso -con sus complicidades y alianzas- se atrevería a sugerirla. El gobierno seguramente dirá que los pedidos de renuncia al Presidente son producto de un pequeñísimo grupo de radicales y resentidos. Pero eso no es cierto. Esto apunta a un vibrante y naciente movimiento cívico y democrático. La marcha al Zócalo del 22 de octubre fue una de las más grandes de este siglo en México. Imposible no verlo.

Es irónico que uno de los presidentes más jóvenes que ha tenido México haya perdido el apoyo de los jóvenes. Dudo que el Presidente pueda ir hoy a alguna universidad del país. El futuro ya le dio la espalda a Peña Nieto. Y no habrá viaje internacional sin protestas por las violaciones a los derechos humanos en México.

Pedir la renuncia de Peña Nieto es, por ahora, solo un ejercicio de libertad y de protesta. Y como reporteros lo debemos contar. Cuando hay abusos de poder, el periodismo tiene que ser contrapoder.

 

©2014 Politika | diarioelect.politika@gmail.com

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