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Institucionalidad a prueba


Institucionalidad a prueba

La sociedad civil tiene derecho a saber la verdad para que prevalezca la justicia, incluso por encima de la legalidad.

Por: Jorge Castillo/Politólogo/ Miércoles 10 de septiembre de 2014

 

Reflejando una especie de angustia metafísica, combinada con el desencanto, rabia y amargura de su rostro, al verse en solitario y abandonado hasta por su sombra, el país fue sorprendido por Francisco Guillermo Flores Pérez, cuando en un acto de gran cálculo jurídico-político, se presentó ante el juez que lo procesa.

Precedido por un impresionante palamarés de controversiales fallos judiciales, entre los que se encuentran sonados casos como el de Roberto Mathies Hill (Finsepro-Insepro) Juan Torres (Fedefútbol), Benedicto Villanueva y Canossa Carbonell, al que se agrega ahora el del expresidente salvadoreño, el juez de la causa resolvió de forma express que el procesado cumpla arresto domiciliario, dado que se presentó voluntariamente.

Ni 30 mil policías, ni las agencias de inteligencia estatal, policial o militar, propias o extranjeras, pudieron ubicarlo y arrestarlo. Solo un exministro de seguridad de la administración anterior se atrevió a decir que era cuestión de horas para detenerlo, lo que por supuesto no ocurrió. El tiempo dirá las razones que mediaron para que no se haya capturado en ese momento y para que  las cosas terminaran en la forma que sucedieron, en lo que algunos llaman “viernes negro” para la  justicia salvadoreña.

La única frase que se le escuchó decir al señor Flores Pérez a su salida del juzgado, fue: “Me he presentado de forma voluntaria por respeto a la ley”, antes de dirigirse a descansar a su  residencia.

Ciertamente es comprensible la indignación que se logra percibir en las fuerzas sociales organizadas, pero éstas deben tener el cuidado de no caer en el fanatismo, por ser un elemento que obnubilaría su pensamiento. Esto no quiere decir que dejen de ejercer una presión inteligente sobre este caso.

Sin duda, la audaz acción del expresidente Flores generará muchas especulaciones sobre las  verdaderas motivaciones que la impulsaron, pero lo mejor es esperar que el caso evolucione. Es la institucionalidad salvadoreña la que está a prueba en estos momentos y esa es  la principal razón por la que ahora doblan las campanas en la historia judicial y política de nuestro país. Nuestro régimen político deberá mostrar ahora mucha coherencia en el accionar de las instituciones que lo conforman.

Por las expresiones de algunos diputados alrededor del trabajo desarrollado por la comisión especial de la Asamblea Legislativa sobre el caso Flores Pérez, uno puede formarse una idea de la enorme cantidad de dinero que este caballero pudo haber manejado y de las dudas razonables sobre el verdadero destino que finalmente tuvo. En ese sentido, la sociedad civil tiene derecho a saber la verdad para que prevalezca la justicia, incluso por encima de la legalidad.

Cuando un juez debe tomar una decisión trascendental, tiene que enfrentarse a realidades. Existirán casos en los que en una mano tendrá la majestuosidad de la Ley, pero también coexistirá el riesgo de que en la otra tenga la posibilidad real de alcanzar un beneficio personal de orden material. La mejor forma para saber cuál mano fue la que prevaleció, es la calidad de la sentencia dictada. Y en el caso del señor Flores Pérez, es claro que el fallo no guarda correspondencia con el daño causado a todo un país, que gime ante las dificultades que históricamente ha provocado la corrupción política.

A lo mejor no fue tan maximalista la expresión de don Alfredo Mena Lagos, cuando el 5 de abril de 2013 dijo en una conocida entrevista televisiva de los días viernes: “Todos los presidentes han salido multimillonarios”, aseveración que podría ser muy bien contrastada con los estilos de vida que este tipo de funcionarios han mostrado antes de asumir un puesto y el que adoptan cuando los han dejado.

En ese sentido, la Fiscalía General de la República deberá mostrar gran diligencia, no solo en el caso Flores Pérez sino en la investigación de otros casos que pudieran destaparse, que involucran presuntas acciones de enriquecimiento ilícito de diferentes ex mandatarios.

Desde tiempos pasados el hombre ha mostrado interés en hacer prevalecer el valor justicia, haciéndolo descansar en la equidad con la que deben tratarse las diversas conductas observables. Eso se confirma incluso, con fragmentos de escritos salmódicos hebreos encontrados en Qunram, a mediados del siglo I. Sobresale en el Volumen de la Ley, el Salmo 18:26 “Limpio te mostrarás con el limpio y severo serás con el tramposo”.

Tan solo ese precepto es más que suficiente para que todo Juez, que se precie de honesto e imparcial, guíe su conducta.

 

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