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Nefasta reunión del Cóndor


Considero que se les ha dado mucho tiempo y ahora comenzaron a sacar las caras que no podían mostrar antes. Lo que es necesario ahora es la continua movilización, denuncia y exigencia a las instituciones de justicia gubernamentales a que se haga efectivo las condenas de los violadores de DD HH. No mas Impunidad. Juicio y Castigo a los culpable de tanto dolor!

También le fueron a pedir al papa 

  LOS DEFENSORES DE LOS REPRESORES REALIZARON UN ENCUENTRO REGIONAL

Sí, hay dinosaurios vivos

La Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, una organización que considera perseguidos políticos a los responsables de crímenes de lesa humanidad, juntó a sus colegas de la región para “compartir experiencias”.
 Por Ailín Bullentini

–¿Cuáles son los objetivos del Foro de Buenos Aires por la Justicia, la Concordia y la Libertad?
–Acá se está tratando de compartir experiencias de la región latinoamericana sobre lo que sucede en cada lugar con los presos políticos.
–¿Quiénes son los presos políticos? –Aquellos que pertenecían a las Fuerzas Armadas, de seguridad, algunos civiles, algunos integrantes de la Iglesia que en aquel entonces…
–¿Cuándo? –En los ’70, ellos lucharon por la patria. Aquí en la Argentina se persigue mayormente al Ejército. Los gobiernos usan al Poder Judicial como arma de guerra para destruir a esas instituciones.
Del cuello de Ana Barreiro colgaba una pequeña credencial que acreditaba su labor comunicacional en la revista Guerra en la Argentina. La publicación, ligada a la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia que organizó el encuentro que comenzó ayer en el Hotel Meliá, difunde la misma visión de la historia argentina que rebotó una y otra vez en los discursos de apertura del foro: aquella para la que hablar del genocidio que desarrollaron los responsables de la última dictadura cívico-militar es, cuanto menos, una infamia; aquella que plantea la existencia de una guerra, de un ejército terrorista marxista al que los “salvadores de la patria” vencieron en los ’80 y, producto de “una revolución cultural dominante en la actualidad”, se convirtieron en “víctimas del odio y la venganza”.
“Queremos agradecer a todos aquellos que no se han dejado gobernar por el miedo y están acá hoy”, inauguró las exposiciones el vicepresidente de la asociación, Gerardo Palacios Hardy. En la lista de saludos también incluyó a “las esposas de nuestros presos políticos de la Argentina, siempre dispuestas y aguerridas” de las que Barreiro, esposa del jefe del centro clandestino de detención cordobés La Perla, Ernesto Barreiro, es un ejemplo tan acabado como Cecilia Pando, que no paró de abrazar y besar a cuanto personaje se acercaba a felicitarla por “su resistencia”. “A los hijos de los presos políticos”, continuó los saludos Palacios Hardy, “y a ellos también, que desde su injusta e infame prisión han colaborado dentro de sus posibilidades con toda clase de recursos para este foro”.
El público, un modesto cúmulo de cabelleras ceniza brushinadas y entrecanos mechones que, con la ayuda de la gomina, intentaban sin éxito disimular calvicies, recibió con sonrisa sarcástica la mención que Palacios Hardy le dedicó al saludo proveniente de la gobernación de la provincia de Buenos Aires. “No, no, no se rían. Una señorita de ceremonial nos avisó que el gobernador Daniel Scioli no podía acercarse pero que velaba por el cumplimiento de los objetivos del foro.” Con más respeto recibieron los oyentes los saludos del titular de la Policía Federal.
Tras los detalles de protocolo, en los que también se incluyó la lectura de una carta que Jaime Smart (ministro de Gobierno bonaerense durante la última dictadura) envió desde el penal de Marcos Paz, en donde purga una condena a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad, el vicepresidente de la entidad organizadora pasó el micrófono al encargado de la inauguración del evento. “En estos tiempos de turbulencia política y social es necesario recuperar los principios de la Justicia y poner el acento en la reconciliación como primicia indispensable para la reconstrucción de la República”, arengó Alberto Solanet a sus “pares de Latinoamérica”. “Hemos enfrentado una lucha desigual pero nada debe desanimarnos”, les aconsejó en referencia a la “búsqueda de la concordia, un bien común irrenunciable en la sociedad” que deben perseguir como objetivo del encuentro. “Nos acusan de destituyentes, pero recordemos que la concordia es restituyente por excelencia”, jugó con el lenguaje.
Entre ayer y hoy, desfilarán militares, abogados y académicos de Chile, Venezuela, Perú, Uruguay y Colombia que compartirán el encuentro con figuras sobresalientes de la defensa militar argentina, como Ricardo Saint Jean, hijo del represor Ibérico Saint Jean, o el director del diario de Bahía Blanca La Nueva Provincia, Vicente Ma-ssot, entre otros. En una aclaración que posteriormente dedicó a los medios, el letrado mencionó que el encuentro “servirá para que, con amigos de la región, pongamos en común problemas que compartimos con determinados matices”.
–¿Cómo cuáles? –insistió la prensa. –En estos países, en la Argentina también, se produjo un quiebre del estado de derecho debido a que primaron las políticas de odio y venganza.
En los pasillos del hotel, y muy interesada por la presencia de la prensa entre el público que remarcaba su aprobación con pequeños y constantes asentimientos de cabeza, Barreiro opinó de la misma manera:
–¿Consideran que la historia que cuentan hoy acá es la parte que completa la que se conoce a través de los juicios por delitos de lesa humanidad que tienen lugar en la Argentina desde hace una década? –La historia oficial, digámosle, la que brinda el Gobierno, la que enseñan en las escuelas, es…. A ver, primero que todo debemos decir que no reconocen que hubo una guerra, y acá hubo una guerra contra un ejército invasor, clandestino, terrorista e ilícito de parte de un ejército nacional que juró bajo bandera defender la patria hasta morir. Entonces hay algunas referencias que tienen que quedar claras.
–¿No se permite la discusión de la existencia de esa guerra? –Eso fue lo que hubo. Esa es la verdad.

Nefasta reunión en Buenos Aires. Abogados de represores piden amnistía para condenados de Lesa Humanidad

Por Colectivo Ex Presos Políticos y Sobrevivientes de Rosario

20 de Agosto de 2014

Comenzó el cónclave de representantes de la ultra derecha latinoamericana Abogados de represores piden amnistía para condenados de lesa humanidad Con invitados de la región, la Asociación de letrados por la Justicia y la Concordia cuestionaron el proyecto del diputado Horacio Pietragalla para que este tipo de delitos no puedan ser indultados. Cecilia Pando, entre el público.

Por Gerardo Aranguren

Voceros – Alberto Solanet, junto a Gerardo Palacio Hardy, anfitriones del encuentro de abogados de represores – Foto: HernÁn Mombelli
 

Mientras en Diputados comienza a debatirse un proyecto para que los delitos de lesa humanidad no puedan ser indultados, la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia propuso una amnistía para represores, a quienes consideran “presos políticos que en su momento defendieron la nación de la agresión marxista”.
En un encuentro realizado en el Hotel Meliá del centro porteño, la asociación que nuclea a abogados de represores reunió ayer a militares retirados y representantes de la derecha latinoamericana para conformar el “Foro de Buenos Aires por la Justicia, la Concordia y la Libertad”.
Quien abrió el encuentro fue el presidente de la Asociación, Alberto Solanet, ex presidente de la Corporación de Abogados Católicos y hermano de Manuel Solanet, secretario de Hacienda de la última dictadura.
Encargado de dialogar con los medios que no ingresaron al encuentro, el abogado se refirió justamente al proyecto que ayer comenzó a tratarse en diputados. “Ha aparecido un proyecto de ley para que ningún presidente del futuro pueda tener facultades de indulto para aquellos que han sido condenados o acusados de lesa humanidad, quiere decir que para la Argentina ha desaparecido ya la palabra perdón”, se quejó y aseguró que su organización “pretende que haya una amnistía de los dos lados. Amnistía es olvidar, ya hubo 2 en Argentina y se volvió sobre el tema”.
Más temprano, el diputado y nieto restituido Horacio Pietragalla presentó el proyecto en la comisión de Derechos Humanos, de la Cámara Baja. Aunque no hubo quórum, la iniciativa se volverá a tratar la semana que viene en una reunión conjunta con la comisión de Legislación Penal. En diálogo con Tiempo Argentino, el diputado consideró “preocupante” el discurso de Solanet. “Preocupa que haya sectores que pidan una amnistía cuando todavía buscamos casi 400 nietos y no nos dicen dónde están los cuerpos de nuestros desaparecidos. Me parece de otros tiempos que planteen esto, pero lo que más tiene que preocupar es que haya alguien que le preste atención a su reclamo.”
Por iniciativas como estas consideró necesario el proyecto para sacarle la facultad al mandatario de indultar delitos de lesa humanidad y que está basado en un fallo de la Corte Suprema: “En los juicios se comenzó a avanzar en la responsabilidad civil de estos delitos. No creo que haya un futuro candidato que quiera indultar a un militar pero como avanzamos con grupos económicos muy poderosos y responsabilidad civil, ahí ya cambia la historia”, analizó.
FORO. El encuentro, que continuará hoy, comenzó a las 15 rodeado de controles policiales para impedir el ingreso de Quebracho, que se movilizó hasta el hotel en repudio a la “cumbre internacional de genocidas”. Se realizaron dos paneles con invitados de países vecinos, quienes “comparten la misma persecución implacable” y temen que los juicios en Argentina se repliquen en los países vecinos, dijeron los organizadores.
Participaron altos mandos militares retirados de Chile, Venezuela, Colombia y Uruguay, y el abogado peruano Sergio Baltazar Tapia Tapia, vinculado al fujimorismo y defensor desde hace años de acusados de violaciones a los Derechos Humanos en Perú.
Entre el público asistieron a los debates Cecilia Pando, de Familiares y Amigos de Presos Políticos en la Argentina, el ex titular de la SIDE, Juan Bautista Yofre, recibido y aplaudido como una celebridad.
Hoy será el turno de varios representantes de la ‘pata civil’ de la última dictadura, como Vicente Massot, director del diario bahiense La Nueva Provincia, acusado e indagado por delitos de lesa humanidad, y Alberto Rodríguez Varela, fiscal de Estado de la provincia de Buenos Aires y ministro de Justicia durante el terrorismo de Estado.
“Sabés la edad que tenía Massot cuando ocurrieron estos hechos, era conscripto, tenía 20 años”, contestó enojado Solanet a la prensa y agregó: “No podía tomar esas decisiones, lo acusan porque es director de La Nueva Provincia, que no es del agrado de este gobierno.”
Además de la defensa de Massot, Solanet consideró a los juicios “absolutamente ilegales” con los que se “embiste contra los que en su momento defendieron al estado contra la guerrilla marxista”, y relativizó la apropiación sistemática de niños en la última dictadura, delito por el que se condenó en 2012 al dictador Jorge Rafael Videla: “Yo no creo que los militares un día hayan decidió robar bebés, es fruto de un relato que hasta el hartazgo se repite en los medios, los colegios, y ese relato ha puesto en nuestra sociedad una serie de hechos que no necesariamente han sido probados.”

Ex coronel Nanni con los uruguayos

El mensaje estuvo claro en la apertura del encuentro y también recorrió los otros paneles: “Establecer una cooperación que no sea circunstancial sino estable”. Ese es el objetivo de fondo del foro latinoamericano de abogados de represores, que ayer se reunió por primera vez y convocó a más de 250 personas. Fue en Buenos Aires y la fecha elegida coincide con el quinto aniversario de la fundación de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, que se creó para asistir a los ex militares y civiles presos por delitos de lesa humanidad.
“El sentido de este encuentro es lograr una cooperación que no sea circunstancial sino estable”, dijo el abogado Alberto Solanet, quien preside la asociación que comenzó a nacer hace poco más de cinco años en uno de los salones del Centro Naval, en Florida 801. “Se acaba de desguazar la estatua de Colón. Asistimos a la más refinada estrategia gramsciana y cito a Gramsci: ‘Habrá que meter pie en el aparato del Estado, en los medios de expresión de la opinión pública, en las universidades, en los colegios, en las parroquias. Como la larga marcha de Mao, pero no a través de las montañas, sino a través de las instituciones. La revolución habrá de ser preparada con tiempo, paciencia y cálculo de alquimista, desmontando pieza por pieza la sociedad civil, infiltrándose en sus mecanismos”, continuó.
Poco antes, los doscientos asistentes que habían colmado el salón del Hotel Meliá, habían escuchado la lectura de la carta que envió el ex juez de la Cámara Federal en lo Penal de la Nación, Jaime Smart. Se trataba de un tribunal especial, creado en mayo de 1971, con el objeto de “juzgar la actividad subversiva. Los militantes los rebautizaron como “Camarón”.
Smart, también ex ministro bonaerense durante la última dictadura y primer civil condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad, precisó cuales debían ser los ejes de ese encuentro. Allí había abogados y ex militares de Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Venezuela. Todos ellos fueron invitados como oradores del evento. Los únicos que no pudieron asistir fueron los integrantes de la delegación de Bolivia.
“Doy por supuesto que abarcarán dos temas cruciales para el continente: la tergiversación de los hechos, el maniqueísmo imperante que se desparramó por las instituciones; y el doble estándar judicial”, escribió Smart, quien fue condenado en diciembre de 2012  por el homicidio calificado de Jorge Rubinstein y por la privación ilegítima de la libertad -agravada por amenazas- de 43 personas. “Hago votos para que el Foro de Buenos Aires signifique un llamado de atención nuestra sociedad y nuestros jueces”, agregó.

Cecilia Pando pasó unos minutos por el Hotel Meliá a saludar a los organizadores.

 
Después tomó la palabra Solanet. En las primeras filas lo escuchaban al ex jefe de la SIDE Juan Bautista “Tata” Yofre y el ex teniente coronel Emilio Guillermo Nani. Sobre el escenario lo seguían el ex militar y abogado chileno Adolfo Paúl Latorre y el ex vicealmirante peruano venezolano y furioso antichavista Elías Augusto Buchszer Cabriles. Ambos estaban en el escenario para participar del primer panel del encuentro, donde se presentarían las situaciones de cada país que integra el foro.
Solanet no sólo cuestionó el avance de los juicios contra los responsables del terrorismo de Estado, también criticó el matrimonio igualitario y otras “reformas contranatura” impulsadas en los últimos años. “Existe una planificación sistemática  de destrucción de las Fuerzas Armadas, que fueron reducidas a la impotencia tanto material como espiritual”, se quejó.
“También hay una planificación sistemática de destrucción del orden familia, judicial y económico. Hoy vemos cómo avanzan sobre la propiedad privada”, agregó. Lo escuchaban unas doscientas personas: el 90 por ciento eran hombres de más de sesenta años y sólo había un adolescente y un niño. Ambos fueron aplaudidos a pedido del ex vicealmirante peruano Luis Giampietri Rojas, que está acusado en su país de violación a los derechos humanos. “Soy el decano de los enjuiciados”, se definirá más adelante con cierta ironía y recordará con “una estima realmente grande” a su profesor en un curso de buzos tácticos: Rafael Guiñazú, condenado en 2013 por crímenes contra 69 militantes políticos.

Paúl Latorre (Chile)  propone una amnistía para los represores, sean militares o civiles.
 
Solanet apuntó varias veces sus cañones sobre los “abogados prevaricadores” y señaló que existían “1.800 miembros delas Fuerzas Armadas y de seguridad que eran ‘presos políticos’”  y contabilizaban “más de 260 muertos en cautiverio”. Y sobre el final utilizó una frase que pareció una advertencia: “La sangre llama a la sangre y los hijos de los que son condenados algún día van a reclamar venganza”.
Al cierre de Solanet le siguió, sin cortes, el primer panel. Lo coordinó Nicolás Marquez, autor de un libro llamado El Canalla: la verdadera historia del Che, quien lo primero que hizo fue pedir un aplauso para el “historiador Tata Yofre” y después presentó al primer expositor: Paúl Latorre, quien –como anticipóInfojus Noticias– abordó las líneas principales de su trabajo “Iniquidad judicial contra los miembros de las Fuerzas Armadas y de Orden”.
Paúl Latorre planteó que los militares defendieron la Patria ante el terrorismo marxista. “Una vez solucionado esto, los terroristas a cobrar y los militares a la cárcel”, afirmó en una síntesis de parte de las 28 páginas de su trabajo, que había sido anunciado especialmente por los organizadores. Y también se quejó –como lo había hecho Solanet- de la existencia de una “campaña cultural” y “un silencio de la sociedad, por ignorancia, y de los políticos pero en ese caso es doloso”.
“Los militares privados de su libertad son personas secuestradas por el Estado. Los que deberían estar presos son los jueces prevaricadores”, afirmó Paúl Latorre y cerró su exposición con una arenga, que pronunció sin elevar la voz: “Es hora de decir basta. Urge poner fin con una amnistía”.
El cierre del primer panel dio aire para un recreo. En el lobi del hotel se saludaron Nani y Cecilia Pando, quien pasó rápidamente por el lugar y no se quedó a ninguna de las exposiciones.

El Tata Yofre fue recibido con mucho cariño y Nicolás Marquez pidió un aplauso para el ex jefe de la SIDE.

 
El segundo tramo abordó la situación de Uruguay y Perú. El ex coronel uruguayo José Carlos Araujo sostuvo, como lo había planteado Solanet, que “la gran batalla por el imaginario se dio en la educación pública” y cuestionó la separación entre el Estado y la Iglesia que tiene Uruguay. “No debe escapar que la democracia moderna es una sistema sin valores, que se impuso dictatorialmente por la guillotina, en 1776”, se quejó.
Para el final, habló el ex militar peruano Giampietri Rojas, quien mostró su preocupación por el avance de la “globalización”, que hace que sus nietos estén “todo el día con el telefonito moviendo el dedo”. Sin embargo, festejó un logro que despierta envidia en sus pares argentinos y chilenos: “Logramos que un tribunal constitucional defina que los delitos cometidos contra subversivos no sean de lesa humanidad. Pero la prescripción se extendió de veinte a treinta años”.

Los abogados de los represores de Latinoamérica, acompañados por ex militares, debatieron hoy sobre cuál es el enemigo a enfrentar. Para la mayoría, el blanco sigue siendo la “revolución marxista”, pero para el dueño del diario La Nueva Provincia, Vicente Massot, “el único enemigo que se recorta es el narcoterrorismo”. Incluso planteó abiertamente las diferencias sobre ese punto aunque todos estuvieron de acuerdo en que los países de la región deben tener una política de defensa que incluya una necesaria valorización de las Fuerzas Armadas.
“El único enemigo que se recorta es el del narcoterrorismo, pero no tenemos una idea clara de quiénes son los enemigos y eso no lo inventó el kirchnerismo”, dijo Massot ante los abogados de represores de Argentina, Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Venezuela. Todos ellos habían sido invitados en el marco del Foro de Buenos Aires por la Justicia, la Concordia y la Libertad, que se propone lograr una coordinación continental “estable”.
Lo primero que hizo Massot al subir al escenario del salón del Hotel Meliá fue agradecer a la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, que organizó el evento. Fue una iniciativa que valoraron todos los participantes y particularmente la delegación uruguaya, que señaló varias veces la necesidad de “coordinación y solidaridad con los camaradas presos”, en referencia a los militares condenados por delitos de lesa humanidad.
Ni bien llegó, Massot se sentó en una de las últimas filas del salón para terminar de escuchar la exposición que abrió la jornada de hoy. Él ocupaba el segundo panel. Casi detrás de él, apenas pasadas las diez de las once de la mañana, llegó Cecilia Pando. Entró, lo vio y lo abrazó cariñosamente.
Al abrir la mesa sobre “La defensa nacional y la función política de las Fuerzas Armadas”, donde estuvo acompañado por el ex coronel uruguayo Elmar Castiglioni y el ex militar chileno Adolfo Paúl Latorre, Massot marcó la necesidad de estar atentos al cambio de escenario.

 Capitán de Navío (R) y abogado D. Adolfo Paúl Latorre (Chile) Latorre propone una amnistía para los represores, sean militares o civiles.

“Si mutan los tiempos y cambian los enemigos, yo diría que el único enemigo que se recorta es el narcoterrorismo. Y a nadie se le ocurriría decir que el narcotráfico podría comprar un gobierno en Holanda o Suiza pero yo no diría lo mismo en Hispanoamérica”, afirmó Massot ante un auditorio que lo aplaudió con ganas. La frase está en línea con las hipótesis de guerra que elabora Estados Unidos.
Massot, un hábil orador que evitó golpear de frente sobre los temas donde sabía que iba a encontrar diferencias, sostuvo que “algunos analistas plantean distinguir la seguridad de la defensa en compartimientos estancos pero eso tiene cuarenta años de antigüedad”. Y agregó, en línea con la reivindicación de hacer inteligencia interna que circuló durante todo el encuentro, que “otros ven que se trata de un continnum y que es un error separarlos como si fueran peras y bulones”.
“Las Fuerzas Armadas son la reserva moral de la nacionalidad”
A su turno, el ex militar uruguayo Castiglioni se lamentó de haber “entregado el relato” sobre el terrorismo de Estado y, particularmente, sobre la demora en asistir a “los camaradas presos y enjuiciados”. Precisó: “Entregamos el relato y ahora hay que reconstituirlo. Hay más de 300 libros escritos recogiendo la victimización de quienes se alzaron en armas contra el régimen constitucional”.
Además, abogó –tal como lo hizo ayer el titular de Abogados por la Concordia, Alberto Solanet, y Paúl Latorre- por una amnistía. “No hay que escarbar permanentemente en las heridas porque eso no permite cerrar”, dijo al referirse a los juicios que se llevan adelante o que se intentan impulsar en los diferentes países.
“Un matiz con Massot, él cree que sólo el narcoterrorismo es una amenaza pero funciona al revés: fundamentalmente para retrotraer las tareas de las Fuerzas Armadas porque eso se puede combatir con las fuerzas policiales”, agregó Castiglioni.

El más duro de todos, al menos en el discurso público ante un auditorio donde también estaba el ex teniente coronel Emilio Nanni fue Paúl Latorre. Sus frases sonaban, más que las otras, al pasado: “Las Fuerzas Armadas son la reserva moral de la nacionalidad”, definió.
“Existen fuerzas irregulares y solapadas que son los enemigos internos.  Y a las Fuerzas Armadas les corresponde la defensa de la Nación y no pueden ignorar que existen esas fuerzas irregulares”, afirmó Latorre al leer un documento durante treinta minutos. Al igual que ayer, fue el único de los oradores autorizados expresamente a hablar más de quince minutos. Tuvo siempre el doble de tiempo que los otros y se lo hizo saber varias veces a Nicolás Marquez, quien intentó hacer las veces de moderador pero su margen de maniobra siempre estuvo limitado por Paúl Latorre.
Para el cierre, el ex militar chileno afirmó: “En el Foro de San Pablo se gestó la persecución mediática y judicial de quienes combatieron a la subversión en los sesenta y setenta. El Estado de guerra revolucionaria se mantiene porque la hostilidad del enemigo no ha cesado y se expresa en la persecución política y judicial”. Se llevó un aplauso cerrado.

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