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Rememoran ataque al cuartel de Bayamo


Rememoran ataque al cuartel de Bayamo

Miles de cubanos, la mayoría jóvenes, presenciaron este sábado, en esta ciudad, el asalto simbólico al cuartel Carlos Manuel de Céspedes, atacado hace 61 años, simultáneamente con el “Moncada”, de Santiago de Cuba

26 de julio de 2014 | Martín Corona

Las nuevas generaciones son fruto de esta Revolución

Discurso pronunciado por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez en el acto central por el 61 aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, realizado en Artemisa

26 de julio de 2014 | Ramiro Valdés Menéndez

Pioneros santiagueros reeditan asalto al Cuartel Moncada

En el simbólico asalto tomaron parte más de 140 pioneros destacados

26 de julio de 2014 | AIN

En Artemisa, como en el resto del país, siempre será 26 (+Fotos)

Las palabras centrales del acto por el Día de la Rebeldía Nacional fueron pronunciadas por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez

26 de julio de 2014 | Onaisys Fonticoba

Eterna deuda con el pasado, el presente y el futuro de la Patria

Aseguró José Antonio Valeriano Fariñas, miembro del Comité Central y Primer Secretario del Comité Provincial del Partido en Artemisa

26 de julio de 2014 | Ramadán Arcos

Artemisa fulgurante como hace 61 años atrás

Con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el pueblo de la provincia de Artemisa, recibió a las máximas autoridades del país con un sentido y prolongado aplauso

26 de julio de 2014 | Yosel M. Castellanos

Preside Raúl celebración por el 26 de Julio en Artemisa

Con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, dio inicio el acto de conmemoración por el aniversario 61 de los Asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes

26 de julio de 2014 | Granma

Artemisa, tierra en 26 (+ Fotos)

Protagonistas de las acciones del 26 de Julio y expedicionarios del Granma recorrieron Artemisa y conocieron más sobre su quehacer

25 de julio de 2014 | Yusmari Romero Crúz

55 julios atrás

Desde la presidencia de la república, Manuel Urrutia seguía manteniendo una actitud divisionista y perseveraba en su afán de obstaculizar la promulgación y aplicación de las leyes revolucionarias. Esto provocó una crisis en el Gobierno Revolucionario y Fidel se vio obligado a renunciar como primer ministro el 16 de julio de 1959…

25 de julio de 2014 | Pedro Antonio García

Homenaje con realizaciones concretas

Con una multitudinaria concentración fue conmemorado en la ciudad costera de Gibara, en el municipio de igual nombre, el acto central de la provincia de Holguín por el aniversario 61 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes

25 de julio de 2014 | Germán Veloz Placencia

 

 

Presidente de China visitará el Cuartel Moncada y se reunirá con autoridades santiagueras

http://www.cubadebate.cu/?p=442215

 

En este artículo: ChinaCuartel MoncadaSantiago de CubaXi Jinping

 

El presidente chino, Xi Jinping, cerrará este miércoles una gira latinoamericana, en la que suscribió 29 acuerdos de cooperación con Cuba, con una simbólica visita al Cuartel Moncada, donde el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, se alzó en armas en 1953.

“Siento por igual que China y Cuba, países socialistas, estamos unidos estrechamente por las mismas visiones, ideales y metas de lucha”, declaró Xi luego de que el presidente cubano Raúl Castro le impusiera la condecoración José Martí el martes.

En una gira centrada en la economía, Xi tendió la mano a la isla caribeña con la firma de 29 acuerdos bilaterales, que van desde un crédito para modernizar el puerto de Santiago de Cuba hasta el desarrollo de campos de golf en la isla.

También suscribió convenios sobre finanzas, agricultura, industria, salud, biotecnología, petróleo, energía, medio ambiente, educación, telecomunicaciones, uso del ciberespacio y televisión digital.

Otros acuerdos contemplan donaciones para entidades cubanas y normas sobre la calidad del tabaco y del azúcar que la isla exporta a China.

“La parte china está llena de confianza sobre el futuro desarrollo de las relaciones entre nuestro país y Cuba, y seremos para siempre buenos amigos, compañeros y hermanos de Cuba”, dijo Xi.

Ante misiones históricas

“En la actualidad, China ha tocado el clarín para empezar una profundización integral de nuestra reforma, mientras Cuba se encuentra en proceso de actualización del modelo económico”, dijo el presidente chino.

“Ambos países nos encontramos ante misiones históricas, grandiosas y arduas”, agregó Xi, quien visita la isla por segunda vez, la primera como presidente.

Visita a Santiago de Cuba

Xi culminará su periplo este miércoles en Santiago de Cuba, 900 km al sureste de La Habana, desde donde emprenderá el retorno a Pekín, días después de una gira latinoamericana del presidente ruso Vladimir Putin, quien visitó Cuba, Nicaragua, Argentina y Brasil.

En esa ciudad cubana azotada en octubre de 2012 por el huracán Sandy, Xi tendrá un encuentro con los jefes del gobierno local y visitará la “Ciudad Escolar 26 de Julio”, que ocupa el antiguo Cuartel Moncada.

El sábado se cumplen 61 años del asalto al Moncada, cuando el líder de la Revolución Cubana se alzó en armas contra la dictadura de Fulgencio Batista.

 

 

http://www.cubadebate.cu/etiqueta/la-historia-me-absolvera/

 

Fidel Castro ” El Viejo Comunista “Condenadme, no importa, la Historia me absolverá…

http://www.youtube.com/watch?v=veoPMUCHNEQ

 

Un día con Fidel [Documental]

http://www.youtube.com/watch?v=_SmMYKiay5c&list=PL8Vbr4OWOaGjyC-A1AzjI2c-8fNChr31f&index=11

 

Documentales

http://www.youtube.com/playlist?list=PL8Vbr4OWOaGjyC-A1AzjI2c-8fNChr31f

 

Fidel Castro: “La Historia me absolverá”

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Hace 50 años, el 26 de julio de 1953, un grupo de jóvenes encabezados por Fidel Castro atacó el cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, y el cuartel de la ciudad de Bayamo.

El ataque al Moncada, aunque fue un fracaso militar, representó el inicio de la revolución cubana, que triunfó el 1 de enero de 1959, tras la fuga al extranjero del gobernante Fulgencio Batista.

Batista había sido acusado por Fidel Castro y sus compañeros de usurpar el poder en 1952 y no respetar la Constitución democrática de 1940.

Tras el ataque al Moncada, muchos de los jóvenes asaltantes fueron asesinados.

El Dr. Fidel Castro, quien fue capturado pocos días después en las montañas, era abogado y llevó a cabo su propia defensa.

Debido a su importancia histórica y en el marco del 50 aniversario del ataque al Moncada, reproducimos algunos fragmentos de su alegato, conocido por el nombre de “La historia me absolverá”.

Señores magistrados:

Nunca un abogado ha tenido que ejercer su oficio en tan difíciles condiciones: nunca contra un acusado se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades.

Uno y otro, son en este caso la misma persona. Como abogado, no ha podido ni tan siquiera ver el sumario y, como acusado, hace hoy 76 días que está encerrado en una celda solitaria, total y absolutamente incomunicado, por encima de todas las prescripciones humanas y legales.

 El plan fue trazado por un grupo de jóvenes ninguno de los cuales tenía experiencia militar. 

Escuché al dictador el lunes 27 de julio, desde un bohío de las montañas, cuando todavía quedábamos dieciocho hombres sobre las armas.

Se dijo por el mismo gobierno que el ataque fue realizado con tanta precisión y perfección que evidenciaba la presencia de expertos militares en la elaboración del plan.

¡Nada más absurdo! El plan fue trazado por un grupo de jóvenes ninguno de los cuales tenía experiencia militar.

Movilización

La movilización final de hombres que vinieron a esta provincia desde los más remotos pueblos de toda la Isla, se llevó a cabo con admirable precisión y absoluto secreto. Es cierto igualmente que el ataque se realizó con magnífica coordinación.

El Moncada era el principal cuartel en el este del país.

Todo el mundo tenía instrucciones muy precisas de ser, ante todo, humanos en la lucha. Nunca un grupo de hombres armados fue más generoso con el adversario.

Cuando me convencí de que todos los esfuerzos eran ya inútiles para tomar la fortaleza, comencé a retirar nuestros hombres en grupos de ocho y de diez. La retirada fue protegida por seis francotiradores.

Planes

Nuestros planes eran proseguir la lucha en las montañas caso de fracasar el ataque al regimiento.

 No fue nunca nuestra intención luchar con los soldados del regimiento, sino apoderarnos por sorpresa del control y de las armas. 

No fue nunca nuestra intención luchar con los soldados del regimiento, sino apoderarnos por sorpresa del control y de las armas, llamar al pueblo, reunir después a los militares e invitarlos a abandonar la odiosa bandera de la tiranía y abrazar la de la libertad.

Una vez en poder nuestro la ciudad de Santiago de Cuba, hubiéramos puesto a los orientales inmediatamente en pie de guerra.

Espantosa tragedia

Quizás luzca fría y teórica esta exposición, si no se conoce la espantosa tragedia que está viviendo el país, sumada a la más humillante opresión política.

Fidel Castro fue detenido poco después del ataque.

El 85 por ciento de los pequeños agricultores cubanos está pagando renta y vive bajo la perenne amenaza del desalojo de sus parcelas.

Más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas está en manos extranjeras.

Salvo unas cuantas industrias alimenticias, madereras y textiles, Cuba sigue siendo una factoría productora de materia prima. Se exporta azúcar para importar caramelos, se exportan cueros para importar zapatos, se exporta hierro para importar arados.

Todo el mundo está de acuerdo en que la necesidad de industrializar el país es urgente.

Tan grave o peor es la tragedia de la vivienda. Hay en Cuba 200.000 bohíos y chozas; 400.000 familias del campo y de la ciudad viven hacinadas en barracones, cuarterías y solares sin las más elementales condiciones de higiene y salud.

Niñez y educación

Nuestro sistema de enseñanza se complementa perfectamente con todo lo anterior.

El Moncada fue transformado en una escuela.

A escuelitas públicas del campo asisten descalzos, semidesnudos y desnutridos, menos de la mitad de los niños en edad escolar y muchas veces el maestro quien tiene que adquirir con su propio sueldo el material necesario. ¿Es así como puede hacerse una patria grande?

De tanta miseria sólo es posible liberarse con la muerte; y a eso sí los ayuda el Estado: a morir. El noventa por ciento de los niños del campo está devorado por parásitos que se les filtran desde la tierra por las uñas de los pies descalzos.

La sociedad se conmueve ante la noticia del secuestro o el asesinato de una criatura, pero permanece criminalmente indiferente ante el asesinato en masa que se comete con tantos miles y miles de niños que mueren todos los años por falta de recursos.

Una historia…

Os voy a referir una historia. Había una vez una república. Tenía su Constitución, sus leyes, sus libertades, Presidente, Congreso, tribunales; todo el mundo podría reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad.

 Había una vez una república. Tenía su Constitución, sus leyes, sus libertades, Presidente, Congreso, tribunales; todo el mundo podría reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad… 

El gobierno no satisfacía al pueblo, pero el pueblo podía cambiarlo y ya sólo faltaban unos días para hacerlo. Existía una opinión pública respetada y acatada y todos los problemas de interés colectivo eran discutidos libremente.

Había partidos políticos, horas doctrinales de radio, programas polémicos de televisión, actos públicos, y en el pueblo palpitaba el entusiasmo.

Este pueblo había sufrido mucho y si no era feliz, deseaba serlo y tenía derecho a ello. Lo habían engañado muchas veces y miraba el pasado con verdadero terror…

Deseaba un cambio, una mejora, un avance, y lo veía cerca. Toda su esperanza estaba en el futuro.

Fulgencio Batista

¡Pobre pueblo! Una mañana la ciudadanía se despertó estremecida; a las sombras de la noche los espectros del pasado se habían conjurado mientras ella dormía, y ahora la tenían agarrada por las manos, por los pies y por el cuello.

Aquellas garras eran conocidas, aquellas fauces, aquellas guadañas de muerte, aquellas botas…

No; no era una pesadilla; se trataba de la triste y terrible realidad: un hombre llamado Fulgencio Batista acababa de cometer el horrible crimen que nadie esperaba.

“Un humilde ciudadano”

Ocurrió entonces que un humilde ciudadano de aquel pueblo, que quería creer en las leyes de la República y en la integridad de sus magistrados a quienes había visto ensañarse muchas veces contra los infelices, buscó un Código de Defensa Social para ver qué castigos prescribía la sociedad para el autor de semejante hecho.

Batista gobernó a Cuba de 1940 a 1944 y de 1952 a 1959.

Sin decir una palabra a nadie, con el Código en una mano y los papeles en otra, el mencionado ciudadano presentó un escrito denunciando los delitos y pidiendo para Fulgencio Batista y sus 17 cómplices la sanción de 108 años de cárcel como ordenaba imponerle el Código de Defensa Social con todas las agravantes de reincidencia, alevosía y nocturnidad.

Muchos jóvenes murieron tras el ataque.

 

Señores magistrados: Yo soy aquel ciudadano humilde que un día presentó inútilmente ante los tribunales para pedirles que castigaran a los ambiciosos que violaron las leyes e hicieron trizas nuestras instituciones.

Y ahora, cuando es a mí a quien se acusa de querer derrocar este régimen ilegal y restablecer la Constitución legítima de la República…un fiscal con el Código en la mano, muy solemnemente, pide para mí veintiséis años de cárcel.

Derecho de rebelión

El derecho de rebelión contra el despotismo, señores magistrados, ha sido reconocido, desde la más lejana antigüedad hasta el presente, por hombres de todas las doctrinas, de todas las ideas y todas las creencias.

Castro salió de la prisión gracias a una amnistía y viajó al exilio.

Parecía que el Apóstol (José Martí) iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo su fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas.

Termino mi defensa, no lo haré como hacen siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en Isla de Pinos ignominiosa prisión.

Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es inconcebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una república donde está de presidente un criminal y un ladrón.

“La historia me absolverá”

A los señores magistrados, mi sincera gratitud por haberme permitido expresarme libremente, sin mezquinas coacciones; no os guardo rencor , reconozco que en ciertos aspectos habéis sido humanos y sé que el presidente de este tribunal, hombre de limpia vida, no puede disimular su repugnancia por el estado de cosas reinantes que lo obliga a dictar un fallo injusto.

La revolución triunfó el 1 de enero de 1959.

En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos.

Condenadme, no importa, la historia me absolverá.

 

 

 


17-10-2013

“La historia me absolverá” cumple 60 años

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=175584

 

 

Paco Azanza Telletxiki

Rebelión

 

 

Cuba, que sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol! Fidel-En 1953, un grupo de jóvenes de la llamada Generación del Centenario se empeñó en evitar la muerte del Apóstol, objetivo que, no exento de sangre y sufrimiento, fue finalmente conseguido. Había cumplido José Martí –el 28 de enero de aquel año- un siglo de existencia y, dado el vacío ético tan alarmante que se vivía en Cuba, se corría el grave riesgo de que, muerto físicamente en 1895 – el 19 de mayo, en Dos Ríos -, también se extinguiera para siempre su memoria. Y es que era mucha la afrenta que soportaba el pueblo gobernado por el golpista y entreguista Fulgencio Batista.

El 26 de julio del citado 1953 , un suceso de suma importancia acontecido en la parte oriental de la Isla frenó en picado la caída, produciéndose, a partir de entonces, un ascenso moral y cultural de amplio alcance social: el asalto a los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo. Esta audaz acción supuso la respuesta necesaria al golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, perpetrado por Batista con el apoyo de CIA. Además, la heroicidad de los combatientes repercutió de manera decisiva en la situación política y social de toda la Isla.

Los asaltantes no obtuvieron la victoria militar, pero sí, sin duda, una victoria política muy importante -Martí fue el autor intelectual-, ya que con la gesta surgió un movimiento cuya trascendencia ética y política fue incuestionable. Prueba de ello es que cinco años, cinco meses y cinco días después triunfó la Revolución, próxima a cumplir 55 años de digna e imprescindible existencia.

Durante el asalto y en días posteriores murieron setenta personas a manos de la tiranía. Las detenciones se produjeron por doquier. Fidel fue capturado el primero de agosto en las estribaciones de la Gran Piedra y conducido al Vivac santiaguero, donde estuvo setenta y seis días incomunicado.

Llegó el juicio farsa que, al decir de Haydeé Santamaría y Melba Hernández -dos asaltantes del Moncada-, no supuso la determinación del porvenir de un puñado de jóvenes, sino el porvenir de todo un pueblo. Fidel fue separado del resto de sus compañeros y juzgado en una pequeña sala del Hospital Saturnino Lora, habilitada para la ocasión. Era 16 de octubre de 1953 y, en la autodefensa, pronunció su alegato final conocido como “La historia me absolverá”. Este histórico documento fue reconstruido por el propio Fidel en la prisión de Isla de Pinos y, puesto hoja por hoja en manos de Melba y Haydeé, fue editado y distribuido clandestinamente por estas y otros compañeros en 1954.

El citado alegato, que hoy cumple sesenta años, reivindicó el derecho a la rebelión que les asistía ante la ilegalidad del gobierno golpista, y fue, en esencia, el programa del Partido Revolucionario Cubano, creado en 1892 por Martí y otros compañeros. Tras el triunfo de la Revolución, se puso en marcha con fuerza y valor. Al entrar en vigor la Ley de Reforma Urbana, el 14 de octubre de 1960, no es que el programa del Moncada quedó cumplido, sino que se sobrepasó con creces en solo veintidós meses.

Aquel 16 de octubre de 1953, Fidel expresó en el último párrafo de su alegato: “En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no lo ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, la historia me absolverá”.

Al igual que sus compañeros, Fidel permaneció en la cárcel hasta el 15 de mayo de 1955, pero siempre estuvo absuelto. El jefe del asalto al Moncada y posterior Revolución fue condenado por el gobierno ilegítimo de Batista y el imperialismo yanqui, nunca por los jueces de la historia ni de su pueblo.

Documento relacionado: El asalto al Moncada o el reinicio de la Guerra Necesaria

Blog del autor: http://baragua.wordpress.com

Cuba: 26 de Julio de 1953, mucho más que una fecha

http://baragua.wordpress.com/2009/07/25/cuba-26-de-julio-de-1953-mucho-mas-que-una-fecha/

 

Por baragua

Cuartel Moncada, Santiago de Cuba (Foto: Paco Azanza Telletxiki)

A principios de los cincuenta, el panorama político de la sociedad cubana vivía un vacío ético alarmante. El 10 de marzo de 1952 y mediante un golpe de Estado apoyado por la CIA, Fulgencio Batista se hizo con el poder derrocando a Carlos Prío Socarrás. Para justificar su golpista intervención, Batista alegó que Prío tenía sumido al país en la bancarrota, donde las drogas y el juego eran elementos habituales en el diario acontecer de la Isla –en realidad, Prío fue eliminado de la escena política cubana porque se estaba distanciando de los intereses del gobierno yanqui, no a favor del pueblo sino de su propio bolsillo-. Aunque aquella afirmación era cierta, el nuevo lacayo del imperio norteamericano –nuevo relativamente, porque entre 1940 y 1944 presidió por primera vez la República- no hizo otra cosa que agravar la ya caótica situación de la población cubana que, de manera ilegal, gobernó hasta el primero de enero de 1959, día en que, junto a sus más estrechos colaboradores, huyó del país cargado de dinero público. Cabe recordar que Batista derogó la Constitución de 1940 e intentó, en vano, legalizar la situación política creando unos “Estatutos Constitucionales”.

Con estos antecedentes, el año del centenario del natalicio de José Martí -1953- se presentaba nada halagüeño. Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! –expresó Fidel en su alegato “La historia me absolverá”-. Pero ese mismo año sucedió algo de suma importancia en Cuba que frenó la caída en picado, produciéndose, a partir de entonces, un ascenso moral y cultural de amplio alcance social; me estoy refiriendo al asalto a los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo. El asalto al Moncada –segunda fortaleza militar del país por aquel entonces- supuso la respuesta necesaria al golpe de Estado, y, además, la heroicidad de los combatientes repercutió de manera decisiva en la situación política y social de toda la Isla. Los asaltantes no obtuvieron la victoria militar, pero sí, sin duda, una victoria política muy importante, ya que con la gesta había surgido un movimiento cuya trascendencia ética y política era incuestionable. Sin embargo, la victoria política no llegó exenta de grandes sacrificios.

Bandera cubana y del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (Foto: Paco Azanza Telletxiki)

Era domingo de carnaval aquel 26 de Julio de 1953 en Santiago de Cuba cuando, de madrugada – a las 5 y 15 a.m.-, un grupo de ciento setenta y cinco jóvenes de la llamada Generación del Centenario, a las órdenes de Fidel Castro, inició el asalto. El objetivo del mismo era requisar el armamento para, posteriormente, convocar a la huelga general en todo el país y leer el último discurso de Eduardo Chibás. Raúl Castro y su grupo llegaron a tomar el Palacio de Justicia, como estaba previsto, y Abel Santamaría, con el suyo, hizo lo propio con el Hospital Civil, sitos los dos edificios junto al cuartel. Pero un accidente imprevisible hizo que el grupo de Fidel no pudiera tomar la fortaleza. Aquella calurosa mañana, la fatalidad quiso que la mejor arma que poseían los revolucionarios –el factor sorpresa- quedara neutralizada al toparse con una pareja de la llamada “guardia cosaca”. A pesar de ello, la supremacía correspondió a los asaltantes, quienes causaron al ejército treinta bajas, de ellas once muertos y diecisiete heridos. Pero el Moncada acogía en su interior a más de mil soldados de la tiranía, contra los que, eliminado el mencionado factor sorpresa, poco o nada se podía hacer. De modo que los revolucionarios optaron por retirarse, luego de combatir durante dos horas y cuarenta y cinco minutos, aproximadamente.

En caso de no poder tomar el cuartel, la consigna era retirarse a Siboney para, desde allí, procurar llegar a las montañas de la Sierra Maestra y proseguir la lucha. Pero tampoco la retirada resultó de manera satisfactoria. Muchos fueron detenidos y posteriormente asesinados, unos pocos lograron escapar y salir al extranjero, otros, perseguidos por las fuerzas represivas, fueron detenidos días después, sometidos a juicio y condenados a prisión.

Fidel fue capturado el primero de agosto en las estribaciones de la Gran Piedra por una patrulla militar al mando del teniente Sarría que, siendo una excepción en aquel ejército, se negó a entregarlo al comandante Pérez Chaumont, conduciéndolo al Vivac santiaguero para presentarlo ante los tribunales. El comportamiento del teniente Sarría salvó, sin duda, la vida del jefe del asalto. Anteriormente, en el momento de la detención, Sarría tuvo que poner freno a los guardias de su patrulla, ya que estos querían asesinar a todo el grupo de detenidos, a Fidel entre ellos. ¡Las ideas no se matan!, hubo de expresar repetidas veces el teniente para persuadir a sus agresivos subordinados.

La represión desatada por los tiranos contra los asaltantes fue de lo más salvaje que uno puede imaginar; para probar esta afirmación sobran los ejemplos. Apresados tras el asalto, a Abel Santamaría le sacaron los ojos y a Boris Luis Santa Coloma –hermano y novio de Haydée Santamaría respectivamente- le arrancaron los testículos. Una veintena de combatientes –entre los que ellos se encontraban- fueron sacados con vida del Hospital Saturnino Lora y trasladados por los soldados de la tiranía al asaltado cuartel, donde por orden de Batista –éste ordenó matar a diez prisioneros por cada soldado muerto- fueron salvajemente torturados y asesinados. En ese mismo hospital cumplieron su misión Haydée Santamaría y Melba Hernández, quienes igualmente fueron detenidas y llevadas al Moncada. Estas dos mujeres fueron testigos de excepción de la masacre allí cometida. Si no las ultimaron a ellas también fue porque un fotógrafo, que acompañaba a la periodista Marta Rojas, simuló hacerles una fotografía -no tenía película en la cámara- y, regándose la noticia de que en el cuartel había dos mujeres detenidas, los soldados ya no podían presentarlas como muertas en combate. A otros compañeros los asesinaron en el Hospital inyectándole en las venas aire y alcanfor. Pedro Miret sobrevivió y, en el transcurso del juicio, denunció el hecho.

Después, los cadáveres de algunos combatientes fueron dispersos por diferentes lugares del cuartel. A otros los arrojaron en las proximidades de El Caney y Siboney…  también de Songo y La Maya, para simular su muerte en combate.

Los participantes en el asalto al cuartel de Bayamo no tuvieron mejor suerte. Basta citar un solo ejemplo para mostrar la masacre allí cometida: Tras ser detenidos, Hugo Camejo y Pedro Véliz fueron ahorcados atados con una cuerda al cuello y arrastrados por un vehículo en el Callejón de Sofía, cerca del cementerio de Veguitas. Al igual que a sus compañeros, a Andrés García Díaz le aplicaron el mismo método asesino. Dado por muerto, éste sin embargo, sobrevivió y pudo denunciar el hecho.

Nadie duda de los horrendos crímenes cometidos por los subordinados de Chaviano y Pérez Chaumont –siendo estos, a su vez, ordenados por Batista-. Existe, además, una prueba irrefutable que los certifica: De las 70 personas que murieron el 26 de julio y en días posteriores a manos de la tiranía, sólo ocho cayeron en combate; el resto de los cadáveres, sin excepción alguna, presentaban signos de evidentes mutilaciones y salvajes torturas.

Dante dividió su infierno en 9 círculos: puso en el séptimo a los criminales, puso en el octavo a los ladrones y puso en el noveno a los traidores. ¡Duro dilema el que tendrían los demonios para buscar un sitio adecuado al alma de este hombre… si este hombre tuviera alma! Quien alentó los hechos atroces de Santiago de Cuba, no tiene entrañas siquiera -la cursiva es de Fidel refiriéndose a Fulgencio Batista y Zaldivar.

Fidel fue separado del resto de sus compañeros y juzgado en una pequeña sala del Hospital Saturnino Lora, habilitada para la ocasión. Era 16 de octubre de 1953 y, en su autodefensa, pronunció su alegato final ya mencionado en estas líneas y conocido como “La historia me absolverá”. Igual que a todos sus compañeros, un día después fue trasladado al reclusorio nacional de Isla de Pinos –hoy Isla de la Juventud-. Los meses de prisión no mermaron un ápice las ansias libertadoras de los revolucionarios, todo lo contrario; entre sus rejas fueron definiendo su condición ideológica –Martí fue el autor intelectual del asalto al Moncada- y maduraron el reinicio de una guerra popular contra la tiranía, trazando estrategias de futuro.

Los moncadistas nunca aceptaron la libertad a cambio de condiciones previas y deshonrosas propuestas en algún momento por sus adversarios. Fue la presión de la opinión pública la que, finalmente, consiguió la amnistía de 1955 para todos los presos políticos, incluidos los participantes del asalto al cuartel Moncada, materializándose ésta el 15 de mayo.

Ya en la calle –mientras estuvo preso nunca perdió contacto con el exterior-, Fidel aceleró el proceso organizativo del Movimiento, y se creó una dirección nacional. Fue el 12 de junio cuando se confeccionó la estructura de su aparato dirigente y se adoptó el nombre de Movimiento Revolucionario 26 de Julio.

La situación política estaba cada día más tensa. Fidel era vigilado de cerca por las fuerzas represivas, de modo que, aun habiendo anunciado al salir de prisión que seguiría en Cuba, decidió marcharse fuera de la Isla para preparar la insurrección armada. El 7 de julio de 1955, antes de partir hacia México redactó esta carta:

Me marcho de Cuba, porque me han cerrado todas las puertas para la lucha cívica.

Después de seis semanas en la calle estoy convencido más que nunca de que la dictadura tiene la intención de permanecer veinte años en el poder disfrazada de distintas formas, gobernando como hasta ahora sobre el terror y sobre el crimen, ignorando que la paciencia del pueblo cubano tiene límites.

Como martiano pienso que ha llegado la hora de tomar los derechos y no pedirlos, de arrancarlos en vez de mendigarlos.

Residiré en un lugar del Caribe.

De viajes como este no se regresa o se regresa con la tiranía descabezada a los pies.

Como todo el mundo sabe, de México regresó el 2 de diciembre de 1956 en el yate Granma, junto a otros ochenta y un expedicionarios. Cumplió con el contenido de su histórica frase: En el año 1956 seremos libres o seremos mártires. Tras un desembarco accidentado, parte de ellos lograron llegar a la Sierra Maestra. Con el paso del tiempo el Ejército Rebelde fue aumentando en efectivos y en aceptación por parte del pueblo. Sus acciones fueron cada vez más osadas y eficaces, a pesar de estar en clara desventaja con respecto al ejército del tirano, que era abastecido y entrenado por los yanquis. Finalmente, cinco años, cinco meses y cinco días después de los asaltos a los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo se proclamó el triunfo de la Revolución.

No es extraño que en Cuba, pues, el 26 de Julio de 1953 sea mucho más que una fecha y que, coincidiendo con ésta, cada año se celebre el Día de la Rebeldía Nacional. En Cuba saben muy bien a que se tradujo aquel heroico suceso del Moncada. Por eso en la Isla irredenta, desde entonces, siempre es 26 de Julio.

2009 / 07 / 24

Documento relacionado:

 

  • Adelante cubanos que Cuba premiará nuestro heroísmo”

http://www.cubadebate.cu/?p=440487

 

  • Por: F. Vladimir Pérez Casal
  • En este artículo: CubaCulturaEjército RebeldeLuchas RevolucionariasMovimiento 26 de Julio,Música
  • 20 julio 2014 |+
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  • Agustín Díaz Cartaya. Foto: Raúl Pupo/ Juventud Rebelde
  • Un himno es un canto o textonarrativo que expresa sentimientos elevados de alegría y celebración; en tanto las marchas cantan las victorias militares. En un principio los himnos fueron una composición coral, para después perpetuarse como género de poesía latina en la Edad Media y además, fueron la representación musical o literaria de un acontecimiento que produce la necesidad de plasmarlo en música o texto para perpetuarlo.
  • El marchar hacia un ideal de paz, prosperidad y libertad, con la convicción del triunfo, aún cuando solo se comienza, son sentimientos lo suficientemente alegres y elevados como para que el himno o “Marcha del 26 de Julio”, de Agustín Díaz Cartaya (25 de septiembre de 1929), esté al lado de sus pares más rancios como lo son el de Déborah, la profetisa que cantó la acción de gracias al Dios hebreo en el 2710 a.n.e. o el Gran himno a Atón, compuesto por el faraón Akenatón entre 1353 y 1336 a.n.e., entre otros.
  • “Dos marchas epopéyicas”, Editora Política, La Habana, 1999, 24 págs, de Mario Lazo et al, es un folleto que trata acerca de la historia de la composición y la primera grabación de las marchas o himnos “del 26 de julio” y la conocida como “De pie América Latina”, ambas compuestas por Cartaya, también asaltante al cuartel de Bayamo, el 26 de julio de 1953, acción que, junto al asalto al cuartel Moncada, cumple por estos días 61 años de realizada.
  • La historia pudo haber comenzado antes, pero fue en la finca Santa Elena, en Los Palos, donde después de una práctica de tiro Fidel le dijo a Cartaya: “Thompson, hace falta que hagas un himno para el Movimiento ¿Tú crees que puedas tenerlo en tres días?”.
  • Según cuenta el compositor, era la primera vez que dejaba de sentirse tratado como un marginal, era la primera vez que no se sentía discriminado por su color de piel o por su escolaridad, era la primera vez que se le daba la oportunidad de luchar, además de que era la primera vez que le pedían algo que tendría con los años importancia histórica, esto último lo presintió desde que se lo dijo el jefe del naciente movimiento insurreccional; y como eran tantas primeras veces, escribió la primera versión de la “Marcha de la Libertad”, el nombre que tuvo el himno al inicio, en tres días.
  • El 24 de julio de 1953, en casa de Mercedes Valdés de Oro[i], en San Celestino y Campo, Marianao; Fidel escuchó la marcha por primera vez, le gustó, y la conversación entonces versó sobre la partida inminente hacia la acción y los obstáculos que podrían surgir en el viaje.
  • El 25 de julio, en la posada “Gran Casino” de Bayamo, donde los asaltantes al cuartel “Carlos Manuel de Céspedes” estaban reunidos y Fidel, tras ultimar detalles sobre el inminente asalto, le preguntó a Cartaya por la marcha y por su estado de ánimo.
  • Después vendría el combate, el fracaso de la acción armada, la escapatoria hacia La Habana, el regreso a Marianao, la noticia de la captura de Fidel, la incertidumbre, los nombres de tantos compañeros muertos y asesinados, su presentación a los policías diciendo que él había sido un asaltante, las torturas, los golpes, el juicio y la cárcel. La nota de Fidel se la llevó Melba[ii]allí, y en ella le pedía que cambiara algunas frases en el himno donde se destacara la sangre derramada por los combatientes, y entonces cambió la tercera estrofa de lo que se conoce ahora como la “Marcha del 26 de Julio”[iii].
  • “Dos marchas…” tiene de valor que los acontecimientos están narrados de primera mano por sus actores, Mario Lazo Pérez, Agustín Díaz Cartaya, Carlos Faxas Valerino y Gilberto Aldanás Gutiérrez, sucintamente, dejan el testimonio de la acción vivida sin pensar que el libro es, desde los orígenes de la humanidad, una de las formas de preservar y transmitir cultura, es decir: creencias y conocimientos, en toda la dimensión espacio-temporal, y los autores truncan, por lo escueto del texto, el proceso de codificar, almacenar y recuperar del pasado el momento que solo ellos vivieron y nos cuentan, y esa es tal vez la sed que deja al lector este folleto, el saber más detalles de toda esa historia.
  • Conocido es que los participantes en los hechos del Moncada y Bayamo, presos en la Isla de Pinos, le espetaron a Fulgencio Batista el himno en su cara y la rabieta de los militares fue tanta que Fidel y Raúl salieron para otra celda, aislados y a Cartaya le dieron tantos golpes que aún los recuerda; pero para el autor de estos himnos ha sido esto motivo de orgullo siempre, como también lo es que el pueblo identifique al Comandante en Jefe con las notas musicales de la “Mar

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