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La reforma del sistema de salud y el modelo diosificado del profesional de la medicina (Primera Parte)


Por: Francisco Quintanilla

 Primera parte                      

Lunes 28 de abril de 2014

LA REFORMA DEL SISTEMA DE SALUD Y EL MODELO DIOSIFICADO DEL PROFESIONAL DE LA MEDICINA (Priemra Parte) .doc

Hay tres pilares fundamentales de la sociedad que ineludiblemente los sujetos históricos de la transformación social tienen que transformar radicalmente, para transitar de una sociedad injusta e inhumana a una con justicia social, humana y humanizadora. El primero es la estructura económica, el segundo es la educación y el tercero es la salud.

Estos tres pilares se determinan mutua y  dinámicamente; es decir, que la transformación de cualquiera de ellos exige  y condiciona la transformación de los otros dos, a tal grado, que sólo la transformación de estos tres pilares, puede asegurar que una sociedad o formación económica social deje de ser lo que era, para adquirir una esencia diferente, ya sea para bien o para mal de la humanidad.

En este documento sólo se hará específicamente una valoración de la reforma del sistema de salud, impulsada por la actual Ministra de salud Dra. María Isabel Rodríguez, a partir del año 2009.

La idea fundamental a desarrollar en este documento  es que para que la reforma  del sistema de salud hubiese avanzado más en los cinco años de realización, se habría requerido que además de haber recibido el soporte financiero adecuado y necesario, tendría que haberse exigido de suyo  a las universidades que forman profesionales de la medicina y de la salud, una transformación radical de los pensum, cuyo centro ha sido formar profesionales en todas las áreas de la medicina, basado únicamente en la curación y orientada por valores elitistas. La transformación  de los pensum  seria para trascender a la prevención y a la popularización de  los beneficios de la salud y del ejercicio de la medicina, sin descuidar la curación.

La historia del ejercicio de la medicina moderna ha girado en torno al modelo curativo y de suyo ha exigido profesionales orientados por este modelo. El ejercicio de la medicina más que ser una actividad de carácter científica, se constituyó a lo largo de los años y de los siglos, en un estilo de vida, halado por la aureola del poder de la dominación, constituyéndose el conocimiento de la medicina en una mercancía, cuyo poseedor la vende a las personas que tienen la capacidad de comprarla, que tienen capacidad económica de comprar su curación.

Basaglia Franco (n.d.) en un artículo denominado “La institución de la violencia” sostiene que el médico, y el psiquiatra son administradores del poder en las instituciones donde ejercen su profesión; donde los pacientes se subordinan en la relación con el médico, al poder del profesional, y pueden establecer un contrato con el profesional, siempre y cuando tengan la condición necesaria para establecer dicha relación contractual, es decir, siempre y cuando tengan el dinero suficiente, para pagar por el servicio.

La relación médico – paciente, puede clasificarse según De la Fuente Ramón (2004) en dos modelos, el técnico y el humanista. “En el técnico el médico aborda al paciente como a un objeto al que hay que examinar y manipular; en el modelo humanista el enfermo es visto como una persona” (p. 180).

El modelo técnico de relación médico – paciente, que es un tipo de relación objetual,  es el que ha predominado lamentablemente en la historia de la medicina, reduce a la persona y a la medicina a unas mercancías, y como toda mercancía  según  planteó en 1863  Karl Marx  en el Capital  (tomo I), adquiere dos tipos de valor, el valor de uso y el valor de cambio; valor de cambio, que le ha permitido al médico, vender su servicio a cambio de dinero, a tal grado que si un paciente no tiene dinero, pierde, aliena su derecho inalienable a la salud.

Tanto para De la Fuente como para Basaglia, la relación médico –paciente, que lamentablemente en el sistema capitalista, no es una relación humana, sino una  relación contractual – objetual, está mediada no por lo humano, sino por el dinero, es decir por el dinero maldito a que hacía referencia Alberto Masferrer, que no es maldito sólo por que pierde y pervierte al humano en el camino del alcohol, sino también, porque el dinero se convierte en un fin en sí mismo, llevando a muchas persona en general, y a muchos médicos en particular,  a convertir el dinero como el centro de su actividad humana y profesional.

 

Continuará en la segunda parte.(mañana).

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