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Noticias: Estados Unidos, primer financista mundial del terrorismo


This is actually from Bill Blum. To reply use bblum6@aol.com

Anti-Empire Report, February 4, 2014

http://www.killinghope.org/bblum6/aer125.html

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INFORME CONTRA EL IMPERIO

Los cuatro jinetes del imperio: drogas, armas, dinero y corrupción

7. octubre, 2012 Fernando Velázquez* Ensayo

Las intervenciones estadunidenses y europeas en la ex Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, y ahora en Siria son vistas por analistas y críticos de la Alianza del Tratado del Atlántico Norte como un presagio de más destrucción y baños de sangre encaminados a asegurar el control de los recursos estratégicos del planeta, antes que éstos sean comprados por China,  proyectada como segunda potencia económica mundial.

Las operaciones militares y de inteligencia de la alianza en nombre de la “guerra contra el narcotráfico” se han ampliado en América Latina a través del Plan Colombia en Sudamérica, Iniciativa Mérida, en México, y son mayores en el “teatro centroamericano” con Operación Martillo.

La política exterior estadunidense por décadas ha incorporado prácticas de narcotráfico que aprendió de su madre Britania, quien financiaba su poderío naval con dinero obtenido de la venta de opio en China y la India. Esa política se ha expresado a través de su Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) combinada con golpes de Estado, asesinatos políticos, manipulación de elecciones y ahora ejecuciones extrajudiciales desde el aire usando aviones droneshttp://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2012/08/03/el-pentagono-expande-red-de-drones-militares/. El reconocido escritor William Blum, autor del libro Matando la esperanza, describe a la agencia como una organización lawless que actúa fuera de la ley.

Operación Gladio

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, mientras decenas de miles de nazis escapaban rumbo a Sudamérica con asistencia de El Vaticano y la Oficina de Servicios Estratégicos estadunidense, en Europa se hacían preparativos para derrocar o desbaratar las democracias, con las llamadas Unidades que se Quedan Atrás (Stay Behind Units) que formaban parte de la Operación Gladio.

William Colby, exdirector de la CIA, explicó después que Gladio incluía grupos armados clandestinos que entrarían en acción después de una invasión militar soviética a la Europa occidental.

En Italia, donde el Partido Comunista tenía fuerza y muchos de sus miembros resistieron el nazismo con armas en mano, los grupos terroristas que formaban Gladio realizaron una serie de atentados con explosivos, entre ellos, el de la Piazza Fontana en 1969, el de la Piazza Della Loggia en 1974, y el del ferrocarril en Bolonia en 1980. Esos atentados fueron atribuidos a grupos de izquierda, pero investigaciones y procesos judiciales revelaron después que los responsables eran elementos derechistas operando en conjunción con el servicio de inteligencia italiano como parte de “la estrategia de tensión”.

Esta estrategia estaba diseñada para desacreditar a la izquierda italiana, incentivar el apoyo al corrupto statu quo, o quizá ir más allá de la democracia, dice el escritor Peter Dale Scott.

Vincenzo Vinciguerra, uno de los conspiradores, diría después que la explosión de diciembre de 1969 debería ser el detonador que convencería a las autoridades políticas y militares que era necesario declarar el estado de emergencia. Vinciguerra también reveló que él y otros eran miembros paramilitares de la red Unidades que se Quedan Atrás, organizadas por la CIA y la OTAN como parte de Operación Gladio.

La red de fascistas actuaba coordinadamente para realizar actos terroristas y luego culpaba de éstos a la izquierda democrática, principalmente a los comunistas que gozaban de un alto índice de popularidad, acota Pascual Serrano, periodista español y fundador del diario cibernético Rebelión.

Una de las figuras más prominentes en esa red era Lucio Gelli, quien tenía amplios nexos con grupos fascistas y de extrema derecha en el continente europeo y en América Latina. Gelli asistió en el escape de unos 50 mil nazis. Ellos (Estados Unidos y sus aliados europeos) temían que la izquierda europea tomara el poder por la vía electoral y Gladio era la forma de bloquearla, dice William Blum.

Gladio permitiría obstaculizar el crecimiento de la izquierda política que, de triunfar, amenazaría los intereses económicos y la recién adquirida hegemonía estadunidense en la región, la misma amenaza que se cierne sobre los capitalistas con los gobiernos progresistas que se multiplican en América Latina.

Algunos que rechazan las explicaciones oficiales sospechan que la CIA –con su larga historia de trabajo conjunto con grupos criminales, narcotraficantes y otros elementos del bajo mundo– bien podría estar detrás del baño de sangre de la “guerra” contra las drogas/crimen organizado en México.

Veamos algunos ejemplos de las actividades de la CIA y que el lector saque sus propias conclusiones.

(Continuar leyendo: http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2012/10/07/los-cuatro-jinetes-del-imperio-drogas-armas-dinero-corrupcion/

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Estados Unidos, primer financista mundial del terrorismo

http://www.voltairenet.org/article182002.html

por Thierry Meyssan

Desde la guerra de Afganistán contra los soviéticos, numerosos autores han mencionado el papel de Estados Unidos en el financiamiento del terrorismo internacional. Pero hasta ahora se trataba de acciones secretas cuya existencia Washington nunca reconocía mientras estaban teniendo lugar. En el caso de Siria se ha dado un paso decisivo: el Congreso estadounidense ha votado financiamiento y armamento para dos organizaciones que representan a al-Qaeda. Lo que hasta ahora fue un secreto a voces se ha convertido en la política oficial del «país de la libertad»: el terrorismo.

RED VOLTAIRE | DAMASCO | 3 DE FEBRERO DE 2014

FRANÇAIS  عربي  ITALIANO  РУССКИЙ  PORTUGUÊS  DEUTSCH  فارسى  ARMENIAN  ΕΛΛΗΝΙΚΆ

En violación de las resoluciones 1267 y 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU, el Congreso de Estados Unidos ha votado financiamiento y armamento para el Frente al-Nusra y el Emirato Islámico en Irak y el Levante, dos organizaciones vinculadas a al-Qaeda y clasificadas como «terroristas» por la propia ONU. Esa decisión del Congreso estadounidense estará vigente hasta el 30 de septiembre de 2014.

Muchas sorpresas marcaron la primera semana de la conferencia de paz Ginebra 2. Desgraciadamente, la censura impuesta a los grandes medios de difusión no permitió que el público occidental fuese informado sobre esos acontecimientos.

En eso reside la principal paradoja de la guerra contra Siria: se divulgan imágenes que ofrecen un panorama contrario a la realidad. Según los medios de prensa internacionales, en este conflicto un grupo de Estados, reunidos alrededor de Washington y de Riad, que supuestamente defienden la democracia y encabezan la lucha mundial contra el terrorismo, se enfrentan a Siria y a sus aliados rusos, presentados a su vez como dictaduras que manipulan el terrorismo.

Si bien todo el mundo está perfectamente consciente de que Arabia Saudita no es una democracia sino una monarquía absolutista, la tiranía de una familia y una secta sobre todo un pueblo, Estados Unidos tiene la reputación de ser una democracia y hasta se le considera como «el país de la libertad».

Sin embargo, la información más importante de toda la semana fue censurada en el conjunto de los países miembros de la OTAN: el Congreso de Estados Unidos se reunió en secreto para votar financiamiento y armamento destinados a los «rebeldes en Siria» hasta el 30 de septiembre de 2014.

Sí, querido lector, ¡usted ha leído bien! En Estados Unidos, el Congreso realiza reuniones secretas que la prensa ni siquiera tiene derecho a mencionar. Es por esa razón que la información, originalmente transmitida por la agencia británica Reuters [1], ha sido cuidadosamente ignorada por toda la prensa escrita y audiovisual, tanto en Estados Unidos como en la mayoría de los medios de difusión de Europa occidental, al igual que en los llamados países del Golfo. Esa verdad sólo tienen derecho a conocerla los habitantes del «resto del mundo».

La libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos a la información son –al menos eso se supone– condiciones sine qua non de la democracia. Y resulta que son más respetadas en Siria y en Rusia que en Occidente.

Como nadie ha leído la ley que adoptó el Congreso estadounidense, ni siquiera se sabe exactamente lo que en ella se estipula. Lo que sí ya se hace evidente es que los mencionados «rebeldes» ya no están tratando de derrocar el Estado sirio –han tenido que renunciar a ello– y que su nuevo objetivo es «desangrarlo». Por eso es que no se comportan como soldados sino como terroristas.

De nuevo ha leído bien, estimado lector. Estados Unidos, el país que supuestamente fue víctima de al-Qaeda el 11 de septiembre de 2001 y que desde entonces encabeza la «guerra global contra el terrorismo», financia ahora el principal vivero del terrorismo internacional, donde actúan dos organizaciones oficialmente subordinadas al-Qaeda: el Frente al-Nusra y el Emirato Islámico en Irak y el Levante. Y ya no se trata de una oscura maniobra de los servicios de inteligencia sino de una ley, plenamente asumida y legalizada, aunque haya sido adoptada a puertas cerradas para no entrar en contradicción con la propaganda oficial.

Por otro lado, ¿cómo podría la prensa –la prensa que afirma desde hace 13 años que al-Qaeda es el autor de los atentados del 11 de septiembre, la prensa que nunca ha mencionado el hecho que aquel 11 de septiembre el presidente George W. Bush fue destituido por los militares–, cómo explicaría esa prensa a su público esta decisión del Congreso? En Estados Unidos hasta el procedimiento mismo de «Continuidad del Gobierno» (CoG) está protegido por la censura. Así que el público del mundo occidental nunca supo que el 11 de septiembre de 2001 se produjo en Estados Unidos una transferencia del poder de manos de los civiles a manos de los militares a las 10 de la mañana y hasta bien entrada la noche, ni que durante todo aquel día Estados Unidos estuvo gobernado por una autoridad secreta, en violación de las leyes y de la Constitución de ese país.

En tiempos de la guerra fría, la CIA financiaba al escritor George Orwell, cuando este autor concebía la dictadura del futuro. Washington creía que despertaría así las conciencias ante el peligro soviético. La realidad es que la URSS nunca llegó a parecerse a la pesadilla que describió Orwell en su novela 1984, mientras que Estados Unidos se ha convertido en su encarnación misma.

Así que el discurso anual de Barack Obama sobre el Estado de la Unión se transformó en un ejercicio excepcional de la mentira. Ante los 538 miembros del Congreso que lo aplaudían de pie, el presidente declaró: «Hay algo que no cambiará: nuestra determinación de que los terroristas no lancen otros ataques contra nuestro país.» Y también dijo: «En Siria, apoyaremos a los grupos de oposición que rechazan los planes de las redes terroristas.»

Sin embargo, cuando la delegación siria que participa en Ginebra 2 propuso a la delegación que supuestamente debería representar a la «oposición» una moción basada única y exclusivamente en las resoluciones 1267 y 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU condenando el terrorismo, los «opositores» rechazaron ese documento, sin que Washington protestase en lo absoluto. Pero es normal que no hubiese tal protesta dado que es Estados Unidos quien estimula el terrorismo… y que la delegación de la «oposición» recibe órdenes directamente del embajador estadounidense Robert S. Ford, incluso presente en Ginebra.

Robert S. Ford, trabajó como asistente de John Negroponte en Irak. A principios de los años 1980, John Negroponte dirigió la guerra estadounidense contra la revolución sandinista en Nicaragua contratando para ello miles de mercenarios que, junto a algunos colaboradores locales, fueron rápidamente identificados por la población nicaragüense como «los Contras». La Corte Internacional de Justicia, o sea el tribunal interno de las Naciones Unidas, condenó a Washington por aquella injerencia, cuyo verdadero carácter se trataba de esconder. Más tarde, en los años 2000, Negroponte y Ford aplicaron el mismo escenario en Irak. En aquel momento, el objetivo era acabar con la resistencia nacionalista iraquí utilizando contra ella a los hombres de al-Qaeda.

Esta vez, en enero de 2014, mientras que los sirios y la delegación de la «oposición» discutían en Ginebra, en Washington el presidente Obama proseguía su ejercicio de hipocresía diciéndole al Congreso –cuyos miembros lo aplaudían mecánicamente– que «luchamos contra el terrorismo no sólo a través de las actividades de inteligencia y las operaciones militares sino también cuando permanecemos fieles a los ideales de nuestra Constitución y dando el ejemplo al mundo (…) y seguiremos trabajando con la comunidad internacional para dar nacimiento al futuro que merece el pueblo sirio, un futuro sin dictadura, sin terror ni miedo».

La guerra de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo contra Siria ya ha dejado un saldo de 130 000 muertos –según las cifras del MI6 divulgadas por el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH)–, muertos cuyos verdugos son los mismos que atribuyen la responsabilidad de sus muertes al pueblo que se atreve a oponerles resistencia y a su presidente, Bachar al-Assad.

Thierry Meyssan

Fuente
Al-Watan (Siria)

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Killing Hope

U.S. Military and CIA Interventions Since World War II

http://williamblum.org/books/killing-hope/

  • ·         2004, 471 pages
  • ·         Published by Common Courage Press
  • ·         ISBN: 9781567512526

Is the United States a force for democracy? In this classic and unique volume that answers this question, William Blum serves up a forensic overview of U.S. foreign policy spanning sixty years. For those who want the details on our most famous actions (Chile, Cuba, Vietnam, to name a few), and for those who want to learn about our lesser-known efforts (France, China, Bolivia, Brazil, for example), this book provides a window on what our foreign policy goals really are.

If you flip over the rock of American foreign policy of the past century, this is what crawls out… invasions … bombings … overthrowing governments … occupations … suppressing movements for social change … assassinating political leaders … perverting elections … manipulating labor unions … manufacturing “news” … death squads … torture … biological warfare … depleted uranium … drug trafficking … mercenaries …

It’s not a pretty picture. It’s enough to give imperialism a bad name.

Read the full details in: Killing Hope: US Military and CIA Interventions Since World War II.

“Far and away the best book on the topic.” – Noam Chomsky

“I enjoyed it immensely.” – Gore Vidal

“I bought several more copies to circulate to friends with the hope of shedding new light and understanding on their political outlooks.” – Oliver Stone

“A very valuable book. The research and organization are extremely impressive.” – A. J. Langguth, author, former New York Times Bureau Chief

“A very useful piece of work, daunting in scope, important.” –Thomas Powers, author, Pulitzer Prize-winning journalist

“Each chapter I read made me more and more angry.” – Dr. Helen Caldicott, international leader of the anti-nuclear and environmental movements

See a map based on the interventions chronicled in this book.

Table of Contents

  • ·         Introduction
  • ·         Chapter 1: China – 1945 to 1960s: Was Mao Tse-tung just paranoid?
  • ·         Chapter 2: Italy – 1947-1948: Free elections, Hollywood style
  • ·         Chapter 3: Greece – 1947 to early 1950s: From cradle of democracy to client state
  • ·         Chapter 4: The Philippines – 1940s and 1950s: America’s oldest colony
  • ·         Chapter 5: Korea – 1945-1953: Was it all that it appeared to be?
  • ·         Chapter 6: Albania – 1949-1953: The proper English spy
  • ·         Chapter 7: Eastern Europe – 1948-1956: Operation Splinter Factor
  • ·         Chapter 8: Germany – 1950s: Everything from juvenile delinquency to terrorism
  • ·         Chapter 9: Iran – 1953: Making it safe for the King of Kings
  • ·         Chapter 10: Guatemala – 1953-1954: While the world watched
  • ·         Chapter 11: Costa Rica – Mid-1950s: Trying to topple an ally – Part 1
  • ·         Chapter 12: Syria – 1956-1957: Purchasing a new government
  • ·         Chapter 13: Middle East – 1957-1958: The Eisenhower Doctrine claims another backyard for America
  • ·         Chapter 14: Indonesia – 1957-1958: War and pornography
  • ·         Chapter 15: Western Europe – 1950s and 1960s: Fronts within fronts within fronts
  • ·         Chapter 16: British Guiana – 1953-1964: The CIA’s international labor mafia
  • ·         Chapter 17: Soviet Union – Late 1940s to 1960s: From spy planes to book publishing
  • ·         Chapter 18: Italy – 1950s to 1970s: Supporting the Cardinal’s orphans and techno-fascism
  • ·         Chapter 19: Vietnam – 1950-1973: The Hearts and Minds Circus
  • ·         Chapter 20: Cambodia – 1955-1973: Prince Sihanouk walks the high-wire of neutralism
  • ·         Chapter 21: Laos – 1957-1973: L’Armée Clandestine
  • ·         Chapter 22: Haiti – 1959-1963: The Marines land, again
  • ·         Chapter 23: Guatemala – 1960: One good coup deserves another
  • ·         Chapter 24: France/Algeria – 1960s: L’état, c’est la CIA
  • ·         Chapter 25: Ecuador – 1960-1963: A text book of dirty tricks
  • ·         Chapter 26: The Congo – 1960-1964: The assassination of Patrice Lumumba
  • ·         Chapter 27: Brazil – 1961-1964: Introducing the marvelous new world of death squads
  • ·         Chapter 28: Peru – 1960-1965: Fort Bragg moves to the jungle
  • ·         Chapter 29: Dominican Republic – 1960-1966: Saving democracy from communism by getting rid of democracy
  • ·         Chapter 30: Cuba – 1959 to 1980s: The unforgivable revolution
  • ·         Chapter 31: Indonesia – 1965: Liquidating President Sukarno ..: and 500,000 others; East Timor – 1975: And 200,000 more
  • ·         Chapter 32: Ghana – 1966: Kwame Nkrumah steps out of line
  • ·         Chapter 33: Uruguay – 1964-1970: Torture—as American as apple pie
  • ·         Chapter 34: Chile – 1964-1973: A hammer and sickle stamped on your child’s forehead
  • ·         Chapter 35: Greece – 1964-1974: “Fuck your Parliament and your Constitution,” said the President of the United States
  • ·         Chapter 36: Bolivia – 1964-1975: Tracking down Che Guevara in the land of coup d’etat
  • ·         Chapter 37: Guatemala – 1962 to 1980s: A less publicized “final solution”
  • ·         Chapter 38: Costa Rica – 1970-1971: Trying to topple an ally—Part 2
  • ·         Chapter 39: Iraq – 1972-1975: Covert action should not be confused with missionary work
  • ·         Chapter 40: Australia – 1973-1975: Another free election bites the dust
  • ·         Chapter 41: Angola – 1975 to 1980s: The Great Powers Poker Game
  • ·         Chapter 42: Zaire – 1975-1978: Mobutu and the CIA, a marriage made in heaven
  • ·         Chapter 43: Jamaica – 1976-1980: Kissinger’s ultimatum
  • ·         Chapter 44: Seychelles – 1979-1981: Yet another area of great strategic importance
  • ·         Chapter 45: Grenada – 1979-1984: Lying—one of the few growth industries in Washington
  • ·         Chapter 46: Morocco – 1983: A video nasty
  • ·         Chapter 47: Suriname – 1982-1984: Once again, the Cuban bogeyman
  • ·         Chapter 48: Libya – 1981-1989: Ronald Reagan meets his match
  • ·         Chapter 49: Nicaragua – 1981-1990: Destabilization in slow motion
  • ·         Chapter 50: Panama – 1969-1991: Double-crossing our drug supplier
  • ·         Chapter 51: Bulgaria 1990/Albania 1991: Teaching communists what democracy is all about
  • ·         Chapter 52: Iraq – 1990-1991: Desert Holocaust
  • ·         Chapter 53: Afghanistan – 1979-1992: America’s Jihad
  • ·         Chapter 54: El Salvador – 1980-1994: Human rights, Washington style
  • ·         Chapter 55: Haiti – 1986-1994: Who will rid me of this turbulent priest?
  • ·         Chapter 56: The American Empire – 1992 to present
  • ·         Notes
  • ·         Appendix I: This is How the Money Goes Round
  • ·         Appendix II: Instances of Use of United States Armed Forces Abroad, 1798-1945
  • ·         Appendix III: U.S. Government Assassination Plots
  • ·         Index

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  • ·         A Swedish edition (“CIA & USA:s Verkliga Utrikespolitik”) exists but the Swedish publisher (Epsilon Press) appears to no longer be in business, and the author does not have a copy for sale.
  • ·         A French edition can be purchased from the French publisher, laventurine@wanadoo.fr.
  • ·         An Italian edition (“Il Libro Nero Degli Stati Uniti”) can be purchased from the Italian publisher.
  • ·         An abridged Korean edition can be purchased from the Korean publisher,nokdu2002@yahoo.co.kr, or a signed copy is available from the author for $25 in North America, or $30 cheque, €20 cash, or £15 in the rest of the world.
  • ·         An Arabic edition, published in Saudi Arabia, is available from the publisher.
  • ·         Spanish edition, published in Cuba as “Asesinando La Esperanza”, is not available from the author or the publisher; try google
  • ·         A German edition can be purchased from the publisher at zambon@zambon.net
  • ·         A Russian edition can be purchased from the Russian publisher at kuchkovopole@mail.ru
  • ·         An Iranian edition exists. Check www.irdc.ir – ISBN 978-964-419-354-5

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