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En busca del corredor de la resistencia mesoamericana


“Buscamos conformar un movimiento de mayor alcance para detener estos proyectos, porque van a continuar. Sí detenemos el proyecto eólico, después vendrán con una minera o una presa hidroeléctrica, porque el capital no duerme y solo busca despojar a los pueblos”.

SANTIAGO NAVARRO F.
FOTOS: MIRIAM TAYLOR Y SANTIAGO NAVARRO F.
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Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. “Los trabajos de la empresa se detuvieron, pero no la actividad, pues siguen controlando a las autoridades municipales y a las autoridades agrarias, y bajo esa situación nosotros mantenemos las asambleas comunitarias activas para fortalecer nuestra lucha”, sostiene Rodrigo Flores Peñaloza, uno de los voceros de la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio (Apiitdtt), quien desde los inicios de la resistencia contra los parques eólicos en la región, ha recibido varias amenazas y por lo menos tres intentos de asesinato por sicarios y grupos paramilitares. Esta misma situación han vivido varios integrantes de la resistencia contra este proyecto, como el caso de Filiberto Vicente Aquino, Alejandro López, entre otros.

“Una de las primeras emboscadas la orquestaron desde la Procuraduría General de la República en Matías Romero, la fuente que nos alertó nos dio los datos del lugar a donde se realizaría. Es una banda de sicarios y paramilitares que opera para la empresa y con respaldo del gobierno”, denuncia Flores Peñaloza.

En ese mismo sentido, la barricada que mantiene la  Asamblea Popular Del Pueblo Juchiteco (APPJ) a la entrada de Playa Vicente, en Juchitán, es otro foco rojo donde constantemente han sido agredidos y también han recibido amenazas de muerte. “Ahí la situación sigue tensa y recientemente intentaron agredir a uno de los voceros de la barricada. La Empresa Gas Fenosa sigue con sus trabajos y continua amenazando a la comunidad y eso nos pone en constante alerta”, agrega el vocero de esta resistencia.

A pesar de que los indígenas ikojts (huaves) han obtenido varios amparos a favor, logrando la suspensión del proyecto eólico en la Barra Santa Teresa de San Dionisio del Mar, fundamentado en el dictamen del juzgado séptimo de distrito en el año 2012, y la última declaración del 2013 de la Secretaria de Turismo – también de Desarrollo Económico-, la empresa Mareña Renovables en conjunto con las dependencias de gobierno, continúa implementado métodos de intimidación y compra de personas para que desistan de la resistencia y poder continuar el proyecto eólico.

En esa lógica, San Dionisio del Mar y Álvaro Obregón ha decidido fortalecer su asamblea comunitaria como máxima instancia de toma de decisiones, por eso el  pasado 8 de diciembre, en Álvaro Obregón, de forma directa y acompañada por el consejo de ancianos,  nombraron a sus autoridades apegados a los sistemas normativos, aunque el Consejo General del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO),no les reconoce este nombramiento, al igual que el año pasado, cuando presentaron los documentos requeridos y no les dieron ninguna respuesta.

“No nos han respondido porque entendemos que hay línea del Estado de no permitir tener nuestras autoridades legalmente constituidas. Nosotros nombramos a nuestra autoridad y vamos a trabajar mediante un proyecto de ordenamiento comunitario participativo”, precisó Flores Peñaloza al considerar que ésta es otra parte de su lucha.

La mejor forma de resistencia que los ikojts en Álvaro Obregón ha identificado, ha sido su organización comunitaria, y con su nuevo proyecto de Ordenamiento Comunitario Participativo, buscan fortalecer la participación activa de la comunidad, en el sentido de que la misma comunidad se encargue del cuidado de quienes la conforman. A través de este proyecto se pretende impulsar alternativas ecológicas para el cuidado del mar y del medio ambiente, así como una educación alternativa y fortalecer el trabajo colectivo.

Al obtener como respuesta sólo oídos sordos y su respaldo a las empresas transnacionales, la asamblea decidió no aceptar absolutamente nada de la empresa y del gobierno, por el contrario y como única opción, buscan construir su autonomía como pueblos indígenas, pues consideran que el estado responde a intereses transnacionales, no sólo con el proyecto eólico, sino con todo el conjunto de los megaproyectos que abarca el Proyecto Mesoamérica, con las reformas recién aprobadas.

“Decidimos no aceptar nada del gobierno porque estamos construyendo nuestra autonomía, porque es la memoria histórica de nuestros pueblos y eso nos permite romper la dependencia que tenemos con el estado”, s comparte el vocero de la asamblea, quien también sostiene que como pueblos indígenas en resistencia son parte del Congreso Nacional Indígena (CNI), y que los ejes de su lucha están inspiradas por el movimiento de Emiliano Zapata, por el neozapatismo y por las experiencias que les dejo las Asambleas Populares del Estado Oaxaca en el año 2006.

Entre sus próximas acciones, está la propuesta de realizar el siguiente encuentro de los pueblos indígenas que conforman el CNI en tierras Istmeñas, principalmente donde se han mantenido en lucha, buscando crear un corredor de la resistencia con los pueblos indígenas y no indígenas que han sido afectados por la devastación que ha provocado el capital nacional y transnacional con los megaproyectos de gran magnitud. De esta forma, las asambleas comunitarias empiezan un nuevo proceso de resistencia y de lucha con otros pueblos indígenas. “Buscamos conformar un movimiento de mayor alcance para detener estos proyectos, porque van a continuar. Sí detenemos el proyecto eólico, después vendrán con una minera o una presa hidroeléctrica, porque el capital no duerme y solo busca despojar a los pueblos. Debemos crear un corredor de la resistencia con nuestras propias formas de organización comunitaria” termina diciendo Flores Peñaloza.

Sigue la resistencia en Juchitán contra los proyectos eólicos

Integrantes de la Asamblea Popular del Pueblo Juchiteco interrumpieron los trabajos que la empresa Unión Fenosa mantiene en Juchitán, exigiéndole los permisos y autorizaciones para los proyectos eólicos.

VALENTINA VALLE
DCIM100SPORT
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Juchitán de Zaragoza, Istmo de Tehuantepec. Los acontecimientos de los últimos días demuestran claramente que el conflicto entre los integrantes de la Asamblea Popular del Pueblo Juchiteco (APPJ) y las empresas eólicas transnacionales Gas Natural Fenosa y Zapoteca Energía se han radicalizado.

Por la mañana del sábado 18 de mayo algunos integrantes de la APPJ se dirigieron a los accesos a los campos de trabajo que la empresa Unión Fenosa mantiene establecidos a la altura de Pozo Peralta para interrumpir los trabajos y exigir a la empresa permisos y autorizaciones. La acción concluyó con el atropello de dos obreros de la empresa Elektra por parte de los mismos trabajadores de Fenosa que huyeron en carro a gran velocidad.

El hecho tuvo una gran resonancia en la prensa local y el temor de los integrantes de la Asamblea de ver sus razones desaparecer en un relato sólo parcialmente verdadero, se confirmó: los protagonistas de la acción fueron descritos como peligrosos y armados y el mensaje de resistencia a los proyectos eólicos contenido en esta acción de protesta se perdió en el énfasis puesto en las lesiones de los dos trabajadores.

A lo largo de los últimos tres días la prensa local relató la acción con detalles y fotografías, describiendo una situación de inseguridad y desorden también en las dos áreas del bloqueo de la carretera que va de Juchitán a Unión Hidalgo y del campamento instalado rumbo a Playa Vicente, conocido como barricada de la Séptima Sección, con cientos de personas afectadas por los bloqueos y gente armada y peligrosa.

Habiendo pasado los últimos tres días en estos dos lugares, nuestra primera pregunta es si la prensa local estaba en el mismo lugar que nosotros. Y si la respuesta es afirmativa, la segunda pregunta es dónde estaba esta multitud de afectados por los bloqueos y esta gente armada, porque nosotros no los vimos. Como tampoco vimos a los colegas de la prensa local colectar las informaciones que luego relataron.

Pero a lo mejor estábamos distraídos, escuchando el relato del integrante de la APPJ, Celestino Bartolo Terán, que fue agredido a balazos mientras pastoreaba su ganado cerca de los terrenos donde la empresa Fenosa Gas Natural pretende establecer el parque Bii-Hioxo o quizás estábamos atendiendo a las preocupaciones de las mujeres, o preocupándonos nosotros mismos por la suerte de Carmen, víctima de un intento de secuestro con el objetivo de convencer la APPJ a entregar Carlos Sánchez, fundador de Radio Totopo y presunto líder del movimiento.

Nos consuela pensar que nuestros colegas, si estaban, estaban distraídos ellos también, porque ni una palabra salió en la prensa de la historia de los individuos no identificados que balacearon al comunero Terán ni de las amenazas sufridas por Carmen.

En cambio salieron muchas invitaciones a los políticos locales y estatales a que no sean indiferentes a la problemática antes que la violencia aparezca, así que valdría la pena preguntarse si el desprecio de las leyes y de los derechos humanos y constitucionales de los pueblos indígenas en favor de intereses comerciales transnacionales no es ya una violencia.

Valdría la pena preguntarse qué tipo de “orden” desea el colega Armando López Gómez cuando invita al gobernador Gabino Cué Monteagudo y al presidente municipal Daniel Gurrión Matías desde las columnas del Enfoque Diario, del lunes 20 de mayo, a “poner orden” haciendo abierta referencia a lo que pasó en 2006 en la capital de Oaxaca.

¿Si ninguna de las medidas utilizadas hasta ahora por los pueblos originarios del Istmo parece servir, si no sirve la denuncia y tampoco la propuesta de instaurar una mesa de diálogo con el gobernador del Estado, que queda a esta gente que desde hace años está manifestando sus derechos de una manera pacífica y sólo pide que se respete la ley? ¿Hasta cuándo esta población aguantará injusticias y amenazas, omisiones y mentiras acerca de su lucha y sus personas?

Una vez más dejamos Juchitán con muchas preguntas y casi ninguna respuesta, con la convicción que quien pretende no entender esta resistencia en realidad no quiere entenderla y, frente a los últimos acontecimientos, también con la inquietud de no saber quién de los comuneros volveremos a encontrar en nuestra próxima visita.

Publicado el 27 de mayo de 2013

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