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Canadá, paraíso judicial para trasnacionales mineras


William Sacher y Alain Deneault*

http://www.jornada.unam.mx/2013/12/13/politica/031a1pol
Setenta y cinco por ciento de las empresas mineras del mundo están registradas en Canadá, mientras que 60 por ciento de las que emiten acciones en bolsa se inscriben en el Toronto Stock Exchange (TSX), el cual administra 90 por ciento de las acciones emitidas en este sector. Es así como empresarios de todo el planeta convergen en la plataforma bursátil de Toronto, a partir de la cual financian actividades mineras alrededor del mundo, en particular en países del sur geopolítico. Dada la imagen de aldea apacible y ecologista que suele tener Canadá, estos países podrían en teoría alegrarse de la posición de líder de la industria minera que ocupa el país de la hoja de arce. Sin embargo, una voluminosa documentación oficial (Naciones Unidas, comisiones parlamentarias, académicos, la prensa internacional, ONG, etcétera) reporta casos de abusos y crímenes cometidos o apoyados por empresas mineras canadienses en las últimas dos décadas. En los cinco continentes las mineras canadienses están asociadas a casos de corrupción, evasión fiscal, contaminación masiva, ataques a la salud pública, criminalización de la resistencia, complicidad en la violación y asesinato de opositores a la minería, pactos con grupos paramilitares, expropiaciones violentas, tráfico de armas, etcétera: la lista es interminable. ¿Por qué razones Canadá es hoy el líder del sector minero mundial, y cómo explicar que el nombre de este país de tan buena reputación esté asociado a esta letanía de quejas? La respuesta es que la permisividad de los reglamentos del TSX, y el apoyo financiero, político, moral y diplomático del gobierno canadiense a las trasnacionales mineras son únicos alrededor del mundo, y han convertido a Canadá en un verdadero paraíso para el sector minero.

La gran especialidad del TSX es el financiamiento de proyectos mineros a través de capital de riesgo, un sector preciado en el actual periodo de auge del capitalismo financiero. Las bolsas de valores canadienses son unos templos de la economía-casino, y su larga historia es una cadena de fraudes y escándalos. Su reglamentación interna siempre ha favorecido la especulación. Hoy en día, de las mil 600 mineras registradas en Toronto, la gran mayoría son juniors, es decir, pequeñas empresas que se financian por acciones, sacan sus ganancias de la especulación bursátil y se dedican a la identificación de nuevos yacimientos. Este oficio conlleva muchas incertidumbres: las posibilidades de éxito de un proyecto de exploración son de una entre 500 o mil. Comprar acciones de una juniorequivale a apostar a un número de ruleta. Cuando una junior descubre un yacimiento rentable (en este juego las cartas suelen estar marcadas), su destino probable es venderse a una empresa major luego de una jugosa operación bursátil. A diferencia de las juniors, las majors disponen de los medios financieros, técnicos, humanos y políticos necesarios para explotar grandes minas. En la actualidad, la especulación en Toronto alrededor de las juniors es el gran impulsor de la expansión de la frontera minera alrededor del mundo. Verdaderos conquistadores modernos, las juniors no solamente realizan prospecciones geológicas, también exploran y preparan el terreno político y social. Se encargan del trabajo sucio y de entregar a las majors yacimientos mineros listos para desarrollar.

Pero las mineras encuentran en Canadá una serie de otras ventajas con el apoyo indefectible del gobierno y de las instituciones del Estado. En el ámbito fiscal, existen disposiciones específicas para el sector, así como incentivos a los fondos de pensión, las aseguradoras, los bancos, los pequeños ahorristas y las instituciones financieras públicas para que compren masivamente acciones de las empresas mineras. Por su lado, la diplomacia y las diversas agencias canadienses de cooperación brindan servicios financieros y políticos claves al sector minero. No escatiman esfuerzos en presionar a las autoridades de países extranjeros para que apoyen a las mineras canadienses, presentes en sus territorios, reprimiendo y despojando a poblaciones recalcitrantes, diseñando legislaciones a medida, preparando el territorio e invirtiendo el dinero público en la construcción de infraestructuras energéticas y de transportes. Además, la jurisprudencia muestra que los tribunales canadienses nunca dan seguimiento cabal a eventuales demandas en contra de mineras de Toronto en los casos de abusos y crímenes que se les atribuyen. Esta impunidad, de hecho, ha sido denunciada y documentada por organizaciones internacionales e incluso en informes del Parlamento.

La jurisdicción canadiense permite tanto a empresas juniors como majorsminimizar sus costos sin tener que rendir cuentas sobre sus prácticas en el terreno. Esta impunidad abre la puerta a exacciones múltiples en contra de los pueblos, trabajadores y el medio ambiente. Asimismo, el control mediático y las narrativas gubernamentales en favor de la megamineríaterminan convenciendo a los accionistas de la bolsa de Toronto y al público en general de que tales acusaciones carecen de fundamento. Es así como Canadá es para los empresarios mineros lo que Panamá es para los armadores de buques: una jurisdicción sumamente amigable. Se trata de un mineralo-estado que pone sus instituciones al servicio del capital minero trasnacional, de un paraíso judicial para cualquier empresario que quiera desarrollar un proyecto minero con el mínimo de costos y el máximo de protección judicial.

* Autores de Paradis sous terre. Comment le Canada est devenu la plaque tournante de l’industrie minière mondiale, Rue de l’Echiquier-Ecosociété, París-Montreal.

Mineras Canadienses

 

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martes, 28 de junio de 2011

UN PARAISO JUDICIAL PARA LA MINERIA A CIELO ABIERTO – (1)

Miércoles 29 de junio 2011

CANADÁ, LÍDER INTERNACIONAL DEL SECTOR MINERO, BUSCA DIFUNDIR SU MODELO MÁS ALLÁ DE SUS FRONTERAS. EN LA BOLSA DE VALORES DE TORONTO, CENTENAS DE MULTINACIONALES ENCUENTRAN UNA PLATAFORMA IDEAL PARA MONITOREAR PROYECTOS MINEROS QUE SE REALIZAN ALREDEDOR DEL MUNDO. UN GRAN NÚMERO DE ESTOS PROYECTOS CAUSAN IMPUNEMENTE EXTERNALIDADES SOCIO-ECONÓMICAS DE GRAN MAGNITUD.


EL MODELO MINERO CANADIENSE: 
SAQUEO E IMPUNIDAD INSTITUCIONALIZADOS (1)

Escribe
WILLIAM SACHER (*)
Publico “ARGENPRESS.Info”
Bs. As. 28 de junio de 2011
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(*) William Sacher, Escritor. Periodista e Investigador independiente. nacido en Francia, es PhD en Ciencias atmosféricas y oceánicas de la. Universidad McGill, Montreal, Canadá. Coautor del libro Noir Canada, nos da sus impresiones sobre la internacionalización de la minería a cielo abierto.de la que existe un centro logístico en Canadá. Especie de paraíso fiscal en la Mineria.

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En este artículo, describimos al Canadá como potencia minera. A nivel doméstico, las leyes que rigen esta actividad son sumamente permisivas y las autoridades políticas proveen apoyos múltiples al sector. Por ello, calificamos a la jurisdicción canadiense de Mineralo-Estado, es decir un Estado que permite el enriquecimiento de una oligarquía minera poniendo el aparato estatal a su servicio.

 

Canadá, líder internacional del sector minero, busca difundir su modelo más allá de sus fronteras. En la Bolsa de Valores de Toronto, centenas de multinacionales encuentran una plataforma ideal para monitorear proyectos mineros que se realizan alrededor del Mundo. Un gran número de estos proyectos causan impunemente externalidades socio-económicas de gran magnitud. Estas multinacionales cuentan con un apoyo político, financiero y moral sostenido por parte del gobierno canadiense. Por todo ello, consideramos al Canadá un verdadero paraíso judicial para las empresas mineras.

 

Canadá es un país de fuerte tradición minera, pues desde hace 150 años ha construido su prosperidad económica en parte sobre esta industria, y cuenta en la actualidad con alrededor de 200 minas en actividad. Durante décadas y hasta el día de hoy, la industria minera se aprovechó del “dejar-hacer” de los gobiernos canadienses para enriquecerse abusivamente, a costa de daños socio ambientales irreversibles. Es más, para los actores de la industria, las jurisdicciones canadienses se han vuelto la panacea por sus ventajas fiscales y el apoyo inagotable del gobierno al sector minero.

 

Bajo la influencia política inevitable de este sector, las autoridades canadienses hacen esfuerzos por maximizar el flujo de los capitales públicos hacia la minería y minimizar los pagos en regalías e impuestos exigidos a las mineras. Esta ecuación conduce a la concentración de las riquezas minerales del país en pocas manos, mientras los costos socio-ambientales son transferidos al público canadiense casi sistemáticamente. Por todo eso, proponemos en este artículo la calificación de Mineralo-Estado para denominar al Canadá, inspirándonos en el concepto conocido como Narco-Estado.

 

Sin embargo, mientras se siguen explotando a gran escala los yacimientos de este país-continente, alrededor del 50% de los proyectos mineros que poseen las empresas registradas en la Bolsa de Valores de Toronto (TMX) se ubican fuera de Canadá. Es más, muchas de las empresas registradas en la TMX ni siquiera son titulares de concesiones mineras en territorio canadiense. El 60% de las empresas mineras de exploración y explotación del planeta están inscritas en esta bolsa de valores, que representa el 80% de las transacciones del sector y el 36% del capital minero mundial. Esta concentración posiciona al Canadá como el líder mundial del sector en donde las empresas mineras encuentran una plataforma ideal para desplegar sus actividades alrededor del mundo, particularmente en América Latina, Asia y África. En las últimas dos décadas, la presencia internacional de las mineras canadienses no ha cesado de crecer, sobre todo a través de las juniors (empresas que se dedican exclusivamente a la exploración) pero también de sus hermanas mayores, las majors. En ciertos países, el dominio de las empresas canadienses es aplastante. Por ejemplo, de las 263 empresas mineras activas actualmente en México, más del 75% provienen de este país. En este artículo identificamos una serie de razones que explican este hecho.

 

Además de extender las características de su modelo de Mineralo-Estado a nivel internacional, a través del apoyo político y financiero a las empresas transnacionales, el gobierno canadiense les proporciona un apoyo diplomático inagotable. A eso se añade un vacío jurídico abismal al momento de incriminar a las transnacionales por los abusos que éstas cometieran en el extranjero, y el hecho de que los tribunales canadienses actúan raramente en contra de los intereses mineros. Es más, la preeminencia del derecho a la reputación y la instrumentalización de la justicia permiten a las empresas enjuiciar a actores críticos como periodistas, académicos y ONG, atropellando su libertad de expresión.

 

Haciendo una analogía con los conceptos de paraíso fiscal y bancario, las características mencionadas anteriormente nos llevan a denominar al Canadá paraíso judicial. En este paraíso, las empresas gozan de impunidad de hecho, aun si enfrentan acusaciones de abusos graves en materia de derechos humanos, económicos o ambientales. Esta impunidad permite que el Canadá conserve su reputación de “buen gobierno” en la escena internacional, y que las ganancias récord de sus transnacionales se sigan multiplicando a costa de externalidades de graves consecuencias.

 

150 años de minería en Canadá: una herencia agobiante La minería es una actividad industrial que, debido a sus formas de operación, produce impactos socioeconómicos, sanitarios y ambientales de gran envergadura. Obviamente, la industria minera canadiense no es la excepción. Antes de hablar del despliegue de las empresas mineras canadienses alrededor del planeta y de las múltiples controversias que lo acompañan, es preciso recordar el saldo socio-ambiental de 150 años de explotación intensiva del subsuelo en el propio territorio canadiense, donde se encuentran yacimientos de uranio, oro, amianto, cobre, níquel, zinc, plata, potasio y diamantes, etc. de calibre mundial. Antes de que se exporte al extranjero, el “saber-hacer” canadiense se constituyó y sigue constituyéndose en Canadá, causando una huella socio-ecológica irreparable, un acaparamiento de los grandes espacios del país y el despojo de los territorios ancestrales de los pueblos indígenas.

(CONTINUA EN NOTA DOS)

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