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“La candidatura de Bachelet es la que más conviene al empresariado”


Mari Mari kom pu che

 

Hoy viernes 13 de diciembre, a partir de las 17:00, en el Especial de Prensa de Radio Universidad de Chile, Saldrá al aire una entrevista al Preso Político Mapuche y líder de la CAM Hector Llaitul. Se abordaran diversos temas, particularmente el actual escenario político-económico para el pueblo nación Mapuche.     

 

ESCUCHAR: Radio U. de Chile

 

Saludos y favor difundir. 

 

Colectivo de Apoyo Presos Políticos Mapuche CAM

 

Héctor Llaitul, líder de Coordinadora Arauco Malleco: “La candidatura de Bachelet es la que más conviene al empresariado”

Escuchar audio: http://radio.uchile.cl/2013/12/13/hector-llaitul-lider-de-coordinadora-arauco-malleco-la-candidatura-de-bachelet-es-la-que-mas-conviene-al-empresariado?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+radiouchile+%28Diario+y+Radio+UChile%29

 

En edición especial del departamento de prensa de Radio Universidad de Chile, el líder de Coordinadora Arauco Malleco, Héctor Llaitul, concedió una entrevista exclusiva a la periodista Vivian Lavín desde la cárcel de Concepción, en la que examinó el contexto socio político actual y las principales demandas del pueblo mapuche. A su juicio, “tiene que asumirse con más seriedad el tema de la autonomía del pueblo mapuche”, ya que de ahí se desprende una serie de leyes que atentan contra sus derechos.   

  • ·         Después de haber sido condenado en el marco del juicio oral más largo de la historia judicial de la Región del Bío Bío, Héctor Llaitul Carrillanca cumple una larga condena. Lo suyo fue un proceso plagado de situaciones irregulares y en el que el Ministerio Público y el Ministerio del Interior mostraron el lado más sensible del poder judicial y ejecutivo chileno.
  • ·         Valiéndose de la aplicación de la Ley Antiterrorista, los fiscales y abogados del Estado utilizaron todas las dudosas pruebas que permite esta legislación, que es cuestionada por todos los organismos de DDHH de Chile y el mundo, y que a pesar de todo sigue imponiéndose en la justicia chilena.
  • ·         Fue a comienzos de noviembre de 2010, en la sala de audiencia número 2 del Tribunal Oral de Cañete, donde testigos sin rostro y tantos otros medios de prueba de opaco y letal peso terminaron por inclinar la precaria balanza jurídica en contra de la dirigencia de la Coordinadora Arauco Malleco.
  • ·         Héctor Llaitul y otros comuneros mapuche terminaron siendo condenados sin Ley Antiterrorista pero sin embargo, sindicados como tales. Lo dijo entonces: él era el objetivo de ese juicio que al que se le reprochaba su legimitidad, por parte de autoridades y observadores, como Pilar Maciá, observadora española especialista en Derechos Humanitarios y resolución de conflictos armados.
  • ·         Luego de la condena, vino la reclusión, extensas huelgas de hambre y cambios en el régimen carcelario. Uno de los momentos de máxima tensión fue luego del atentado y posterior muerte del matrimonio Luchsinger -McKay, cuya consecuencia inmediata fue el traslado inconsulto de Llaitul desde la cárcel de Angol al penal El Manzano de Concepción.
  • ·         Pudimos conversar con Héctor LLaitul Carrillanca sobre lo que él ha denominado el nuevo escenario sociopolítico para la causa mapuche. En entrevista exclusiva para Radio Universidad de Chile explica cómo hoy nos encontramos frente a un panorama desfavorable para el pueblo originario, ya que es el empresariado el que ha tomado la iniciativa.
  • ·         Lllaitul no ve grandes diferencias entre la candidatura de Michelle Bachelet ni de Evelyn Mathei, en cuanto ambas estarían dominadas por quienes detentan el poder económico de nuestro país.
  • ·         El conflicto intercultural ha sido el gran ausente en el debate electoral porque, según el líder de la CAM, “toda la situación es de continuidad de un modelo neloliberal que opera bajo el mismo sistema de explotación”.
  • ·         Llaitul considera que criminalización del pueblo mapuche es una de las herencias de la aplicación de la  nefasta Ley Antiterrorista que sigue imperando en nuestra justicia, viendo al pueblo mapuche como un enemigo interno.
  • ·         ¿Cuál es tu situación judicial en este minuto?
  • ·         Estoy condenado a 14 años más un año y medio. Nosotros fuimos mal condenados, no tuvimos un debido proceso, nuestro caso está siendo presentado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Fuimos doblemente procesados, hubo aplicación de la ley antiterrorista y, por lo tanto, testigos protegidos. Por lo tanto, nosotros siempre hemos planteado que en nuestro caso hubo persecución política, está definido por la forma irregular en la que fuimos tratados judicialmente y condenados. Nosotros estábamos en Angol viviendo prisión política y fuimos trasladados ilegalmente a Concepción,  que es el lugar en el que nos encontramos actualmente.
  • ·         Tu caso, como el de muchas otras personas que fueron enjuiciadas en un marco de persecución política, todo eso estuvo mucho en la prensa. Sin embargo, hoy día prácticamente no hay cobertura mediática sobre tu situación y la de tus compañeros. ¿Cómo resienten esa ausencia, esa falta de voz en los medios de comunicación en Chile?
  • ·         De partida, la mayoría de los medios de comunicación está al servicio de los grupos económicos. No es de extrañar que no tengamos un tratamiento en la prensa. Nosotros consideramos que ha habido también una política intencional dentro del discurso oficial de deslegitimar la causa mapuche, de desperfilar sus contenidos. En un marco de criminalización a nosotros se nos juzga como delincuentes o terroristas y no tanto como luchadores en defensa de nuestros derechos territoriales y políticos. Esa es una situación que ya se ha generalizado y nosotros, de alguna forma, nos sentimos en una desventaja en ese sentido, porque si no visibilizamos el tema, obviamente una serie de irregularidades y otras injusticias se seguirán cometiendo en contra del movimiento mapuche que está participando del proceso de recuperación territorial y político.
  • ·         Tuvimos una primera vuelta presidencial con nueve candidatos presidenciales, donde el tema mapuche fue tomado por algunos, pero invisibilizado por otros. Cuando tenemos solo dos candidatas midiéndose este domingo, y sabemos que la ganadora va a ser Michelle Bachelet, ¿cómo han podido dialogar los temas que les preocupan? ¿Han estado presentes en este debate político?
  • ·         La verdad es que nosotros consideramos el actual escenario sociopolítico como desfavorable para la causa mapuche. La característica que nos grafica esta situación es que nuevamente es el empresariado el que ha tomado la iniciativa para definir, de alguna forma, la situación dentro de lo que se ha conocido como el proceso eleccionario. Estas dos últimas candidaturas sirven a los intereses del empresariado. Precisamente la candidatura de la señora Bachelet es la que le da más ventajas o le conviene más al empresariado, que ya apostó a apoyar este tipo de candidaturas. Eso quedó más claro cuando hubo un apoyo económico a la campaña, vemos a los personeros de los gremios diciendo que les queda muy bien que Michelle Bachelet gobierne este país. Eso porque todos los gobiernos de la Concertación administraron muy eficientemente el modelo neoliberal al servicio del empresariado. En estas candidaturas no ha habido nada nuevo, en la forma de hacer política en Chile en las últimas dos décadas. Por lo tanto consideramos que no va a haber grandes cambios en el escenario sociopolítico y en ese contexto las demandas mapuches han estado prácticamente ausentes del debate electoral, independientemente que algunos candidatos alternativos hayan recogido alguna de las demandas del pueblo mapuche.
  • ·         ¿Ha habido algún tipo de acercamiento hacia ustedes o hacia sus demandas por parte de Michelle Bachelet o de quienes trabajan con ella?
  • ·         Hacia nosotros no, considerando que tenemos una posición de autonomía de nuestro pueblo. Consideramos que esto demuestra lo que se nos viene, que es la continuidad de un sistema económico, político e ideológico que ha operado en Chile desde hace un tiempo importante, que ha causado una serie de impactos en nuestra gente, en nuestras comunidades, en nuestro pueblo, que dice relación con un modelo de desarrollo económico que ha significado un deterioro de nuestra calidad de vida.
  • ·         ¿Existe alguna alarma en el sentido de que estén sucediendo cosas que el resto de la sociedad no está mirando, una política que le da la espalda a sus demandas?
  • ·         Nosotros vemos la situación desde dos aristas importantes, una que tiene que ver con las distintas formas como han asumido los gobiernos las políticas en relación a la temática indígena en Chile, que ha estado limitada, que no ha habido avances sustanciales. Lo que tiene que ver con el reconocimiento constitucional del pueblo mapuche, por ejemplo. Cuando la demanda principal de nuestro pueblo, que es la de recuperación de las tierras, se criminaliza con leyes arbitrarias y ajenas a un sistema democrático. Nosotros vemos esa situación, por lo tanto, no vemos condiciones para participar de procesos electorales o de alguna forma de quehacer político, no vemos en los hechos una situación que nos signifique avance. Y por otro lado tenemos una situación que da cuenta de la expansión económica sin precedentes que ha habido en los últimos gobiernos, tanto de la Concertación como de la Alianza, que de alguna forma da cuenta de la arremetida empresarial, tanto de capital nacional como transnacional, hacia nuestras comunidades, hacia nuestro territorio ancestral que hoy día está en disputa. Cuando vemos esa situación, nos sentimos en una desventaja estratégica considerable. Es muy difícil tener empresas transnacionales, coludidas con el Estado, que buscan constantemente apropiarse de nuestros recursos naturales, como el agua, nuestras tierras y siguen arremetiendo contra las comunidades mapuche. Es una situación que nos obliga a tener una posición de defensa, de resistencia.
  • ·         Voluntad política
  • ·         El condenado asegura que se ha agudizado el conflicto a través de la mantención de una política que considera al pueblo mapuche como el enemigo interno de la nación.
  • ·         Respecto de la situación laboral y económica del pueblo mapuche, explica que si bien desde el Estado se han desarrollado diferentes estrategias económicas de emprendimiento estas están insertas de la lógica capitalista. Que las voces y propuestas originarias existen pero no han sido escuchadas por quienes habitan hoy La Moneda.
  • ·         Héctor Llaitul manifiesta además su preocupación por la cuestión energética y su relación con los derechos de agua que han pasado a manos del gran empresariado chileno y extranjero.
  • ·         Respecto de los medios de comunicación, Héctor LLaitul plantea que han seguido la perspectiva de criminalización del pueblo mapuche impuesta desde el Estado. Que sólo la comunidad organizada puede cambiar las cosas, sin embargo, es desoída por la clase gobernante.
  • ·         A pesar de esta renuencia de la clase política a tomar conciencia y poder buscar vías de solución y entendimiento con el pueblo mapuche, tenemos a una ciudadanía que pareciera estar más consciente y más dispuesta a salir a la calle y hablar de estos temas. ¿Cuál es su impresión al respecto? 
  • ·         Ha habido un mayor grado de conciencia y movilización de parte de todos los sectores golpeados por el sistema. Y en relación a la causa mapuche, nosotros observamos un respaldo significativo de la población chilena respecto de nuestras demandas. Y no solamente de la población chilena, sino que de un importante contexto internacional. Porque las demandas del pueblo mapuche son legítimas y eso no se debe desconocer, está muy presente, está en el imaginario de la sociedad. El tema es por qué no se asume con altura de miras las demandas de nuestro pueblo. Porque ambas candidaturas representan un recambio de gobierno que va a favorecer a los empresarios.
  • ·         Uno de los temas más importantes, que se dio en el gobierno de Michelle Bachelet, fue la aplicación de la Ley Antiterrorista. Fue en ese marco en el que fuiste juzgado y condenado a más de quince años de cárcel, en un juicio plagado de irregularidades. Michelle Bachelet ya ha dicho que no aplicaría la Ley Antiterrorista nuevamente en su gobierno. ¿Le crees? 
  • ·         Ya no se trata de asumirlo desde una perspectiva parcial o no, la aplicación de una ley no grafica todo el contexto de lo que es la represión en Chile al pueblo mapuche. Yo creo que el tema parte de más atrás, de la voluntad política de hacer frente a las demandas de nuestro pueblo. Tiene que asumirse con más seriedad el tema de la autonomía del pueblo mapuche y empezar a discutir de autonomía, más allá de cosas puntuales. A nosotros nos importaría mucho que el Estado chileno dejara de considerar al pueblo mapuche como un enemigo interno. Porque desde ahí viene toda la situación de injusticia que hay en contra de nuestras demandas, que tiene que ver con la aplicación de este tipo de leyes y también con la militarización del pueblo mapuche y la persecución política de la que somos víctimas algunos dirigentes. Y tiene que ver con una serie de irregularidades y tratos injustos que tienen un alto contenido racista y excluyente.

 

http://www.elclarin.cl/web/index.php?option=com_content&view=article&id=9946:el-nuevo-escenario-sociopolitico-para-la-causa-mapuche&catid=13:politica1&Itemid=12

El nuevo escenario sociopolítico para la causa mapuche

Publicado el 13 Diciembre 2013 Escrito por Héctor Llaitul Carrillanca

 

Estamos frente a un escenario sociopolítico en que una vez más la oligarquía empresarial lleva la iniciativa para mantener el sistema. Debido al ascenso que estaban experimentando las distintas manifestaciones que expresan el descontento de los grupos sociales y que cada vez más se orientan en contra del modelo neoliberal y la clase política que lo sustenta.

Así, el empresariado toma la decisión de buscar la mejor salida en el marco del recambio de gobierno y definiendo apoyar abiertamente la propuesta de “La Nueva Mayoría” encabezada por Michelle Bachelet, lo que ciertamente implicaría dar ciertas concesiones a reformas superficiales que se plantean desde esta coalición. Una situación que parece contrasentido, pero que si se observa con mayor detención veremos que al empresariado y muy en particular a los grupos económicos les conviene mucho más un gobierno concertacionista, como fórmula probada para hacer frente a las protestas sociales que ya se han generalizado. La definición es hacia una propuesta con políticas de “consenso”, una alternativa matizada por una serie de condiciones en donde funcionan mecanismos políticos que encausan las reclamaciones y demandas a vías legales e institucionales quedando en los hechos subordinados al sistema, sobre todo en un contexto en que aún existe una constitución de inspiración fascista antidemocrática que impone una serie de trampas, herencia de la dictadura.

Ciertamente, que un gobierno de Bachelet concita el apoyo del empresariado, sobre todo del capital nacional y transnacional que ha operado sin límites para explotar las riquezas básicas. Situación que ha quedado ampliamente registrada durante todos los gobiernos de la Concertación. De hecho, un dato no menor que grafica esta opción, es el apoyo económico que han dado ciertos grupos a la campaña de la nueva mayoría. Por tanto, estamos en presencia de una estrategia aún mayor, que establece una contención de los movimientos sociales y políticos que se oponen al sistema capitalista, en donde, el modelo neoliberal permite la explotación y depredación indiscriminada de los recursos naturales y que para caso de nuestro pueblo Mapuche ha significado un estado total deDOMINACIÓN que restablece un tipo de genocidio que pone en riesgo a muchas comunidades. El actual sistema económico político e ideológico que impera en Chile, está provocando cambios e impactos que están afectando a las comunidades y al pueblo Mapuche en su conjunto; como a nuestras aguas, suelos, montañas, entre otros. Hacia un deterioro irreversible de nuestro kume mongen, rakizuam Mapuche y entorno territorial simbólico y natural.

Es en este marco, que el empresariado pareciera avenirse a ciertas reformas, eso sí, siempre y cuando se les garantice un clima social estable para que sigan las inversiones que a la fecha han reportado exorbitantes ganancias, como ha quedado registrado durante los periodos en que ha gobernado la Concertación, sobre todo cuando estuvo en la presidencia la Sra. Bachelet. Periodo en que los grupos económicos obtuvieron las mayores ganancias que se hayan conocido, así se grafica claramente los registros en las utilidades de la banca, las inversiones en la minería, las forestales, las pesqueras y últimamente en el rubro de la energía con las centrales hidroeléctricas, actividades que dan cuenta de un despojo del capital nacional y extranjero que operan a sus anchas en este país.

Ciertamente, que al empresariado le conviene mucho más un gobierno que se presenta como de los “consensos” que uno de derecha de corte fascista que rememore resabios del pinochetismo, porque un gobierno como el de Piñera prácticamente fue al choque con las demandas sociales y políticas de la ciudadanía, cuestión que no fue apropiada para mantener la estabilidad y la imagen democrática. Por tanto, un nuevo gobierno de la Concertación ofrece muchas más garantías al empresariado, en tanto cuanto se impone sin tantos problemas en toda su dimensión el sistema capitalista que sólo favorece a unos pocos en desmedro de las mayorías. Se impone un modelo en que una de sus características es ser de tipo inclusivo, es decir, un capitalismo inclusivo – al menos eso es lo que se pregona en el discurso – que ofrece todas las condiciones imaginables para nuevos emprendedores, cuestión que no ha sido menor, en el marco de la intervención al conflicto con los Mapuche, ya que es una fórmula para atraer a ciertos sectores que tienen como intención “cambiar tierra por plata”, queriendo desperfilar así nuestra causa. El Estado y sus instituciones, permanentemente han impulsado políticas para integrarnos a la economía de mercado, para lo cual se están utilizando estrategias económicas que llaman a la inversión y el emprendimiento, creando incluso pequeñas empresas e industrias que traen consigo graves consecuencias, sobre todo porque están orientadas a la producción capitalista, esto en el marco del capitalismo inclusivo que se pregona, cuestión que es contraria al pensamiento mapuche desde sus fundamentos de desarrollo e integralidad natural y humana. Contraviniendo nuestra espiritualidad y proyección político-económico-cultural tradicional.

La vía que se propone desde La Nueva Mayoría tuvo mucho eco en el empresariado, sobre todo en los grupos económicos que ven garantías para seguir invirtiendo, sabiendo que el Estado y el gobierno de turno aplicaran diversas formas y mecanismos “eficaces”, es decir, ya probados para hacer frente a las movilizaciones en que no escapan la represión más brutal y la persecución, el asesinato político, así como la aplicación de la Ley Antiterrorista y el encarcelamiento de los dirigentes, como ha sido el caso con el pueblo Mapuche. También resulta necesario silenciar las denuncias y reclamaciones, para lo cual opera una gran maquinaria de cooptación acercando las posiciones de cierta izquierda que termina subordinándose a la institucionalidad, un terreno en que los esfuerzos estarán más centrados en buscar reformas a través de mecanismos legislativos limitados como ocurre en el parlamento. Además, las demandas basadas en la recuperación de las tierras son criminalizadas con las leyes que contravienen a un sistema democrático, lo que da cuenta de un tipo de gobierno que opta por defender corporativamente las empresas nacionales y transnacionales que ostentan y devastan los espacios territoriales y significativos para las comunidades.

Al opinar sobre el periodo electoral propiamente tal, no está de más indicar que en estas últimas elecciones ningún candidato visitó las cárceles para saber de la situación de los Presos Políticos Mapuche. Esta observación la hacemos, no con el afán de situar la lucha Mapuche en el quehacer político imperante, sino como una forma de graficar una situación de invisibilidad de la causa Mapuche, en donde queda demostrada la fuerza que tiene el discurso oficial para desvirtuar y desperfilar nuestra lucha, a tal punto que en este país las demandas del pueblo Mapuche no son abordadas seriamente por ningún sector político. Este es un diagnostico que hacemos desde la prisión política los Mapuche autonomistas que hemos sido perseguidos y encarcelados durante la concertación, y hemos estado prisioneros durante todo el periodo en que estuvo la derecha en el poder.

En esta ocasión, no hubo un tratamiento serio respecto del conflicto de nuestro pueblo con el Estado chileno y que dice relación con las históricas demandas de territorio y autonomía. Ni siquiera respecto de si se abordaran los distintos procesos de recuperación de tierras que llevan adelante las comunidades. Esta situación pareciera una paradoja, pero es la realidad, es parte del escenario que se va configurando con unas elecciones en las que solo se mantienen los intereses de los grupos dominantes, en un marco en que no se tocan los temas de fondo y menos aquellos de orden estructural porque implicaría develar las legítimas demandas de los sectores más desposeídos y golpeados por el sistema. Tampoco observamos algo significativo de parte de las candidaturas que se presentaron detractoras y alternativas al modelo neoliberal, más allá de rescatar las denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos que se cometen en contra de los Mapuche. Porque la defensa irrestricta que se hace de éste sistema de dominación por parte de la clase dirigente, imposibilita cualquier tipo de iniciativa para abordar los temas más importantes para los oprimidos. En este sentido, podemos afirmar que son los grupos económicos y la derecha económica y política en este país, quienes dominan prácticamente todas las esferas socio políticas del Estado. Así quedó demostrado en la dinámica y contenido que tuvo las últimas elecciones. Sin duda, es la oligarquía histórica la que mantiene el poder económico, la situación estructural e ideológica para seguir explotando y depredando las riquezas básicas. Entonces, con un nuevo gobierno de la Sra. Bachelet la situación no cambiará sustancialmente, manteniéndose el modelo neoliberal el cual, por cierto, ha sido muy bien administrado por los sucesivos gobiernos de la concertación. Gobiernos, que supuestamente representan a la “Mayoría” y una clase política a su favor, que hacen creer a la gente que tienen diferencias, pero que en la práctica representan más de lo mismo. Así se mantendrá un quehacer político desde el sistema, que a su vez cuenta con el apoyo mayoritario de los medios de comunicación de masas, que están a favor de los poderosos, sosteniéndose así un discurso que va en contra de las justas demandas de los oprimidos.

Los grupos económicos ya celebran por cómo terminará esta elección presidencial, porque las dos candidatas representan a la derecha económica de este país, son las caras de una misma moneda, defensoras de un modelo de desarrollo económico que afecta a los más desposeídos. Sin embargo, que esta forma de gobernar llamada “democrática” es una modalidad que está entrando en una deslegitimación evidente, en cuanto a la representación del país se refiere, así está quedando demostrado con la alta abstención de votantes por las opciones señaladas. Es una abstención que pasó a ser indiferencia, a una verdadera forma de protesta a las formas de hacer política desde la clase dirigente. Al respecto, podemos deducir que la gente se abstiene de votar porque está cansada de que les mientan una y otra vez con “ofertones electorales” y engaños, a su vez de que no quieren participar porque hay mayor conciencia de la serie de trampas que existen en cuanto a los mecanismos que definen la representación, partiendo por las trampas constitucionales. Por lo tanto, con ésta abstención el proceso de vuelve ilegítimo, de ahí la preocupación de ambas candidaturas, sobre todo de La Nueva Mayoría de que la gente vaya a votar, porque un gobierno con escasa votación pasaría a ser en los hechos ilegítimo en cuanto a representatividad y sostenimiento, cuestionándose así todo el andamiaje del poder. En este escenario, se puede afirmar que el nuevo gobierno de Bachelet será ilegítimo, porque no tiene el respaldo suficiente y más bien representará la decadencia de la clase política que siempre se pone al servicio del poder económico. Es por esta razón que el Movimiento Mapuche Autónomo da por superado el hecho de participar en las elecciones, porque por esta vía no se resuelven nuestras demandas.

En cuanto a la izquierda en Chile, ésta se encuentra muy debilitada, al menos la que participa del proceso eleccionario, que ha optado por participar en el esquema de hacer política dentro del sistema, una situación que posee límites y pone trabas a los cambios que se demandan desde los diversos sectores sociales golpeados por el sistema de dominación. Nos enfrentamos a un nuevo gobierno de la Sra. Bachelet, quién gobernará con los mismos personeros de la Concertación, más el Partido Comunista que irá en esta ocasión como vagón de cola. Sin duda, que para el Movimiento Mapuche Autónomo este será un nuevo gobierno que representa la continuidad, es decir, más de lo mismo, y como se trata de un tipo de administración que estará al servicio de los grupos económicos continuaran las políticas que pretenden desmovilizar a nuestro pueblo, como son las políticas sociales de corte asistencialistas y las medidas de represión que han violentado permanentemente a las comunidades en lucha. Tal vez, una característica nueva sea que se pondrá mayor énfasis en dotar de recursos económicos a planes y programas que fomenten diversos emprendimientos de tipo capitalistas que surjan desde la realidad Mapuche. Al respecto debemos indicar que ya se está promoviendo las condiciones para prácticamente “cambiar tierra por plata”, una idea que surge desde la derecha para fortalecer el modelo en la región. A su vez, también observaremos como se da luz verde a nuevas iniciativas de parte de las forestales para que las comunidades y/o ciertos sectores de éstas se involucren en la explotación de los bosques a cambio de escuálidos ofrecimientos económicos. Es en este cuadro que se seguirá desenvolviendo nuestra lucha, aquella que tiene como horizonte principal la recuperación del territorio y la autonomía, cuestiones que para nosotros son de suma importancia para defender la totalidad de nuestro mundo Mapuche, desde una perspectiva integral, es decir, económica, política, social y cultural.

Afirmamos que el futuro gobierno seguirá en la misma dirección que los gobiernos que le antecedieron, incluyendo el de derecha, así lo demuestra la conformación del equipo político y sobre todo el económico que respalda y conforma “La Nueva Mayoría”, el que está constituido mayoritariamente por especialistas en el modelo neoliberal, cuestión que sienta un grave precedente para que se continúe con los procesos de inversión de capitales nacionales y transnacionales en el territorio ancestral Mapuche, situación que pone en serio riesgo a las comunidades en cuanto a las reservas de agua y tierras, esto considerando las nuevas arremetidas de empresas en los rubros energéticos con las hidroeléctricas y la actividad minera.

Además, es necesario señalar que durante los cuatro periodos de gobiernos de la Concertación y uno de la Alianza, el balance en materia de política indígena es condenable. Sobre todo porque se ha impuesto un discurso durante todos los gobiernos para calificar y asumir al pueblo nación Mapuche como el enemigo interno del Estado, un discurso asumido por los gobiernos de turno y su clase política, así por como los grupos de poder económico y todo el entramado político, jurídico y policial, más un sector importante de la prensa. Lo cual ha favorecido para la aplicación de la Ley Antiterrorista y todo el trato vejatorio y humillante de tipo racista en contra de nuestra nación. Esto, en un marco en que la preocupación de los gobiernos ha sido resguardar y proteger los intereses de los grupos económicos, colonos y clase política, en contra de las comunidades Mapuche. Prácticas que se ven facilitadas porque aún el Estado chileno no ha reconocido constitucionalmente al pueblo Mapuche, ni tampoco se ha reconocido como un Estado plurinacional, lo cual ciertamente favorece la mantención de medidas represivas y opresión.

Por lo tanto, estaremos frente a un gobierno que nuevamente estará al servicio de las grandes corporaciones, los que confrontaran con los grupos y sectores más vulnerables del pueblo chileno en general, y con nuestro pueblo Mapuche en particular.

Un gobierno que administrará nuevamente con una constitución pinochetista, la que por su forma y fondo es ilegítima, injusta y antidemocrática y que sirve como marco jurídico y político para seguir sometiendo al pueblo chileno y a nuestra nación. Esto explica porque ni la derecha, ni los sectores más neoliberales de la concertación se resisten a modificar y sólo se abren a un cierto “debate” para que esta sea remozada, más bien, perfeccionada. Es por esta razón que no creemos que en el parlamento se obtengan resultados importantes para la causa Mapuche, ni siquiera respecto de acciones de mayor justicia en materia de reconocimiento y respeto a los derechos humanos. De hecho, no habrá legislación a favor de las comunidades sobre todo en un contexto en que seguirá un estado de confrontación impuesta por los procesos de inversión.

Es este contexto que se nos avizora con el nuevo gobierno en el poder, por lo cual no nos queda otro camino que mantener la resistencia al sistema capitalista y a toda su expresión política e ideológica que actúe en su defensa, situación que nos pone en abierta confrontación con un gobierno neoliberal y que esté al servicio del empresariado, como de seguro será la administración de Michelle Bachelet.

Sin duda, que para el Movimiento Mapuche Autónomo, este será un escenario socio político complejo y difícil, con un tipo de gobierno ya conocido, porque fresca está en nuestra memoria, no sólo la nula voluntad para afrontar nuestras legitimas e históricas demandas por el territorio y la autonomía, sino por la serie de hechos que grafican la fuerte represión y criminalización de parte del Estado chileno, lo que ha implicado persecución, cárcel y muerte por nuestras posiciones en favor de la causa Mapuche. Por lo mismo es que no podemos soslayar el hecho de que fue la Concertación y más específicamente el gobierno de Bachelet, el contexto en que se asesinó a nuestros Weichafe Matías Catrileo y Mendoza Collío, se aplicó la Ley Antiterrorista que permitió perseguir y condenar a los más destacados militantes y dirigentes de la causa Mapuche, los que hoy aún cumplen largas condenas en las cárceles del Estado chileno.

Con un gobierno de continuidad no nos queda otro camino que seguir luchando, porque seguiremos viviendo bajo una realidad llena de injusticias, lo que ha sido una constante por ya décadas y que con los gobiernos “democráticos” de la Concertación se ha agudizado producto de que se han mantenido políticas de Estado en favor de los poderosos que arremeten permanentemente en contra de nuestro pueblo. Porque la continuidad está expresada claramente en la mantención de un modelo de desarrollo económico que en nuestro territorio ancestral ahoga a las comunidades Mapuche, expresión de aquello son la invasión forestal y otros procesos de inversión que como las hidroeléctricas y las mineras continúan con el despojo por desposesión de nuestros espacios territoriales.

Está en nuestro horizonte un nuevo escenario de lucha para el conjunto de nuestro pueblo nación, es un proceso que está en marcha y que ya partió en base a la defensa y recuperación de nuestros derechos fundamentales y esto a pesar de que el estado trate de frenar el movimiento con más asistencialismo, cooptación de dirigentes, prácticas de clientelismo político y las medidas represivas que buscan desmovilizar a las organizaciones más consecuentes con la línea y los principios de la autonomía y la liberación.

En efecto, consideramos significativo que la derecha fascista sea derrotada en las elecciones, pero este ánimo rápidamente se diluye cuando observamos que una nueva derecha regirá el Estado chileno, en un contexto en que resulta más complejo y difícil mostrar las contradicciones fascistas cuando los “demócratas” levantan discursos llenos de promesas de cambio. Con la derecha empresarial en el gobierno el asunto era claro en relación a la definición de nuestro enemigo histórico. Ahora habrá que establecer nuevos diagnósticos y elaborar más ideológica y políticamente para esclarecer el nuevo contexto sociopolítico.

Por lo anterior, es que afirmamos categóricamente que la lucha Mapuche autonomista continuará, haciendo frente a la explotación y depredación del Wallmapu, a la represión constante (criminalización y persecución política), haciendo frente a la nula voluntad política de devolución de las tierras Mapuche reivindicadas, que favorecen así procesos de inversión capitalista en nuestro territorio ancestral, destruyendo de esta forma nuestra cultura y espiritualidad.

Es por lo anterior que, desde nuestras definiciones de Mapuche autonomistas anticapitalistas, seguiremos en la senda de la resistencia y la reconstrucción nacional haciendo frente con diversas formas de lucha al nuevo gobierno, mientras que se administre para los poderosos y en la medida en que se siga con la política de guerra contra nuestro pueblo.

Frente a los fuertes procesos de inversión capitalistas en el Wallmapu y a su defensa irrestricta por parte del gobierno de turno, antepondremos EL WEYCHAN, como la autoconvocatoria para la resistencia de todo nuestro pueblo, creando las condiciones políticas e ideológicas para la Liberación Nacional Mapuche.

Mientras sigamos viviendo en la opresión y la injusticia

Nuestro pueblo tiene el derecho a la rebelión.

 

Porque “seguimos viviendo en el banquillo de los acusados

en el juzgado de indios de la modernidad”, expoliados territorialmente

y bajo un sistema de dominación.

 

LA RESISTENCIA MAPUCHE CONTINUARÁ

Nuestros antiguos dijeron que volverá la memoria y tronaran

de nuevo las fuerzas volcánicas de la revolución en el Wallmapu.

 

Por territorio y autonomía

Feyentun – Newuentuaiw

Weuwaiñ pu peñi pu lamgen

 

Hector LLaitul Carrillanca

Weichafe, PPM

Vocero Político CAM

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