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¿Llegaremos a las elecciones?


Llegaremos a las elecciones

La campaña de insultos, acusaciones y señalamientos al adversario y la que se intensificará en el ciberespacio, no se detendrá.

Jorge Castillo / Politólogo/ lunes 18 de noviembre de 2013

Cuando los tiempos electorales se acortan, el ambiente político se enrarece con todo tipo de novedades. No obstante, nadie podría negar el incorregible  entusiasmo y optimismo de los salvadoreños para hacer que las cosas cambien, sobre todo cuando el agua llega al cuello. En un tiempo acudimos a las urnas en medio de las balas y las bombas. El sabotaje electoral fue parte de la estrategia revolucionaria para la toma del poder seguida por la insurgencia. Su contraparte fue el conflicto de baja intensidad, que los Estados Unidos implantaron en El Salvador en la década de los años 80.

Cuando en febrero del otro año acudamos a elegir un nuevo presidente, los acuerdos de paz habrán cumplido 24 años. A esas alturas, los dos partos políticos de la guerra (ARENA y FMLN) junto a los  grupos paralelos que manejan, seguramente habrán hecho el destape de casos y cosas inenarrables. Infelizmente así comenzaron, con esa estrategia podrían  terminar.

La soberbia y tozudez imperantes indican que los partidos “grandes” no darán marcha atrás. No podría ser de otra manera, independientemente de los debates presidenciales a los que asistan o el aparente discurso conciliador que manejen bajo techo. La campaña de insultos, acusaciones y señalamientos al aire libre y la que se intensificará en el ciberespacio, no se detendrá para desacreditar al adversario. Todo se podría salir de control. ¿Pesimista? No, realista.

Pongamos a prueba esta apreciación y veamos si resiste el análisis.

Grupos Paralelos. Dentro de una estrategia que pareciera ser el contrapeso al accionar de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) actualmente confrontada con Alba Petróleos, se creó la “Asociación de Empresarios por El Salvador” (ASEPS). Apoyan a la fórmula presidencial de izquierda.

El “Movimiento 300”, brinda su apoyo al candidato a la vicepresidencia por el partido ARENA. Su  contraparte es el Movimiento 5+, solo que estos últimos aducen ser un movimiento ciudadano y político, no partidario. No obstante su rol es presionar para la profundización de los cambios iniciados durante  la actual gestión.

“Aliados por la Democracia”, que recientemente demandó al Estado salvadoreño ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, previendo otro posible atropello a la Sala de lo Constitucional de la CSJ, tiene como contraparte a los recién creados “Aliados Independientes”, que apoyan con trabajo político a la fórmula del FMLN.

En medio de todo aquello se producen otros eventos:

1º) Escaramuzas jurídicas en el caso CEL-Enel que terminarán salpicándolo todo. 2º) Demandas por calumnia contra un alto dirigente arenero, por parte del  candidato presidencial del Movimiento de Unidad y uno de sus ex ministros de obras públicas. 3º) Recursos  ante la CSJ por la presunta inconstitucionalidad de la candidatura del señor Antonio Saca González. 4º) Posibilidad que el Fiscal General demande por calumnia al abogado de Enel, Francisco Bertrand Galindo. 5º) A los dimes y diretes entre el Presidente de la Corte de Cuentas y dirigentes de ARENA, se suma el encontronazo entre aquel y una diputada de dicho partido y la visita que le hicieron a ese funcionario, tres altos dirigentes de ese partido, con la finalidad de “salvequearlo”, como lo   expresó recientemente el titular de la CCR en conferencia de prensa. 6º) El señalamiento del Ministro de Justicia y Seguridad acerca de un supuesto plan de pandilleros para aumentar los homicidios, en contubernio con grupos políticos que se negó a identificar. 7º) Las   infortunadas  declaraciones del Ministro de la Defensa, que debilitan la moral y provocan malestar en el cuerpo de oficiales de la Fuerza Armada.

Las pandillas tienen control territorial a nivel nacional. Llegado el momento de las elecciones, esto abre la posibilidad de mutación hacia otras formas de control político. El  estudio del “Centro Internacional de Evaluación y Estrategias”, con sede en Washington, evidencia que el control territorial da a las maras control político. Su autor, Douglas Farah, afirma que “va a haber grupos o sectores de los partidos grandes, que estarán tentados a buscar acuerdos con las maras para tener apoyos en algo”, como lo dijo un matutino nacional, el pasado 4 de marzo.

Resulta relevante y preocupante, la coincidencia de ese informe con lo que el Ministro Perdomo maneja en sus redes de inteligencia. Con un 80% de incremento de las extorsiones en todo el país; con aproximadamente 870 desaparecidos en lo que va del año y con una generalizada desconfianza hacia la Policía Nacional Civil, el panorama social y político salvadoreño intoxica, desde cualquier  ángulo que se le quiera ver.

A lo expuesto debe agregarse el veneno cibernético que esparcen sádicos espíritus demenciales que, aprovechando las bondades informáticas dentro y fuera del país, hacen del insulto, la calumnia y la mentira su modus vivendi, con el conocimiento y el consentimiento de quienes los patrocinan a su particular conveniencia.

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