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CUBA EDMONTON SOLIDARITY COMMITTEE


Helping fight for Cuba’s right to

sovereignty and

self-determination

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El Comité de Solidaridad Cuba-Edmonton está preparando una actividad en la Universidad de Alberta para el 9 de Octubre, 2013, en conmemoración a otro aniversario de la muerte en combate del gran líder revolucionario argentino-cubano-indoamericano Ernesto CHE Guevara. Estemos etentos y atentas a nuevas informaciones

CUBA EDMONTON SOLIDARITY COMMITTEE

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Consternados, rabiosos

por Mario Benedetti (Uruguay)

JUEVES, 08 DE OCTUBRE DE 2009

Así estamos,
consternados,
rabiosos,
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

da vergüenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca
nunca estuvo
con la cinta tan pálida

vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozart

da vergüenza el confort
y el asma da vergüenza
cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado
fabuloso
nítido

eres nuestra conciencia acribillada

dicen que te quemaron con qué fuego
van a quemar las buenas
buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu tos
con tu barro

dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo

basta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar de nuevo los gatillos

así estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos ira pasando
la rabia quedará
se hará más limpia

estás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrella

donde estés
si es que estás
si estás llegando

aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones

donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios

pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
comandante.

Montevideo, octubre de 1967

“El Che murió como vivió: lleno de optimismo”

HARRY VILEGAS (POMBO) SOBREVIVIENTE DE LA GUERRILLA DEL CHE EN BOLIVIA

Los diez años más importantes de la vida del General de Brigada Harry Villegas Tamayo fueron al lado de Ernesto Che Guevara. Ese es uno de sus mayores orgullos. Oriundo del poblado de Yara, es conocido mundialmente como “Pombo”, nombre que utilizó en las guerrillas internacionalistas en el Congo y Bolivia. También le llamaron de esa manera en las ocasiones en que durante 12 años estuvo cumpliendo otras misiones internacionalistas. En un libro que publicó y que lleva como titulo: “Pombo: un hombre de la guerrilla del Che”, ofrece una amplia información de la gesta boliviana basado en su diario de campaña. Durante sus estancias en Cuba ha desempeñado diversos cargos en las Fuerzas Armadas, desde participar en Ciego de Ávila en la “Operación Mambí”, hasta permanecer durante siete años como Jefe de la Brigada de la Frontera, después su labor educativa como Jefe de la Sección Política del Ejército Occidental o actualmente cuando se desempeña como Secretario Ejecutivo de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Este militar tan sencillo como audaz; tan valiente como sincero; tan temerario como leal, muestra orgulloso en su pecho la Estrella de Héroe de la República de Cuba. Si el Che pudiera verlo estaría feliz de que este hijo suyo no haya olvidado las patrióticas lecciones que él comenzó a darle en la Sierra Maestra y terminaron en la Quebrada del Yuro

(Tomado del libro Secretos de Generales)

LUIS BÁEZ

—¿Qué imagen guarda de sus padres?

 

Fidel condecora al General de Brigada Harry Villegas con el título de Héroe de la República de Cuba.

—Recuerdo a mi padre leyendo, especialmente sobre temas históricos, aunque su oficio era la carpintería. También gustaba mucho del ajedrez. La gente le tenía mucho cariño, quizás porque siempre lo daba todo, era muy extrovertido. Una persona sumamente sincera.

En cambio mi mamá era distinta, ella era muy reservada; quizás por su origen campesino o por su descendencia africana directa por parte del padre. Pero era muy trabajadora, llegó a tener pequeños negocios en Yara, Las Tunas y Palma Soriano. A los dos los recuerdo con un amor inexpresable.

—¿De dónde es usted?

—Mi origen es campesino, nací en las inmediaciones de la Sierra Maestra, en el pueblo de Yara. Me crié en un ambiente muy particular, ya que la historia que rodeaba nuestra zona influía directamente en cada habitante: en Yara quemaron al indio Hatuey, recordado por su resistencia ante los conquistadores de España, y allí también se dio el “Grito”, el primer combate por la Independencia de Cuba. Todo eso creaba un sentimiento patriótico en la juventud. Recuerdo que la celebración del 10 de Octubre era algo muy solemne, de gran importancia.

Particularmente para mí, nacer en Yara fue esencial para el desarrollo posterior de mi vida.

—¿Dónde pasó sus primeros años?

—La enseñanza primaria la hice en la escuela Carlos Manuel de Céspedes. Después continué los estudios en Manzanillo, a la par que trabajaba en un comercio. Estuve un tiempo con los boy scout de la Iglesia Católica, aquí me daban un ticket que iba reuniendo y al final del año podían ser cambiados por juguetes, por otra parte asistía a los cultos de la Iglesia Protestante, porque aquí me daban un dulcecito. Estas eran las cosas que los muchachos de mi edad hacían. También me sentía atraído por el cine y como no le podía pedir todos los días una peseta al viejo para ir a ver una película, conseguí que me dejaran pegar en las paredes los pasquines de los filmes; de esa manera tenía asegurada mi entrada. Incluso durante un tiempo fui el locutor del cine del pueblo, anunciaba la película y me pagaban un peso.

 

La guerrilla de Bolivia. De izquierda a derecha: Gustavo Machín, Harry Villegas, Leonardo Tamayo, Eliseo Reyes, Comandante Ernesto Guevara, Carlos Coello, René Martínez y Octavio de la Concepción de la Pedraja.

Llegué a ser posteriormente el administrador de este. También me gustaba jugar pelota.

—¿Qué base?

—Jugaba la primera base. Una tarde fuimos a San Ramón y cuando llegamos me encontré que el juego estaba suspendido por lluvia. Se negaron a pagarnos el pasaje y tuvimos que hacer una colecta entre los vecinos para regresar. Pero sobró dinero y nos dimos unos tragos antes de volver. Cuando llegué a mi pueblo, era tarde para abrir el cine y el dueño me botó.

—¿Qué hizo el 10 de marzo de 1952?

—Yo tenía un hermano que militaba en el Partido Ortodoxo, era concejal y se metió en la lucha contra la tiranía. De esa forma, caigo también en el enfrentamiento a Fulgencio Batista.

Me incorporé a una célula en la que se encontraban Leopoldo Cintra Frías (Polo), Teté Puebla, Manuel Lastre y otros compañeros. Empezamos a realizar diferentes actividades: interrumpir el alumbrado eléctrico, regar tachuelas, etc.

—¿En qué momento decidió irse para la Sierra Maestra?

—En esa lucha me detuvieron tres veces. Era muy peligroso mantenerme en el pueblo y decidí irme para la Sierra Maestra en unión de siete compañeros.

—¿Se encontraron con los rebeldes?

—Nos tropezamos con Gerardo González (le decían El Sapo), él comandaba un pelotón de escopeteros que operaba en la zona. Con ellos participo en mi primera acción de guerra.

—¿En qué consistió?

—Hicimos una emboscada a una patrulla que se movía en la carretera de Manzanillo a Bayamo. Logramos capturar algunas armas, aunque los soldados tiraron varias al río.

En un momento del combate aparecieron unas tanquetas pintadas de negro que nos abrieron fuego. Eso nos obligó a darnos a la fuga. Algunos cogieron hacia Bayamo. Yo me fui para Manzanillo con la intención de internarme en la Sierra. No fue fácil agruparnos. Me quedé merodeando por el llano.

El ejército, que nos había seguido, logró cercarnos. En la noche, logré escabullirme y tomé camino a las montañas.

—¿Hacia qué zona?

—Llegamos a Canabacoa, a casa de un campesino que tenía una panadería. Comimos pan y al otro día continuamos la marcha. Nos encontramos a un grupo de combatientes del Ejército Rebelde. Era un pelotón dirigido por el chino Idelfredo Figueredo, de Santiago de Cuba. Pertenecían a la Columna del Che.

—¿Qué sintió cuando estuvo frente al Che?

—Una impresión muy fuerte. Ya el Che era una leyenda viva. Me hizo varias preguntas. Le dije que era hermano de Diógenes Villegas, que estaba en el mortero con Pepín Quiala. Le pedí que me aceptara. Yo llevaba un fusil 22. Se resistió. Me dijo que no podía quedarme: ¿Crees que vos vas a poder combatir con ese fusilito? Con eso no se puede hacer la guerra; allá en el llano están los soldados, baja y desármalos.

—¿Bajó?

—Qué remedio me quedaba. Pero con tan mala suerte de que me vio un chivato y me denunció.

—¿Adónde se dirigió?

—A hacer contacto con mi familia. Estando en casa, tocaron a la puerta. Eran los soldados. Pude irme por una salida trasera y me escondí en un platanar. De ahí me marché para la vivienda de uno de mis hermanos.

A los pocos días me fui para el antiguo central Sofía. Logré, con algunos amigos, conseguir unos revólveres y una escopeta. Con ese armamento regresé al monte. Localicé nuevamente al Che.

—¿Y lo aceptó?

—Esta vez sí. Me dejó en el pelotón de la Comandancia. Empecé a cargar mochilas, servir de mensajero, o sea, ganándome la posibilidad de ser guerrillero, a la vez que asistía a la escuelita que él había organizado. En esos momentos estaba en la Pata de la Mesa.

—¿Quién impartía las clases?

—El propio Che.

—¿Qué materias?

—Historia de Cuba. Nos hablaba de Antonio Maceo, Máximo Gómez y otros patriotas, de la grandeza de sus acciones desde el punto de vista militar, la táctica empleada, etc.

También estudiamos las obras de Marx, en forma comentada. Nos explicaba detalladamente cada concepto. Igualmente nos enseñaba Matemáticas. Hasta que lo designaron para Minas del Frío.

—¿Qué tareas realizaron?

—Comenzamos a levantar casas para instalar la escuela, el hospital, etc. El enemigo detectó, desde el aire, esas construcciones.

Trajo como consecuencia que diariamente recibíamos una lluvia de balazos de ametralladoras y racimos de bombas procedentes de los aviones.

El Che lo sabía y lo tenía como un elemento de depuración de la tropa, porque nos formaba y la gente al escuchar la presencia de la aviación se aterraba.

Rompíamos la formación y se formaba un correcorre tremendo. En todo ese tiempo no hubo heridos por los aviones, pero sí hubo cientos de lesionados por la desbandada que se armaba.

Después que pasaban los aviones siempre había un grupo que decidía abandonar la guerrilla. En ese campamento varios compañeros tuvimos un fuerte encontronazo.

—¿Con quién?

—Con un norteamericano llamado Herman Mark, que había sido combatiente de la guerra de Corea. Era una gente que tenía dominio de la táctica y lo pusieron a entrenarnos. Muy exigente, déspota y además glotón. Un gran hp… Le teníamos un odio del carajo.

Eso provocó que se formara una especie de sedición. Nos negamos a seguir recibiendo sus instrucciones. El Che se hallaba de recorrido. Al regresar al campamento se encontró esa situación.

—¿Qué hizo?

—Tomó medidas muy drásticas, propias de su carácter. Al responsable de la insubordinación planteó fusilarlo. A mí y a otros compañeros, tres días sin comer. En medio del problema, llegó Fidel.

—¿Se enteró de lo ocurrido?

—Sí. El Che se lo informó. Después que hablaron un largo rato, el Comandante en Jefe decidió rebajarle la sanción a todo el mundo. Al que tenían previsto fusilar, lo castigaron a tres días sin comer y al resto un día sin ingerir alimentos. A los que no estaban muy involucrados los exoneraron de responsabilidad. Para mí constituyó una importante enseñanza. Después tuve otro altercado con el Che.

—¿Cuál fue la causa?

—Me mandaron al llano, por la parte de Campechuela, a buscar miel. Subí cargado de miel. Llegué a casa de un campesino y me brindó café. Le pedí que me diera una botella y la llené de miel y se la regalé para endulzarlo.

Cuando llegamos al campamento uno de los acompañantes se lo informó al Che. Como era el Jefe del grupo me pasó la cuenta.

Me llamó, reprimió y me dijo que cómo era capaz de coger algo que era propiedad del colectivo y distribuirlo. Fue una nueva lección. Después me mandó un tiempo con Fidel.

—¿Con qué intención?

—A fortalecer, en unión de otros compañeros, las fuerzas rebeldes que estaban combatiendo en El Jigüe y para que nos fogueáramos ya que éramos muy jóvenes.

—¿En qué lo pusieron?

—Fidel nos mandó a que todas las noches teníamos como tarea hostigar al ejército: tirándole tiros, hacer sonar latas para no dejarlos dormir.

En un momento determinado me enviaron a reforzar la emboscada que estaba ubicada en La Plata para rechazar a un batallón de la tiranía que venía en apoyo de la tropa del comandante José Quevedo. Tuvimos que combatir duramente.

No se me olvidará que iba por la loma y sentía que me caían los cañonazos al lado. Miraba y no veía a nadie. Me preguntaba cómo podían saber dónde estaba. Tuve que abandonar el camino y meterme a campo traviesa, hasta que llegué a la Comandancia.

Después me explicaron que los disparos provenían de una Fragata que contaba con un equipo de visión larga (GMT).

—¿Cómo le fue en la Comandancia?

—Nos encontramos con un tipo llamado Puebla que era muy anticomunista. Al vernos dijo: “Llegaron los comunistas del Che”. Yo no tenía ninguna noción del comunismo pero ese anticomunismo nos lo quiso cobrar a nosotros.

—¿De qué manera?

—El primer día nos dio un cubo de congrí con malanga. Al otro nos puso el mismo cubo y al tercero repitió la operación. Ya esa comida tenía muy mal olor. No había quien se la comiera. La rechazamos. Nos dijo: “bueno, ya no hay más comida”.

Fuimos a ver a Celia Sánchez y le explicamos que llevábamos varios días sin comer. Enseguida mandó a darnos alimentos a la vez que nos comentó: “Miren, niño que no llora no mama”.

—Después de la victoria en El Jigüe, ¿se quedó con Fidel?

—No, fuimos enviados nuevamente para la tropa del Che. Antes de irnos Fidel nos entregó algunas armas. Cogí un fusil ametralladora Browning con un montón de peines. Yo era muy flaquito, Fidel se quedó mirándome y me preguntó: “¿Tú crees que puedas con eso?” Le respondí: “¡cómo no voy a poder!” Nunca me había echado una cosa así al hombro.

Cuando estaba sentado no lo sentía pero al subir las lomas me lo sentía en el alma.

—¿Dónde estaba el Che en esos momentos?

—Había tirado un cerco desde Las Vegas a las Mercedes para impedir que el ejército avanzara. Me quedé atrás debido al enorme peso que cargaba.

Al llegar me metió una nueva bronca. Le comentaron que me había quedado durmiendo en casa de un campesino. Me volvió a castigar.

—¿En qué consistió el castigo?

—En no portar armas durante toda la guerra.

—¿Lo cumplió?

—Afortunadamente no. Cuando se le quitó el encabronamiento le expliqué lo ocurrido. Lo comprendió y me cambió la Browning por una ametralladora San Cristóbal de origen dominicano.

Posteriormente participé en los combates de Las Vegas de Jibacoa, Las Mercedes y otros, hasta que vinimos en la Invasión.

—¿Tenía alguna responsabilidad en la Columna?

—Formé parte de la Comandancia, tenía la misión de enlace. Iba constantemente de un extremo a otro de la Columna a buscar información. Por eso siempre digo que hice la Invasión dos veces.

La hicimos en condiciones muy difíciles, adversas, complejas, caminamos en las peores condiciones.

Pasamos por momentos muy peligrosos, como fue el cruce de la trocha de Júcaro a Morón y el combate en Cuatro Compañeros. Además, sin comida. Recuerdo que traía un paquete de gofio, pero no podía tocarlo. El Che me lo controlaba. —¿Cómo está el gofio?— Cuando se lo entregué, lo revisó para ver si le faltaba una onza.

Antes de la toma de Santa Clara tuvimos combates muy duros. Uno de ellos fue la toma del cuartel de Cabaiguán. Los guardias hicieron una fuerte resistencia. En un gesto de temeridad el Che me dijo que lo acompañara. Lo miré y me soltó: “¿Estás apendejado?” Le respondí que no.

Subimos al techo descubierto de una casa que estaba frente por frente al cuartel. Desde ahí observamos las posiciones del enemigo, que mantenía un fuego cerrado de ametralladora que impedía que pudiéramos avanzar.

Bajamos. El Che trató de brincar un muro. Resbaló. Ahí es donde se rompió el brazo.

Aquello de apendejado me mortificó. Había que tomar unas casas donde estaban refugiados elementos masferreristas. Nos tiraban granadas. Me quedé con los compañeros. Traté de sacar a un rebelde herido. Lo logré. Al no verme junto a él, me recriminó. Le manifesté que como me había dicho lo del apendejamiento, me había quedado junto a mis compañeros combatiendo.

Me puntualizó que esa no era mi tarea y que tenía que aprender a hacer lo que se me ordenara en cada momento. Durante la Invasión, me mandó unos días para el pelotón de los Descamisados.

—¿Qué infracción cometió?

—Me quedé dormido arriba de un caballo y se me fue un disparo. En los Descamisados me dieron una olla gigante. Me la tiré arriba, con la cantimplora y todo lo que llevaba. A los tres días me mandó a buscar y me incorporó a la Comandancia.

El pelotón de los Descamisados, el Che lo concebía como algo educativo. Ahí eran enviados todos aquellos que cometían indisciplinas: el que se dormía en una posta, el que incumplía alguna orden, etc.

Primero hizo la Escuadra de los Descamisados en la Columna 4 y después en la Invasión lo convirtió en pelotón. Al frente puso a Armando Acosta.

—¿Sabían para dónde iban?

—Sabíamos que íbamos rumbo a Las Villas. Se hablaba del Escambray, pero desconocía dónde quedaba. Estaba seguro de que era en Cuba, pero el Escambray propiamente, no lo tenía como una cosa concreta.

—¿Perteneció al pelotón suicida?

—No. Eso lo creó estando ya en Las Villas. Era de manera voluntaria. Me propuse, al igual que Juan Alberto Castellanos y Leonardo Tamayo. Aceptó a los dos últimos. A mí me dijo que era necesario en la Comandancia. El Che siempre nos hablaba de que había que ser valiente y audaz como Camilo.

Nos contaba cómo Camilo se había tropezado sorpresivamente en una carretera con un camión lleno de soldados. Se paró frente al vehículo y comenzó a disparar con su ametralladora. El desparramo de guardias fue tremendo. El Che admiraba y quería mucho a Camilo.

—¿De qué manera se concibió la toma de Santa Clara?

—Bajo el principio de ir aniquilando al enemigo por partes e ir fijándole los puntos de resistencia. Los guardias brindaron tenaz oposición. Incluso la aviación desató feroces bombardeos a la ciudad.

Para tomar la estación de policía fue necesario ir atravesando el interior de las casas, rompiendo las paredes, para poder acercarnos al objetivo.

Los guardias del tren blindado no querían rendirse. Hubo que levantar las líneas para que se descarrilara. Después tuvimos que lanzarles cócteles Molotov para que el fuego y el calor los obligara a salir. A medida que se entregaban, eran enviados a una fragata que estaba anclada en Caibarién.

Este tren venía cargado de soldados y armamentos para reforzar a las tropas del ejército que estaban operando en la región oriental.

También tuvimos que desalojar a elementos masferreristas que se habían atrincherado en habitaciones del hotel Clory (Santa Clara Libre) como francotiradores. Fuimos pegando candela piso por piso para que salieran.

En los bajos del hotel, en horas de la madrugada me enteré de la huida de Fulgencio Batista.

—¿Con qué grados terminó la guerra?

—De Primer Teniente. Ya era Jefe de Pelotón.

—¿En qué viajó para La Habana?

—En el propio vehículo con el Che. Yo pensaba hacerlo en el auto de un esbirro que había requisado en Remedios.

Cuando el Che me vio con el automóvil me dijo: “¿Caballerito, qué hace con ese carro?” Le expliqué dónde lo había capturado. Me dijo que lo dejara. Me montó con él y así entré a La Habana.

—¿Qué sintió al verse en la capital?

—En mi vida había visto una ciudad tan grande. Resultó impresionante. Solamente conocía Manzanillo, Bayamo y algo de Santa Clara.

El Che nos buscaba mucho la lengua. Al ver el mar nos comentaba: “¿Vieron qué bosque más grande?” Nos impactó mucho el paso por el túnel de la Bahía. No queríamos creer que íbamos por debajo del agua.

Ya en La Cabaña tenía un terror inmenso de ir a la ciudad.

Hasta que un día, a varios compañeros y a mí, el Che nos obligó a salir. Para no perdernos, nuestro punto de referencia fue el malecón. A la ahora de regresar a La Cabaña, siempre buscábamos el litoral habanero para orientarnos.

Lo primero que hizo el Che fue conseguirnos un maestro para superarnos culturalmente. Yo había aprobado la primaria, no así la mayoría de los compañeros. Además, siguió enseñándonos a jugar al ajedrez. Me mantuve junto a él en el Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), el Banco Nacional, el Ministerio de Industrias. Como jefe de su escolta dondequiera que se movía lo acompañaba.

Al regreso de su segundo viaje al exterior, nos reunió y analizó cómo nos habíamos portado los integrantes de su escolta. A Castellanos y a mí nos sancionó a sembrar, por no haber seguido los estudios. Al resto del personal que sí había asistido a las clases, lo ascendió.

Cuando me casé me fui a vivir a mi casa, pero seguía de responsable de la suya.

—¿Dónde lo sorprendió Playa Girón?

—Me encontraba al frente de las inversiones de la fábrica de cerámica “Sanitarios Nacional”. Me presenté al Che. Me dijo que me mantuviera en la fábrica. En dos o tres oportunidades estuvo a punto de botarme.

—¿Por qué razón?

—Era una fábrica compleja. Trabajaban ingenieros checos, brasileños, mexicanos, cubanos. Cada uno tenía una escuela para hacer la cerámica. También puse en práctica mis fórmulas.

Había leído que un estudiante en México construyó un horno circular. Consideré que era el ideal y mandé a comprarlo. Contaba con un fondo de sesenta mil dólares para la construcción de naves y almacenes. Cogí cuarenta mil para comprar el horno.

Cuando el Che se enteró me mandó a buscar y me dijo que había violado la disciplina financiera. Me tiró los caballos encima.

Le expliqué. Comprendió. Cada vez que me veía me preguntaba si el horno ya había empezado a producir.

—¿Y en la Crisis de Octubre?

—Estaba pasando la Escuela de Administradores de Empresas que radicaba en Vento. En esa ocasión me fui con el Che para su puesto de mando en la Cueva de los Portales, en la provincia de Pinar del Río. Después me incorporé a la zafra.

—¿En qué provincia?

—En Camagüey, en el central Brasil, antiguo Jaronú. Convivíamos con los haitianos. Era impresionante verlos cuando se levantaban con deseos de pelear cómo se fajaban a machetazos.

También formé parte de las comisiones para la construcción del Partido y posteriormente me designan Jefe de Personal del Ejército Occidental (me reintegré a las Fuerzas Armadas Revolucionarias en la División de Infantería 2350, en el Ejército de Occidente) hasta que me comunicaron la misión en el Congo.

—¿Quién le dio la noticia?

—Tuve una reunión con Manuel Piñeiro y me preguntó si estaba en disposición de cumplir una misión internacionalista. Respondí que sí. Me manifestó que posteriormente el Comandante en Jefe me informaría del contenido de la tarea.

Al poco tiempo, Ramiro Valdés me dijo que el Che estaba fuera del país y me había mandado a buscar. No reveló dónde se encontraba. Después de permanecer varios días en una casa en el reparto Cubanacán, en unión de Carlos Coello (Tuma), vimos a Fidel.

—¿Qué les planteó?

—Nos informó que el Che estaba al frente de un grupo de combatientes cubanos en la guerra de liberación del Congo Belga y que nuestra misión consistía en garantizar su seguridad. Al despedirnos nos regaló un reloj.

Nuestro tránsito hacia África fue vía Moscú, El Cairo, Dar es-Salaam. En nuestros documentos aparecíamos como técnicos agrícolas que íbamos a ayudar al desarrollo agropecuario de Tanzania.

—¿Qué impresión se llevó al llegar a África?

—Tremenda. Me percaté enseguida que estaba en otro mundo. El cruce del lago Tangañica fue impresionante. Lo hice en una pequeña chalupa. Las marejadas eran peligrosas. Aquello era prácticamente un mar.

Me costó mucho trabajo llegar al campamento de Luluaburg, donde se encontraba el Che. El lugar, conocido como “La Base”, estaba a una altura de casi dos mil metros. Como no me había entrenado, tuve enormes dificultades en el ascenso. Además, llevaba una mochila que pesaba setenta y cinco libras. A la mitad del camino me agotó.

El Che mandó a uno de los hombres de su escolta a auxiliarme. Este me dio a tomar té con azúcar. Cuando me recuperé reinicié la marcha. No permití que me cargaran la mochila. Solo le entregué al compañero el fusil y la canana.

Ya el encuentro con el Che fue muy emotivo. Encontré un campamento que no estaba estructurado militarmente. La gente de la zona vivía en pequeñas chozas. Desde ese instante no me separé de él en ningún momento, cumpliendo las instrucciones del Comandante en Jefe.

A los pocos días de estar en el campamento salí con unos compañeros a buscar mercancías al lago. La gente bajaba las lomas a gran velocidad. Quise hacer lo mismo y se me aflojaron las piernas a mitad de camino. Eran como las seis de la tarde.

De repente me vi rodeado de mandriles (monos africanos) que empezaron a gritar y a darme vueltas, tratando de reconocerme. Eso me atemorizó, pero saqué fuerzas de no sé dónde y continué la marcha. Esa noche dormí en el campamento del lago.

—¿Con qué nombre era conocido el Che?

—Tatu.

—¿De qué año está hablando?

—1965. Permanecimos varios meses en territorio congoleño, pero debido a los planteamientos de la Organización de Estados Africanos (OUA) de prestar solamente colaboración a aquellos movimientos que luchaban contra la colonia, tuvimos que marcharnos.

El Che exigió que se le diera por escrito la solicitud de retirada de nuestras fuerzas, para dejar bien esclarecido ante la historia el papel desempeñado por Cuba en la prestación de ayuda internacionalista al pueblo congoleño.

—¿En qué condiciones hicieron la retirada?

—En las peores. El Che tuvo que tomar enérgicas medidas. La mayoría de los combatientes africanos se querían ir con nosotros, pero solo contábamos con tres lanchas ligeras, en las que ni siquiera cabíamos todos los cubanos; les habló a los congoleños y les solicitó que se dispersaran, que no esperaran la llegada de los mercenarios, pues serían asesinados. Seleccionó a algunos de los combatientes para que vinieran a prepararse y a superarse a Cuba.

—¿En qué momento el Che le habló de la nueva misión internacionalista?

—Increíble, pero fue en medio del lago Tangañica.

—¿Cómo ocurrió?

—Estábamos cruzando el lago en condiciones muy peligrosas. Por un lado asediados por lanchas rápidas tipo Petit, francesas, y por el otro el mar muy encrespado.

En medio de esa situación el Che nos preguntó a Papi (José María Martínez Tamayo), a Tuma y a mí nuestra disposición de continuar con él la lucha revolucionaria por la independencia de los pueblos sudamericanos. Nos explicó que era una tarea difícil, en la cual íbamos a arriesgar nuestras vidas y que era una decisión estrictamente voluntaria. Los tres respondimos que continuaríamos luchando a su lado.

—¿Les reveló el país?

—No. Ni siquiera nos dio la más mínima referencia. Me cruzaron muchos sitios por la mente pero no llegué a tener la menor idea de que sería Bolivia. Solo nos orientó que al llegar a Dar es-Salaam nos separamos del resto de los cubanos.

Hubo un momento en Dar es-Salaam en que palpé la discriminación a que son sometidos esos pueblos: fui a una barbería para indios y se negaron a pelarme. Allí las barberías están repartidas: blancos, indios y negros. Fue una proeza convencerlos para que me pelaran. De ahí seguimos para Francia.

—¿Qué tiempo estuvo en París?

—Varios días. También viajaron Osmany Cienfuegos y Emilio Aragonés. Por cierto, durante nuestra estancia en el Congo había llegado a un acuerdo con Aragonés de darle el cincuenta por ciento de mi ración de carne a cambio de un reloj de platino que él tenía. Ya en París me fue a entregar el reloj, pero no se lo acepté. En definitiva no era justo cobrarle tan cara la carne.

Hicimos una vida ordinaria. Visitamos a un gallego amigo de Osmany y lugares de interés cultural e histórico. De ahí nos trasladamos a Moscú.

—¿Qué tal la estancia?

—Normal. Aunque nos ocurrió algo muy gracioso. Estábamos alojados en el hotel del Partido y un funcionario le preguntó a Tuma si él era miembro del Comité Central, y este, que no era militante, le respondió que “él no sabía ni en dónde se hacía el Partido”.

Ahí mismo nos botaron a Tuma y a mí del hotel. Nos pusieron en la calle en medio de tremendo frío. En esa situación permanecimos hasta que llegó Osmany e intercedió por nosotros y nos permitieron entrar nuevamente en el hotel. Posteriormente partimos para Checoslovaquia.

—¿Con qué objetivo?

—Reunirnos con el Che. Nos instalamos en una finca en las afueras de Praga, en un área rodeada de lagos. Diariamente hacíamos caminatas. A veces marchábamos hasta veinte kilómetros. También teníamos nuestras prácticas de tiro. Igualmente jugábamos voleibol.

En una ocasión en que estábamos celebrando un partido de voleibol contra el Che, Pachungo (Alberto Fernández Montes de Oca) que ya se había incorporado al grupo, nos planteó que había que dejarlo ganar porque era el jefe, a lo que nos opusimos.

Se formó una tremenda discusión. Intervino el Che. Nos dio la razón y señaló que tenía que ganar el que mejor jugara.

En otro momento nos percatamos de que la señora que cocinaba diariamente se llevaba un poco de carne. Hablamos con ella y le dijimos que eso no era correcto. Le explicamos lo que era el socialismo. La vieja nos increpó. Nos dijo que de cuál socialismo hablábamos, pues ella no tenía oportunidad nunca de comer carne.

Se lo comentamos al Che y tomó la medida de comer carne solo algunos días de la semana, para que no se estableciera esa diferencia tan grande, que la vieja nos había señalado.

Una vez que Tuma y yo caminábamos por la Avenida Wenceslao nos tropezamos con un negro grande que iba con tremenda rubia. Pensamos que era un africano. Cuando le pasamos por al lado le dijimos: “Negro, aprovecha, que eso no se da todos los días”. El tipo resultó cubano. Empezó a gritar: “cubano, cubano”. Nos echamos a correr. Y él detrás de nosotros queriendo establecer contacto. Cuando se lo contamos al Che montó en cólera, pues estábamos haciendo una vida clandestina y lo menos que podíamos hacer era mantenernos callados para que no se notara nuestra nacionalidad.

Después de ese hecho comenzó un régimen más estricto de compartimentación. Él salía solo con Pachungo. Tuma y yo por nuestro lado. De manera tal, que nunca estuviéramos los cuatro juntos.

—¿En algún momento volvieron a La Habana?

—El Che nos autorizó a viajar una semana a Cuba para ver a nuestra familia. De regreso a Praga, nos informó que nuestro próximo destino sería Bolivia.

Antes de partir me entregó un maletín preparado que llevaba dentro una pistola con su respectivo parque y treinta mil dólares. En los momentos de la despedida cogió nuestro Sansonite y lo agitó en el aire. Se percató de que algo se movía en su interior. Me cambió el maletín. Me dio el suyo, que tenía más o menos una composición similar al mío pero estaba mejor preparado. Entonces, sonriente, me comentó: “hasta en estas cosas los negros son discriminados”.

—¿Con quién hizo el viaje a Bolivia?

—En unión de Tuma. En el avión nos sentamos separados. A Tuma le cayó al lado un cura que trató de establecer conversación con él. Le habló en francés, inglés, español y Tuma no contestaba. El sacerdote seguía insistiendo.

En un momento Tuma me gritó: “Pombo, dile a este señor que yo no hablo español, sino swahili. Al cura no le quedó más remedio que echarse a reír.

—¿Qué lo llevó a escribir un diario de la guerrilla en Bolivia?

—El diario no fue escrito con la intención de que se publicara, ni con la idea de escribir posteriormente un libro. Además, no tengo pretensiones literarias.

Esas páginas recogen desde el catorce de julio de 1966, en que llegué a La Paz, hasta el seis de marzo de 1968, cuando los sobrevivientes de la guerrilla regresamos a Cuba.

Mi interés inicial fue ir plasmando aquellos hechos que tuvieron una connotación que me permitiera explicarles a mis hijos y nietos esa etapa de mi vida, con un poco más de detalles, ya que con el decursar del tiempo la memoria empieza a fallar y los hechos comienzan a olvidarse o a tergiversarse.

El primer cuaderno de este diario —14 de julio de 1966 a 28 de mayo de 1967— estaba en la mochila del Che cuando fue capturado en la Quebrada del Yuro.

Una copia mecanografiada del mismo fue hecha llegar a Cuba por Antonio Arguedas, en esa época Ministro del Interior de Bolivia.

La segunda parte la comencé a escribir el veintinueve de mayo de 1967 pero me fue incautada al entrar en territorio chileno. Salvador Allende, por esos años presidente del Senado de Chile, le entregó fotocopias a las autoridades cubanas.

Antes de hacerlo público, mediante mis anotaciones y documentos de la época, le hice una profunda revisión sin cambiar ni modificar lo escrito al calor de la lucha revolucionaria.

—¿Cuándo vio al Che por última vez?

—Cuando detectamos la presencia del ejército, el Che organizó todas las acciones combativas.

A mí me dio la tarea de defender un extremo de la quebrada, la parte más alta, conjuntamente con Urbano, y nos explicó dónde teníamos que volvernos a reunir con él. Esa fue la última vez que vi con vida a Ernesto Guevara.

—¿Cómo era su estado de ánimo?

—Bueno. No hubo un solo momento en que el Che perdiera el control, entusiasmo y la confianza en la victoria.

Todavía el propio día 8 de octubre, él pensaba en las posibilidades del éxito y por eso estaba analizando cómo salir de la zona y buscar otra parte del territorio boliviano en donde continuar la lucha.

—¿En algún momento el Che les habló de la muerte?

—Nunca. Él no la concebía. Como una cosa hipotética, sí. En la guerra se llevan dos jabas: la de ganar y la de perder. Pero hablar de la muerte como tal, jamás la mencionó.

El Che murió como vivió: lleno de optimismo.

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15 Junio 2008

‘Che’ Guevara y el papel de la conciencia en la emancipación del hombre

juventudguevarista@ adinet.com. uy

Ernesto Guevara no fue solamente un hombre de acción. Fue un hombre de pensamiento agudo, crítico, antidogmático. Su vida estuvo enmarcada por una extrema coherencia entre la teoría y la práctica.

“¿Qué significa el desarrollo de la conciencia? Significa algo más profundo que el aprendizaje de teorías estrictamente en los libros; teoría y práctica, ejercicio de la teoría, deben ir siempre unidos, no pueden separarse de ninguna manera, de tal manera que el desarrollo de la conciencia debe estar estrechamente ligado al estudio, al estudio de los fenómenos sociales y económicos que dirigen esta época y a la acción revolucionaria” 1

Así procedió a lo largo de su corta pero intensa y fructífera vida. Ese es un legado que nos ha dejado y del cual debemos aprender y aprehender. Sin convertirlo en un dogma, pero analizando profundamente sus aportes al pensamiento y acción revolucionarios.

Hoy estamos acostumbrados a que muchos tomen del Che meramente su imagen de quijote, de aventurero. Su rostro ha aparecido en los lugares más increíbles, como estampado en la botella de una multinacional de refrescos norteamericana, principal financiera de las industrias armamentistas: la Coca-Cola. Miles de sus frases y conceptos se han manipulado y descontextualizado. La derecha y la seudo-izquierda han mercantilizado su figura y su mensaje. Para nosotros el Che sigue siendo el símbolo de la rebeldía, el mensaje subversivo, el espíritu insurrecto.

Acercamiento al marxismo

Ernesto Guevara realizó grandes aportes a la teoría de emancipación de los pueblos. Y lo hizo desde una óptica marxista, con una visión diferente. Fue un crítico del marxismo (o lo que en ese momento se difundía como tal) desde el marxismo. Y lo hizo con un enfoque latinoamericanista y tercermundista: un grito desde el “subdesarrollo” .

Che no descubre el marxismo cuando entra triunfante a La Habana el 1º de enero de 1959, al frente de la Columna Nº8, sino mucho antes. Ya en su adolescencia, Ernesto inicia su formación filosófica y política. Tan es así que a los 17 años ya había leído el Manifiesto Comunista y se había lanzado a la tarea de la confección de un Diccionario Filosófico, que elaboraría a lo largo de su adolescencia y juventud, culminándolo en México antes de embarcarse en el Granma junto a Fidel Castro y 80 cubanos más. Cinco Cuadernos Filosóficos escribió antes de su ingreso triunfante en La Habana. Antes de debatir con grandes teóricos del marxismo de aquella época.

Como todo, Ernesto fue evolucionando su marxismo. Nadie nace siendo 100% marxista. Su recorrido juvenil por la “Mayúscula América” le permite descubrir y vivenciar las calamidades que sufrían (y aun sufren) nuestros pueblos americanos, al mismo tiempo en que va depurando su formación filosófico-polí tica-revoluciona ria. En ese sentido, lo vivido en Perú, Bolivia y Guatemala, convierten a aquel espíritu aventurero en un hombre comprometido con las luchas por la liberación de los pueblos de la opresión imperialista.

Todo su recorrido por América está enmarcado en grandes experiencias prácticas y en una evolución en su formación filosófica. En Perú, en 1952, Che vive en carne propia las calamidades que sufrían los pobres, campesinos e indígenas. El deplorable estado de la salud en ese país lo impulsa a trabajar voluntariamente en un leprosario. Además, conoce al Dr. Pesce, seguidor de Juan Carlos Mariátegui, uno de los grandes marxistas latinoamericanos. En Bolivia, vive el proceso de la revolución encabezada por el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) y sus contradicciones. Proceso que al Che le resulta “interesante” , aunque no colma sus expectativas. Posteriormente viaja a Costa Rica y luego a Guatemala.

Su evolución ideológica y política queda evidente, en el siguiente párrafo escrito desde Costa Rica:

“(…) En El Paso tuve la oportunidad de pasar por los dominios de la United Fruit convenciéndome una vez más de lo terrible que son esos pulpos capitalistas. He jurado ante una estampa del viejo y llorado camarada Stalin no descansar hasta ver aniquilados estos pulpos capitalistas. En Guatemala me perfeccionaré y lograré lo que me falta para ser un revolucionario auténtico.”2

Marx, Engels, Lenin, Mariátegui acompañaron a Ernesto en su viaje por América. En Guatemala Che quema pasos importantes para volverse un “revolucionario auténtico”. Allí vive la experiencia de una revolución nacionalista- democrática- antiimperialista encabezada por Jacobo Árbenz desde 1951. Se alista como miliciano para combatir la invasión mercenaria financiada por EEUU, aunque no tuvo chance de empuñar el fusil. En lo ideológico, Che profundiza sus estudios devorando a Marx. Conoce a Hilda Gadea, peruana vinculada al APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), con quien estudia marxismo y también se casará y tendrá su primera hija, Hildita. También establece contacto con un grupo de exiliados cubanos, asaltantes del Cuartel Moncada en 1953. Surge una gran amistad con uno de ellos, Ñico López, integrante del Movimiento 26 de Julio y de formación marxista. En México se completa su formación filosófica y política. Dedica la mayor parte de su tiempo a lecturas de Marx y Lenin, incursionando también en estudios de economía.

“(…) de mi vida propia tengo poco que contar ya que me la paso haciendo ejercicio y leyendo. Creo que después de estas saldré hecho un tanque en cuestiones económicas aunque me haya olvidado de tomar el pulso y auscultar (esto nunca lo hice bien). (…) San Carlos* ha hecho una aplicada adquisición”3.

En su estadía en México, Che destierra definitivamente de su proyecto de vida personal esa sed de aventuras que lo había llevado por toda América. Toma la decisión de aportar su granito de arena a las luchas por la liberación de los pueblos americanos, vinculándose al proceso de revolución cubana. Pule su antiimperialismo, que ha ido profundizando a lo largo de sus vivencias. Asume a América Latina como su patria y se vincula para siempre con los intereses más caros de los pueblos oprimidos de nuestro continente.

En Cuba se convierte en un combatiente ejemplar, adquiriendo en un corto plazo el grado de Comandante. A su coraje y valentía, agrega una gran dosis de intuición. En la medida que el Ejército Rebelde avanza en victorias y va liberando territorios, Che comienza a edificar en la práctica lo que había manejado en la teoría. No solo tenía grandes dotes como combatiente, sino que ya demostraba gran capacidad como constructor. En las sierras desarrolla escuelas, pequeños talleres de armería, zapatería, entre otros. Sus certeros análisis sobre la situación del campesinado y de la tierra, no solo en Cuba, sino lo que había observado en toda Latinoamérica, los aporta hacia la elaboración de la primera ley revolucionaria: la de Reforma Agraria.

Posteriormente al triunfo revolucionario, Che asume responsabilidades en la construcción del Socialismo en Cuba. Y para esto pone en práctica sus avanzados conocimientos del marxismo y de economía política. No solo eso, sino que, a la vez que desempeñaba sus responsabilidades al frente del Departamento de Industrializació n del INRA (Instituto de la Reforma Agraria), del Banco Nacional y posteriormente del Ministerio de Industrias, Che continuaba profundizando sus conocimientos. Formaba grupos de estudios por las noches, junto con colegas de trabajo, sobre Economía Política y El Capital de Marx. A esto hay que agregarle que nunca descuidaba la práctica y el ejemplo del sacrificio revolucionario, al impulsar las jornadas de trabajo voluntario.

Un marxismo diferente

A raíz de su lectura particular de los textos de Marx, Engels, Lenin, entre otros, Che logra desarrollar una visión diferente del marxismo. Tanto de índole teórica como práctica.

Su vasta formación cultural constaba de estudios sobre historia, sicología, sociología, arqueología, antropología, literatura, poesía, arte, economía, además de los ya mencionados estudios filosóficos, políticos y su especializació n en medicina. En todos estos planos su formación fue autodidacta, de ahí la importancia que encuentra en la autoformación individual, además de la proporcionada por el Estado (en el Socialismo) o en estructuras colectivas (círculos de estudio, la formación del Partido, etc.).

Una de las razones por las cuales Che fue profundamente antidogmático y antiesquemático en la formación, tiene que ver con una lectura directa, personal, de los clásicos. Che no se forma con manuales, sino con una lectura de los propios textos de los clásicos. Por esta razón expresa que “los ladrillos soviéticos (…) tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método, es lo más antimarxista, pero, además suelen ser muy malos”, en carta dirigida a su compañero y amigo Armando Hart desde Tanzania en 1965. Allí estuvo un mes después de haber salido clandestino del Congo, donde participó en la lucha por su liberación. Ese mes en Tanzania, Che lo aprovechó para profundizar en el estudio de la filosofía. Actividad que seguramente inició en el propio Congo, donde tenía una biblioteca con cerca de cuarenta libros en la inhóspita selva.

Desde Tanzania, se traslada a Yugoslavia, última escala antes de su retorno a Cuba, para posteriormente marchar hacia Bolivia. Allí, en la ciudad de Praga, continúa con su profundo estudio del marxismo y a la vez analiza críticamente los manuales soviéticos, sobre todo los de Economía Política, a los que realiza anotaciones sobre aspectos que consideraba dogmáticos, escolásticos, mecanicistas y apologéticos. Che critica al marxismo “ortodoxo” soviético desde una óptica marxista de pensamiento libre, independiente. Responde a la visión eurocentrista del marxismo divulgado en ese momento, con una visión desde el subdesarrollo y el Tercer Mundo.

Esa formación antidogmática y de espíritu crítico fue cuestionada y criticada por muchos teóricos soviéticos, chinos, y también lationamericanos. Aunque ese marxismo revolucionario adoptado por Che le permitió no atenerse a recetas pre-elaboradas y supuestamente “universales” , y elaborar una teoría de construcción del socialismo que contemplara la realidad y necesidades de un pueblo subdesarrollado como Cuba. Porque, para nosotros, el marxismo es una teoría que permite interpretar la realidad, comprenderla, analizar sus contradicciones, para modificarla y no para contemplarla.

Los debates económico-teórico- políticos que se dieron en Cuba entre 1963 y 1964, tomaron características internacionales, cuando además de los propios protagonistas del proceso cubano, intervienen teóricos internacionales de la talla de Mandel y Bettelheim. Esto enmarcado en una etapa particular y ejemplar del proceso de instauración del socialismo en Cuba, donde afloraban y pululaban los debates de cómo llevar adelante la transición. Para esto los más importantes cuadros de la dirección de la revolución se abocaron al estudio profundo del marxismo y la economía política del socialismo. Estos debates no quedaban en cuatro paredes, sino que las posturas más importantes eran publicadas en la revista Cuba Socialista. Allí Che polemizó con grandes teóricos políticos y económicos de Cuba y el mundo. Por allí hay un muy interesante debate entre Che y Bettelheim, teórico francés pro-soviético, donde se evidencian dos posturas opuestas, marcadamente diferentes sobre la construcción del socialismo. Diferencias no sólo en aspectos económico-polí ticos, sino también filosóficos. Donde se expresaban diferentes interpretaciones del marxismo. Tanto allí, como en los Cuadernos de Praga, Che vaticina que determinados errores de interpretació n y conceptuales podían llevar al socialismo soviético (y a quien siguiera su camino acríticamente) a incorporar la fruta podrida, o como dijera Che introducir “el caballo de Troya del capitalismo en el socialismo”. O sea, seguir los caminos trillados del capitalismo, introduciendo conceptos y mecanismos capitalistas sin modificar sus contenidos lascivos.

Para Che un estudio profundo, crítico, analítico y sistemático del marxismo era la clave para interpretar correctamente la realidad de un país o una región y extraer de allí las orientaciones para modificar esa realidad con la praxis. Aun tomando en cuenta que el marxismo no es una teoría acabada y que tiene errores. Marx, Engels, Lenin se equivocaron, tuvieron falencias y también cometieron errores. Eso no quita que hayan sido verdaderos genios y monumentos del pensamiento científico revolucionario. Pero eran humanos, y como tales también cometieron errores. Che era conciente de esto, y lo era porque los había estudiado y analizado profundamente, con rigor, espíritu crítico y en forma sistemática. Para nosotros Che fue uno de los rescatadores del marxismo como teoría revolucionara para hacer la revolución. Su visión fue complementaria y no antagónica con la teoría de la emancipación de los trabajadores. Sus aportes le devolvieron el carácter de ideología revolucionaria que los dogmáticos y mecanicistas (muchos de ellos verdaderos simpatizantes del revisionismo y afiliados al liquidacionismo revolucionario) querían extirparle. Para nosotros, como para el Che, el marxismo es una teoría inacabada, dinámica como la propia historia de la lucha de clases, sujeta a la dialéctica del pensar y el hacer. Pensar mejor para accionar mejor, y accionar para demostrar en la práctica el acierto o el error de nuestro pensamiento.

Hay que imitar al Che. Hay que volver a Marx, Engels, Lenin, Mao, Trotsky, Mariátegui, Gramsci, Fidel, Santucho… Hay que volver a la teoría que oriente la praxis revolucionaria porque “sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario” al decir del viejo Lenin.

Hegemonía Socialista (subjetividad y hombre nuevo)

El marxismo revolucionario del Che, entendido éste como contraposició n con el marxismo contemplativo y en extremo dependiente de las “condiciones objetivas” para hacer la revolución (el “antimarxismo” soviético), apuntaba a la generación de las condiciones subjetivas y no esperar que éstas surgieran en forma espontánea. Las condiciones subjetivas hay que crearlas. Y esto no es otra cosa que la toma de conciencia por parte de la clase trabajadora y el pueblo de que es necesario y posible subvertir el orden de cosas signado por la opresión y explotación del capital sobre el trabajo.

El papel de la conciencia y subjetividad son fundamentales para la emancipación del hombre, en el pensamiento de Che.

“Las condiciones objetivas para la lucha están dadas por el hambre del pueblo, la reacción frente a ese hambre, el terror desatado para aplastar la reacción popular y la ola de odio que la represión crea. Faltaron en América condiciones subjetivas de las cuales la más importante es la conciencia de la posibilidad de la victoria por la vía violenta frente a los poderes imperiales y sus aliados internos”4.

Hay cuestiones en el pensamiento de Che que aun hoy resultan “herejes” para buena parte de la izquierda latinoamericana: el papel de la vanguardia, los cuadros, el Partido, el individuo, las masas, el Estado, la lucha armada…

Che toma conciencia de su papel como individuo ligado a las necesidades populares, en la medida que avanza en su experiencia teórico-práctica.

A su profundo humanismo, que lo lleva a convertirse en médico, Ernesto va adicionando el antiimperialismo, el anticapitalismo y el socialismo como el sistema de la justicia social, a medida que va elevando su nivel de conciencia. Lo que va sucediendo gracias a su avance en la formación ideológica y sus experiencias extraídas de lo vivenciado en su recorrido por América. Ernesto deja de ser un joven aventurero para convertirse en un cabal revolucionario.

En Guatemala y México decide convertirse en un verdadero revolucionario. En Cuba se convierte en un gran revolucionario. El Congo y Bolivia confirman el estadio más alto al que Che llega como ser humano, el de revolucionario internacionalista.

La instauración del socialismo en Cuba fue todo un desafío para los jóvenes revolucionarios cubanos. En su gran mayoría apenas contaban con 30 años de edad y había una gran escasez de cuadros políticos, económicos, administrativos. Muchos de los ”cerebros” más capaces de Cuba habían emigrado a EEUU y había que crear nuevos cuadros para llevar adelante el proceso. En esas horas se destacan grandes hombres, grandes cuadros revolucionarios como Fidel, Che, Raúl, entre otros.

Había que construir el socialismo. Entonces, surge la gran interrogante de cómo hacerlo. Allí surge el Che con una gran iniciativa. Para construir la nueva sociedad, hay que hacer al hombre nuevo. Había que imponer la hegemonía socialista en todos los planos, tanto en el político, como económico, organizativo, ético, cultural, filosófico. La única vía para emancipar al hombre, construir una nueva sociedad soberana políticamente e independiente económicamente, era necesario colocar al socialismo y comunismo como eje en toda la línea.

Se inicia a partir de allí un duro combate del Che contra los resabios del capitalismo. Combate que será tanto teórico como práctico.

Esta lucha tenía como eje central la lucha por la construcción de un hombre nuevo, con valores comunistas. Para eso había que desterrar al capitalismo como sistema económico, social, político y cultural. A la vez que se revolucionaban las relaciones de producción, había que revolucionar las conciencias. Para que hubiera un verdadero poder popular, el pueblo debía incorporar los valores comunistas, elevar su nivel de conciencia para poder participar activamente en la construcción del socialismo. La dictadura del proletariado debía aplicarse sobre la clase derrocada pero también sobre la propia clase vencedora. Esto no en el sentido opresivo, sino en su contrario, la emancipación del hombre del sieno burgués.

La emancipación del hombre y su desenajenació n estaba estrechamente ligado al desarrollo de una nueva conciencia. Había que crear la subjetividad de masas del papel del individuo en la nueva sociedad.

La subjetividad de las masas de la necesidad y posibilidad del asalto al poder, cuestión que éstas ya habían incorporado en el proceso revolucionario, debía ahora profundizarse en el sentido de la necesidad y posibilidad de construir socialismo, sobre nuevos valores, absolutamente antagónicos al capitalismo. O sea, ”no utilizar las armas melladas que nos legara el capitalismo’ ‘ para construir socialismo.

En la construcción de esa subjetividad jugaban un papel trascendente el estado y el partido, a partir del nuevo sistema de educación nacional y de los aparatos de divulgación, respectivamente. También la prédica del ejemplo jugaba su papel. En eso Che fue un verdadero ejemplo para las masas.

Según Che esa conciencia, esa nueva subjetividad en las masas se lograría convirtiendo a la sociedad en una gran escuela. Donde la interrelación entre los dirigentes y la masa establecería una nueva dialéctica educacional, donde todos tendrían algo que enseñar y algo que aprender. El objetivo no era que el cuadro fuera a las masas a trasladar la verdad revelada, sino que a través del estrecho contacto entre ambos, el cuadro extrajera de las masas sus necesidades más apremiantes que serían trasladadas al partido y a la dirección de la revolución, para devolverlas a la masa como orientaciones y directivas.

”El trabajo voluntario es la expresión genuina de la actitud comunista ante el trabajo, en una sociedad donde los medios fundamentales de producción son de propiedad social; es el ejemplo de los hombres que aman la causa de los proletarios y que subordinan a esa causa sus momentos de recreo y de descanso para cumplir abnegadamente con las tareas de la Revolución.

El trabajo voluntario es una escuela creadora de conciencia, es el esfuerzo realizado en la sociedad y para la sociedad como aporte individual y colectivo, y va formando esa alta conciencia que nos permite acelerar el proceso del tránsito hacia el comunismo”5.

El trabajo voluntario fue una verdadera escuela de los valores socialistas. El objetivo era darle un nuevo sentido al trabajo, que permitiera al hombre sentirse realizado en el mismo. No como en el capitalismo, donde el trabajo enajena al hombre, y lo mutila física y espiritualmente. El trabajo comunista debía ser liberador.

”…no es el trabajo lo que esclaviza al hombre sino que es el no ser poseedor de los medios de producción; y que cuando la sociedad llega a cierta etapa de su desarrollo, y es capaz de iniciar la lucha reivindicatoria, destruir el poder opresor, destruir su mano armada, que es el ejército, instalarse en el poder, otra vez se adquiere frente al trabajo la vieja alegría, la alegría de estar cumpliendo con un deber, de sentirse importante dentro del mecanismo social, de sentirse un engranaje que tiene sus particularidades propias -necesario aunque no imprescindible para el proceso de la producción- y un engranaje consciente, un engranaje que tiene su propio motor y que cada vez trata de impulsarlo más y más, para llevar a feliz término una de las premisas de la construcción del socialismo: el tener una cantidad suficiente de bienes de consumo para ofrecer a toda la población”6.

En el mismo sentido, Che destacaba el papel de los estímulos morales, en detrimento de los materiales. Si bien estos últimos iban a seguir existiendo por un determinado período, había que otorgarles su justo rol. Che pregonaba la idea de que el hombre debía asumir el trabajo en el socialismo como el cumplimiento de un deber social. Esto no se lograba manteniendo el trabajo como una mercancía, en el marco de relaciones de tipo mercantil, sino como una liberación física, espiritual y moral. Donde el sacrificio que se realizaba en el trabajo no era en beneficio del patrón, sino en beneficio de la sociedad, y como individuo incluido en ésta, redundaba en beneficio individual.

Ahora bien, el estímulo moral no significaba que el trabajador no cobrara un salario por el trabajo que realizaba, sino que la responsabilidad a la hora de la productividad laboral estuviera vinculada a hechos de conciencia y no a percibir más dinero u otro estímulo material individual. Para Che un buen estímulo podría ser que a aquel que rindiera más productivamente se le otorgaría una beca de estudio para especializació n técnica, para así después ascender en la escala laboral y a la postre salarial. Pero el estímulo fundamental debía ser impulsado por la conciencia del nuevo sentido que toma el trabajo bajo el socialismo.

Esta visión guevariana con respecto al trabajo y a los estímulos morales se daba de patadas con la visión de los soviéticos. Las visitas de Che a la URSS y a los países socialistas del este le habían permitido observar las formas y métodos con los que se llevaba adelante la construcción del socialismo.

En su modo de ver, el camino que estos países habían adoptado los llevaba indefectiblemente al capitalismo. Según Che, las dirigencias de los países del bloque socialista europeo se habían separado del marxismo. Habían olvidado su esencia. Las castas burócraticas enquistadas en el poder estaban metiendo al capitalismo por la ventana. El mantenimiento de las relaciones mercantiles y el papel hegemónico que tenía la estimulación de tipo material para el desarrollo de la producción, son algunos de los aspectos que Che denuncia como mecanismos capitalistas utilizados en el andamiaje socialista.

Interpretando el razonamiento de Che, podemos concluir que el socialismo no fue hegemónico. No se combatió adecuadamente al capitalismo en todos los planos que enumeráramos más arriba. Indudablemente fue un proceso con aciertos y errores. La primera experiencia de instauración del socialismo ha dejado muchas enseñanzas que aun hay que analizar y desbrozar, sin seguidismos a dogmas, tal como nos enseñara el Che. Sin dejar de reconocer los avances del socialismo en cuanto a los aportes en la ciencia, la técnica, el haber pagado con 20 millones de muertos la cuota de sacrificio para frenar la expansión del monstruo nazi.

Lo que sí aporta Che es el descubrimiento de falencias, desviaciones, que intenta corregir en el proceso de transición al socialismo iniciado en Cuba. Por eso su idea de que el socialismo fuera hegemónico, intentando evitar utilizar mecanismos e incluso conceptos del capitalismo. Esa fue su ”herejía”.

Actualidad del pensamiento guevariano

Por concepción y por formación no somos proclives a tomar como guía para nuestro accionar a ningún país, ni partidos, ni hombres. Nos guían las ideas.

Somos convencidos de que el marxismo trasciende la mera referencia a Carlos Marx, como hombre, como individuo. Él fue el fundador e impulsor de lo que hoy entendemos como el socialismo científico, parte sustancial de la ideología de los trabajadores. Marx tiró la primera piedra. Pero muchos más han aportado a esa teoría fundada por él. El marxismo surge como una teoría revolucionaria para hacer la revolución: interpretar la realidad para poder modificarla. Por tanto, entedemos que todos aquellos que han hecho la revolución (o la han iniciado y han perecido en esa “osadía”), triunfadores o derrotados, han aportado a esa teoría. En este caso particular, Che a aportado mucho a la teoría de la revolución, al marxismo.

Suscribimos las palabras de Che en cuanto a que para nosotros considerarse marxistas debe ser tan natural, como para un biólogo considerarse pasteuriano o para un físico ser newtoniano.

Che es, fue y será un ejemplo de revolucionario comprometido con la causa de los trabajadores y demás sectores oprimidos. Un ejemplo de marxista. Un ejemplo de hombre nuevo; de internacionalista; de economista; de humanista; de jefe revolucionario. En fin, un ejemplo de socialista, de comunista.

Entendemos que muchas de las ideas y postulados de Che tienen gran vigencia en la actualidad.

Si echamos una mirada a la realidad política actual, encontramos semejanzas y diferencias con respecto al período histórico donde Che pensó y actuó.

El imperialismo que Che denunciaba y combatía, no solo sigue existiendo, sino que ha profundizado su dominación sobre nuestro continente. Las herramientas imperialistas que en aquella época iniciaban su penetración e influencia económica y política (FMI, BID –antes BIRF-, BM) la han desarrollado y profundizado. Hoy nuestros países americanos, en su enorme mayoría, se encuentran colonizados y esclavizados por esos organismos financieros internacionales (OFI), y por la brutal expoliación que significa la deuda externa. Ni que hablar de los monopolios que mencionaba Che, venidos en grandes multinacionales cuyos tentáculos se han extendido por todo el orbe.

Aquella “soberanía política e independencia económica” de la que hablaba Che, aspectos que consideraba fundamentales para que un país pudiese ser verdaderamente independiente, hoy se traducen en una profunda y aguda dependencia económica y política con el amo imperialista. Nuestra independencia política como países es casi una parodia. Somos apenas colonias que surtimos de materias primas a la metrópoli, y consumimos sus grandes manufacturas, como hace más de 500 años. El perro ha cambiado de collar. La dependencia económica con los países desarrollados, también condicionan nuestra independencia política, y eso se manifiesta en la subyugación de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos a los mandatos dictaminados en la Casa Blanca o en Europa.

Los préstamos de los OFI con sus condiciones esclavizan a nuestros países desde el punto de vista económico y político. Por que de ahí también vienen los mandatos para nuestros sistemas educacionales, de salud, trabajo, políticas económicas y sociales, tributarias, etc. Gobiernos como los de México, Colombia, Brasil, Perú, Chile, Uruguay, Argentina son vasallos de las políticas del imperialismo para su patio trasero. Solo se resisten Cuba, Venezuela; Ecuador y sus indecisiones; Bolivia con sus convulsiones internas, producto de la reacción de la derecha frente a determinadas ofensivas de corte popular del gobierno de Evo y también a sus propias vacilaciones a la hora de enfrentar a esos sectores conservadores con firmeza; Paraguay tiene un gobierno recién electo que ha anunciado seguir los pasos de Uruguay, habrá que esperar.

Por otro lado, una gran diferencia con respecto a los años 60 es que no existe el Bloque Socialista. De aquellos faros que alumbraban la senda del socialismo hoy solo queda alguna vela encendida. Esto, obviamente ha golpeado muy duro la subjetividad de las masas con respecto al porvenir socialista. A la vez, esto ha sido ferozmente aprovechado por el imperialismo y sus aliados criollos, que ha hegemonizado su dominio mundial.

Es en este marco que debemos plantearnos la actualidad del legado del Che, y en este contexto su vigencia, para no caer en dogmatismos, mecanicismos, idealismos y/o seguidismos.

Aquella hegemonía socialista que pregonaba Che, hoy se ha vuelto hegemonía capitalista en todos los planos.

A la derrota de los movimientos revolucionarios de los años 60 y 70 se le sumó la implosión del Socialismo Real. Esto trajo consigo la subjetividad de la derrota y con ella se propagó el revisionismo ideológico, político, estratégico y organizativo. La “moderación” tan criticada por Che se hizo hegemónica en la izquierda latinoamericana. Se borró del horizonte la lucha por el socialismo y se implantó como máxima aspiración “revolucionaria” la humanización del capitalismo, sacarlo de su situación de “lumpen-capitalismo ” y pasarlo a un “capitalismo en serio, que funcione”, al decir de un político populista uruguayo, ex guerrillero devenido en defensor del capitalismo, José Mujica.

Las “condiciones objetivas” para hacer la revolución, dadas por el nivel de explotación y hambre que sufren los pueblos, que Che mencionaba, se mantienen vigentes. Hay que reconstruir la subjetividad de la necesidad y posibilidad de cambiar las cosas de raíz. Somos convencidos de que para crear esa subjetividad en las masas es necesario colocar nuevamente las ideas socialistas en el seno del pueblo. Tarea harto compleja, pero que debe asumirse subdividiendo lo complejo en partes simples, yendo de lo particular a lo general.

Como leninistas y guevaristas creemos en el papel del partido revolucionario (de combate) como organizador y orientador de las luchas. Un partido que fusione la ideología con las masas, que las prepare ideológica, política y organizativamente hacia la toma del poder. Creemos en el papel de la vanguardia y su papel de orientador y aguijoneador de la movilización del pueblo hacia la revolución. Creemos en los trabajadores de avanzada que guíen con su ejemplo y sus valores, al resto de la masa trabajadora y sus aliados hacia el poder político. Creemos en los cuadros políticos estrechamente ligados con las masas, que deben ser ejemplo de abnegación, sacrificio; con las manos y el corazón dispuestos en actitud de combate; ejemplos en los nuevos valores comunistas. Creemos en el Hombre y Mujer Nuevos. Creemos en que las contradicciones antagónicas entre las clases se dirimen por la violencia, donde el polo nuevo (socialista) debe destruir al viejo (capitalista) . Creemos en el internacionalismo militante, porque los explotados son una sola clase a nivel mundial, y las fronteras nacionales son meros artilugios de los dominadores para mantenerse como tales. Creemos en el humanismo revolucionario; en la emancipación del hombre de la enajenación a la que lo somete el capitalismo. Creemos en el papel de la conciencia revolucionaria para asumir las luchas por esa emancipación individual y colectiva, para asumir las sacrificadas luchas por la liberación de los trabajadores y el pueblo, hacia la instauración del socialismo, en camino al comunismo.

Creemos en el centralismo- democrático como garante de la correcta acción revolucionaria; creemos en la más amplia participación y discusión política, y en el accionar centralizado para golpear todos como un solo puño. Creemos en la autocrítica y crítica como herramienta que nos permita corregir errores, sincerarnos como individuos y como organizaciones de cara a las masas, cuando nos equivocamos o erramos el camino. Creemos en los aportes individuales hacia la construcción de un intelectual colectivo. Creemos en la lucha contra el burocratismo, los formalismos, el dogmatismo, el seguidismo. Creemos en la rotación de los cargos de dirección, para evitar direcciones enquistadas por largos períodos. Creemos en el socialismo y en el comunismo, estamos convencidos de que son la causa más hermosa de los pueblos y que vale la pena dar la vida por ella.

El desarrollo de la conciencia revolucionaria es una de las tareas más importantes de la etapa. Para el desarrollo de esa conciencia es necesario reasumir la ideología revolucionaria de los trabajadores, el marxismo, y fusionarlo con las masas. Para eso son necesarias organizaciones políticas revolucionarias, que se vayan convirtiendo en afluentes del gran partido revolucionario de nuevo tipo. Es necesario la formación ideológica de los militantes, como combatientes populares. Esa formación ideológica, que debe ser necesariamente antidogmática, debe apuntar al desarrollo de nuevas formas de hacer política. Debe apuntar a la generación de embriones de hombre nuevo. Individuos que sean ejemplo para su clase y para el pueblo, que defiendan sus intereses. Que demuestren en la práctica política cotidiana los nuevos valores comunistas.

Debemos bregar por el desarrollo del estudio y la práctica revolucionaria. El estudio de la teoría, tan denostada en estos días, y la acción cotidiana como demostración de lo correcto o incorrecto de ese marco teórico. Debemos apuntar a un nuevo estilo pedagógico-educativo que nos permita seducir a las masas hacia la educación revolucionaria, y además para hacer verdaderamente accesible y viable la tarea. Debemos regenerar la contra cultura sistémica, oponiendo la cultura socialista.

Debemos impulsar los debates ideológicos y políticos, que nos hagan avanzar en la formación de la nueva teoría revolucionaria, sobre la base de la ideología de los trabajadores, con los aportes que se desprendan del análisis de la coyuntura actual y lo que prevemos que se viene. Es hora de impulsar mesas redondas, círculos de estudio, tanto a la interna de las organizaciones revolucionarias, como en el seno de las organizaciones sociales. Tarea importante es la de los partidos políticos de intención revolucionaria y la divulgación de ideas a través de prensa escrita, radial y digital. Pero también es importante la tarea de formación de cuadros que puedan llevar a las actividades sociales las ideas de la revolución.

El rescate del clasismo y la combatividad de los trabajadores es crucial, para trabajar hacia el destierro del espíritu conciliador de clases que el revisionismo ideológico y el reformismo político han implantado en el movimiento obrero. Esto ligado con el desarrollo de valores comunistas, de hombre nuevo, en cuanto a la solidaridad con los que luchan, tanto en nuestro país como en todo el mundo contra el enemigo imperialista y sus aliados criollos.

Debemos estrechar lazos con las masas, porque en su seno están las ideas correctas. Debemos construir desde las masas y hacia las masas. Debemos construir herramientas que nos permitan ir colocando el ideario revolucionario, guevarista, en el seno del pueblo, para ir creando conciencias. Debemos estar dispuestos a seguir el ejemplo del Che y correr la suerte de los explotados.

Federico Boga
Integrante de la Juventud Guevarista, destacamento juvenil del MRO-FRAS (Uruguay)
Ponencia en Seminario Guevarista Internacional
Buenos Aires, 7 de junio de 2008

Notas:
1 Palabras del Che en la Conferencia a los estudiantes de la Facultad de Tecnología. 11 de mayo de 1962.
2 Carta a su tía Beatriz desde San José de Costa Rica. 10 de Diciembre de 1953.
* Se refiere a Carlos Marx.
3 Carta a la madre desde México. Agosto de 1956
4 Che Guevara: “Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo? “. Publicado en la Revista Verde Olivo. 9 de abril de 1961.
5 Che Guevara:”Una actitud nueva frente al trabajo”. Discurso pronunciado en la entrega de Certificados de Trabajo Comunista en el Ministerio de Industrias. 15 de Agosto de 1964
6 Íbidem.

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15 Junio 2008

El Che como síntesis de la lucha de clases

El Che como síntesis de la lucha de clases a nivel mundial y en particular del proceso revolucionario cubano en un período histórico determinado.

INTRODUCCION
La intención del presente trabajo es la de confirmar la categoría de análisis del protagonismo de las masas y el papel del individuo en la historia en lo que se refiere a la personalidad del CHE como jefe destacado del proletariado en sus luchas por la liberación nacional y el socialismo. Intenta con objetividad aventar todo tipo de conducta que roce el culto a la personalidad o lo mítico. La Revolución Cubana en el entorno histórico de la participación del CHE desde sus inicios hasta la caída en combate y posterior vil asesinato es una auténtica revolución de masas, con una organización político-militar de vanguardia, con una dirección colectiva y con un conjunto de destacados líderes. La elaboración ideológica, la formación de cuadros, la construcción del partido, el trabajo voluntario, las medidas antiimperialistas de expropiaciones y nacionalizaciones, las misiones internacionalistas y los desafíos de la construcción del socialismo han sido y son el patrimonio revolucionario de los pueblos, y en particular del pueblo cubano, donde el CHE, entre otros, se han convertido en el paradigma de las virtudes que adornan a quienes asumen hasta las últimas consecuencias las luchas por el socialismo.
Se profundiza el concepto del papel de las masas y los individuos en el desarrollo histórico, el protagonismo de las organizaciones de masas en la revolución cubana, las medidas en la etapa democrática, popular, agraria y antiimperialista de la Revolución y el cumplimiento del Programa del Moncada, la defensa de la revolución en los primeros años de la construcción socialista, la aplicación de la dictadura del proletariado, las organizaciones juveniles y el rasgo principal, el internacionalismo proletario militante del régimen cubano hasta nuestros días.
El CHE encarna todos los atributos del proceso revolucionario cubano, los hace trascender como internacionalista teórico y combatiente recorriendo el mundo y abre caminos de investigación de actuales y futuras contradicciones en las tareas de la liberación y la construcción del socialismo. Al decir de Plejanov (en su libro: “El Papel del individuo en la historia”) “porque posee peculiaridades que lo hacen ser el más capaz para servir a las grandes necesidades sociales de su tiempo … porque ve mas allá que otros y se empeña en sus propósitos con más fuerza que otros…”.

1) LAS MASAS Y EL PAPEL DEL INDIVIDUO EN LA HISTORIA

Los clásicos marxistas han definido con claridad meridiana el papel de las masas y los individuos en el desarrollo histórico.
Engels desarrollando el concepto de que “el pueblo es el artífice de la historia” expresa: “Si se quiere investigar las fuerzas motrices que – consciente o inconscientemente, y con harta frecuencia inconscientemente – están detrás de estos móviles por lo que actúan los hombres en la historia, no habría que fijarse tanto en los móviles de hombres aislados, por muy relevantes que sean, como en aquellos que mueven a grandes masas, a pueblos en bloque y, dentro de cada pueblo, a clases enteras; y no momentáneamente, en explosiones rápidas, como fugases hogueras de paja, sino en acciones continuadas que se traducen en grandes cambios históricos”
Lenin establece: “El marxismo se diferencia de todas las demás teorías socialistas por la magnífica forma que combina una completa ecuanimidad científica en el estado de cosas objetivo y del curso objetivo de la evolución, con el reconocimiento más resuelto de la significación que tienen la energía revolucionaria, la creatividad revolucionaria y la iniciativa revolucionaria de las masas, así como, naturalmente, de los individuos, los grupos, las organizaciones y los partidos que saben tantear y establecer conexiones con tales o cuales clases”. “Sin atraer a nuevos sectores del pueblo a la construcción de la sociedad, sin despertar a la actividad a las grandes masas, hasta ahora dormidas, no puede siquiera hablarse de ningún cambio revolucionario” .
Marx y Engels definen también claramente el papel del individuo en la historia: “Las circunstancias hacen al hombre en la misma medida en que éste hace las circunstancias” .
Acerca del papel de las grandes personalidades en la historia, G. Plejanov establece: “El gran hombre es grande… porque posee peculiaridades que lo hacen ser el más capaz para servir a las grandes necesidades sociales de su tiempo … porque ve mas allá que otros y se empeña en sus propósitos con más fuerza que otros…”, “Así pues, vemos que, gracias a las peculiaridades singulares de su carácter, los individuos pueden influir en los destinos de la sociedad. A veces, su influencia llega a ser muy considerable, pero tanto la posibilidad misma de esta influencia como sus proporciones son determinadas por la organización de la sociedad, por la correlación de las fuerzas que en ella actúan. El carácter del individuo constituye un ‘factor’ del desarrollo social sólo allí, sólo entonces y sólo en el grado en que lo permiten las relaciones. Se nos puede objetar que el grado de la influencia personal depende asimismo del talento del individuo. Estamos de acuerdo. Pero el individuo no puede poner de manifiesto su talento sino cuando ocupa en la sociedad la situación necesaria para poderlo hacer.”(G. Plejanov, “El papel del individuo en la historia”).

Las personalidades históricas se caracterizan por sus principios que forman a diferentes generaciones, donde su fuerza individual se trasmite en valores éticos hacia el progreso social, interpreta a las masas, las dirige y consigue el logro de objetivos, aglutina a las fuerzas revolucionarias y transforma esa realidad con espíritu revolucionario y creador.
En definitiva, la fuerza de la gran personalidad es la fuerza de las clases y los grupos sociales cuyos intereses expresa, merced a lo cual goza de su ilimitada confianza y de su apoyo.
Las masas populares y el individuo son dos polos de una misma contradicción, unidos y en lucha. La historia es fruto de las acciones de grandes masas humanas pero no es impersonal: la hacen la masas y las personalidades, individuos concretos, sobretodo las grandes individualidades que le imprimen su sello a los acontecimientos históricos.
En la etapa de la revolución socialista, que es una tarea de transformació n profunda de la historia o sea la eliminación de la explotación del hombre por el hombre y la eliminación de las clases, obliga para esa gigantesca tarea, (que cierra la prehistoria de la humanidad), a que surjan personalidades, verdaderos titanes del pensamiento y la acción. Y sobre esto último Lenin sentencia: “Es en la acción y no en los programas ni en los discursos ni buenos propósitos donde se prueban las verdaderas vanguardias revolucionarias”
Las luchas revolucionarias por el socialismo han engendrado dirigentes del proletariado que se distinguen por su amor al pueblo y por su odio a los enemigos del pueblo, enseñando y aprendiendo en contacto con las masas, por su fuerza teórica, y ser brillantes organizadores, decididos y audaces y profundamente convencidos de la justicia de la causa del socialismo.
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la entrevista que a él le realizan Jeffrey Elliot y Mervin Dymally, conocida con el nombre de: “Nada podrá detener la marcha de la Historia” al responder aspectos relacionados con el líder en la historia él dice: “Ha habido líderes religiosos, líderes políticos, creo que la historia está llena de líderes, donde quiera que ha habido una comunidad humana siempre surgió un líder: Ahora, depende de la época lo que se requiere de ellos, las cualidades que se necesitan en una época y las que se necesitan en otras.- Y continúa diciendo.-. “Es decir, cada época, cada sociedad, cada momento requiere ciertas cualidades; posiblemente las condiciones de un líder en el futuro sean diferentes a las condiciones que hayan requerido para una época revolucionaria de lucha, la imaginación y la audacia que se requería. Quizás en otro momento hará falta gente más fría, menos intuitiva, más metódica; otro tipo de hombre, el adecuado para dirigir la sociedad en otra fase de su desarrollo, aunque siempre será necesaria una dosis de espíritu creativo e imaginación. Por muy lejos que llegue siempre la sociedad será susceptible de perfeccionamientos y cambios. Y haciendo hincapié en las cualidades de un líder revolucionario dice: “Pienso que hace falta una gran dosis de convicción, de pasión en lo que se está haciendo; yo creo que hace falta también una gran confianza en el pueblo, me parece que hace falta tenacidad, hace falta severidad también, incluso un sentido de responsabilidad, identificació n con lo que está haciendo y con el pueblo. Yo creo que se necesita igualmente un poco de preparación, de ideas claras. Bien, esos son algunos elementos”. Y finalmente termina diciendo- “Me gustaría añadir alguna cosa más al concepto de líder revolucionario. Yo creo que hay que tener sentido de solidaridad humana grande, hay que tener un gran respeto por el pueblo como actor, verdaderamente como el protagonista, el objetivo y el héroe de esa lucha…”(11) .
En su obra, El Socialismo y el Hombre en Cuba, el Ché expresó: “Lo difícil de entender, para quien no viva la experiencia de la revolución, es esa estrecha unidad dialéctica existente entre el individuo y la masa, donde ambos se interrelacionan y, a su vez, la masa, como conjunto de individuos, se interrelaciona con los dirigentes”

2) LA REVOLUCION CUBANA ES UNA REVOLUCION DE MASAS, ANTIIMPERIALISTA Y DE LUCHA POR EL SOCIALISMO

A) Las organizaciones de masas y sociales. Su rol en la década del 60

En los primeros años de la revolución surgieron importantes organizaciones de masas. 1959, la Central de Trabajadores Cubanos – CTC Revolucionaria – en el 60 la Federación de Mujeres Cubanas, en el mismo año los Comité de Defensa de la Revolución, se crearon 25 ramas sindicales, etc.
La CTC – Revolucionaria impulsó labores como: la movilización de decenas de miles de macheteros (50 mil para las zafras del pueblo, el mantenimiento de la producción bajo el bloqueo, miles de trabajadores movilizados para la crisis de octubre, impulso de la emulación socialista, la movilización por los daños del huracán Flora, 800 mil trabajadores estudiando diferentes cursos en 1964, incluyendo los de Facultad Obrero-Campesina y en universidades) .
Los CDR participaron en: la campaña de alfabetizació n, apadrinamiento de escuelas, maestros primarios y el esfuerzo masivo de alcanza el 6to. Grado, campañas masivas de vacunación, destacándose contra la poliomielitis, miles de audiencias de elevación de la educación sanitaria, campaña de limpieza y embellecimiento de viviendas y cuadras, masivas donaciones de sangre, fomento del ahorro y recogida de materias primas, apoyo a las organizaciones de los abastecimientos destinados a la población, la elevación ideológica de las masas mediante los círculos de instrucción revolucionaria, promoción de actividades en solidaridad con otros pueblos en lucha como los vietnamitas, etc.
La FMC desarrolló tareas tales como: reeducación de las prostitutas y su vinculación a la vida laboral y social, campaña de alfabetizació n, apoyo a la vida de los becarios en los albergues, la contribución para los círculos infantiles, la incorporación femenina a las labores agrícolas, apoyo a las tareas de salud, cursos de superación del nivel cultural de las mujeres, etc.
La Unión de Pioneros Rebeldes para orientar el carácter, hábitos, costumbres y comportamiento de los niños, sus relaciones familiares, escolares y públicas, sus inclinaciones y recreaciones; auspició la participación en trabajos agrícolas, arreglo y construcción de escuelas, atención de huertos y jardines, encuentros con obreros, campesinos y soldados, donaciones monetarias de apoyo al proceso revolucionario, inauguración de palacios y círculos de pioneros.
La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, organización representativa de pequeños y medianos productores agrícolas para encarar las tareas revolucionarias agrarias para fortalecer la alianza obrero campesina. Y llevar adelante: el impulso de la producción en el sector privado, con el incremento de entregas a los organismos estatales de acopio; el aporte a las zafras del pueblo, uso correcto de las técnicas y créditos; obras de desarrollo económico social, elevación cultural y técnico del campesinado, movilizaciones de masas campesinas para las MNR y FAR contra las agresiones imperialistas y contrarrevolució n interna., divulgación de las ideas revolucionarias entre los agricultores privados.
Surgieron en los primeros años de la revolución la Unión Nacional de Escritores y Artistas y la Unión de Periodistas.

B) La etapa democrática, popular, agraria y antiimperialista de la Revolución y el cumplimiento del Programa del Moncada

La economía cubana a partir de la década del 30, profundiza su crisis hasta la década del 50, en función de que el imperialismo cumplió sus objetivos: convertir a Cuba en una fuente de materias primas baratas para su mercado y ser comprador Cuba de sus manufacturas, deformando y retrasando el desarrollo económico.
En la década del 50 existe: estancamiento de la producción azucarera (renglón fundamental) incremento del desempleo; desajuste en la balanza de pagos y en la balanza comercial; y la agudización de la contradicción principal de un país dependiente con el imperialismo, que frena el desarrollo y el progreso social.
La Revolución apela al pensamiento de Martí: humanismo, antiimperialismo, fe ilimitada en las masas, confianza en el pueblo organizado, lucha contra todo tipo de discriminació n así como la dignidad, la vergüenza y el valor, todos factores de las fuerzas morales.
La Revolución toma una serie de medidas iniciales:
a) se disuelve el poder legislativo y se nombra un consejo de ministros plural fruto del Pacto de Caracas. Era de tendencia conservadora que será barrido en los primeros meses del 59.
b) Fidel Castro Comandante en Jefe del Ejército Rebelde, con la presencia del ejército se van impulsando las tendencias revolucionarias.
c) Se crea la Policía Revolucionaria; se eliminan los servicios de inteligencia y bandas paramilitares, se suprime la misión militar de EEUU.
d) Se modifica el poder judicial, se destituyen jueces; se aprueba la Ley Fundamental de la República que sustituye la constitución del 40 que permite el juicio a esbirros y torturadores. Se crea el ministerio de Recuperación de Bienes Malversados. (318 empresas constructoras, 14 centrales azucareras, 50 empresas de transportes, 3,7% de la tierra, empresas textiles, la débil industria química, el complejo de acero, etc.)
e) En febrero, primera crisis, renuncia Miró Cardona de Primer Ministro y lo asume Fidel. Se impulsa el programa del Moncada. Se interviene la compañía Cubana de Teléfonos, monopolio norteamericano, se rebajan las tarifas telefónicas y eléctricas; se protege la riqueza forestal mediante decreto, se rebajan en un 50% los alquileres; se impulsan construcciones de viviendas; se crea el Instituto Nacional de Reforma Agraria; el Instituto de Arte e Industria Cinematográfica, el Instituto Nacional de la Industria Turística, el Ministerio de las Fuerzas Armadas y la Milicias Nacionales Revolucionarias y se convierten los cuarteles en escuelas.. Construcción inmediata de 200 escuelas rurales y novecientas urbanas, se rebajan los textos escolares en un 30% y en un 20% el precio de las medicinas.
f) Se aprueban créditos para la protección a la infancia, rehabilitació n de menores y campaña para erradicación de los vicios y lucha contra maleantes y se gravan las bebidas alcohólicas. Sectores de la burguesía se oponen y salen del gabinete.
Lo más importante fue la Ley de Reforma Agraria
En julio del 59 se produce la tercera crisis que involucra al Presidente Urrutia que conspira contra las medidas revolucionarias junto con sectores burgueses. Renuncia y asume Dorticós como Presidente y Fidel de Primer Ministro.
Se agudiza la lucha de clases con la Reforma Agraria y se tensan las relaciones con el imperialismo y las clases desplazadas por la revolución.
Antes del triunfo la embajada yanqui trató de ayudar a Batista (armas, napalms, apoyo desde la base Guantánamo) y después conspiró junto a los sectores perjudicados por las medidas revolucionarias (propaganda con el objetivo de confundir, bloqueo de la cuota azucarera). Las agresiones fueron ideológicas: campañas masivas y emisoras contrarrevolucionar ias; fueron militares: infiltraciones, sabotajes y atentados, organización de bandas contrarrevolucionar ias e invasión de Bahía Cochinos; políticas: ruptura de relaciones diplomáticas, condena en la OEA y aislamiento político regional, excepto México; económicas: rebaja y posterior eliminación de la cuota azucarera, suspensión exportación de repuestos de plaza, negativa a refinar petróleo, bloqueo de EEUU y terceros países.
El X congreso de la central cubana resuelve: firme respaldo a la revolución, supresión de huelgas y acciones que afecten el avance de la revolución., aporte del 4% de los salarios para la industrializació n, creación de milicias obreras, depuración del movimiento obrero de amarillos, condena a los medios de comunicación contrarrevolucionar ios.
En el 60 se crea la Federación de Mujeres Cubanas, incorporando organizadamente a las mujeres a las tareas revolucionarias.
Se crean los Comités de Defensa de la Revolución en el 60, comités de defensa revolucionaria en cada cuadra.
En el 60 se crea la Asociación de Jóvenes Rebeldes, generando las Brigadas juveniles de trabajo revolucionario, etc.
La movilización de masas sacude la posibilidad del estancamiento y se avanza hacia el socialismo. Las medidas de liberación nacional estaban tomadas y la agresión del imperialismo limitaba los logros revolucionarios en el marco del capitalismo, era una necesidad histórica avanzar hacia el socialismo, había que quitarles el poder económico a sus enemigos.
Fidel denuncia y define “que nos pueden quitar la cuota azucarera, nosotros entonces les quitaremos las inversiones. ” Comienzan las nacionalizaciones mediante expropiaciones forzadas: 105 ingenios azucareros, 8 empresas de ferrocarril, 18 destilerías, 6 fábrica de bebidas, 1 fábrica de electricidad, 3 fábricas de jabones, 2 fábricas de aceites y grasas, 60 fábricas de textiles, 5 fábricas de derivados lácteos, 7 fábricas de productos alimenticios, 2 fábricas de chocolate, 16 molinos de arroz, 1 molino de harina, 9 fábricas de envases, 10 tostaderos de café, 3 fábricas de pintura, 3 fábricas químicas, 6 de metalurgia, 19 de materiales de construcción, 7 papeleras, 1 fábrica de lámparas, 13 empresas marítimas, 13 tiendas por departamentos, 1 imprenta, 11 cines, 47 de alimentos y víveres, 3 droguerías. Se traslada al estado la industria nacional.
Los obreros controlan los medios de producción con los cometidos de:
a) cuidar la integridad de las industrias
b) evitar la paralización de la producción
c) vigilar que se recogiera a tiempo la materia prima y llegara regularmente para la producción.
d) Cuidar que no se llevaran la base tecnológica y documentos imprescindibles para el funcionamiento de las empresas.
e) Evitar que no se acumularan sin despachar los pedidos de producción.
Comienza a desempeñar un papel importante la solidaridad internacional, principalmente de la URSS.
En abril del 61, tras la victoria en Playa Girón, se declara la revolución socialista.
En política exterior se desarrolla una política de amistad y solidaridad con los pueblos.
La I Declaración de la Habana, condena al imperialismo y la traición de los gobiernos títeres, la explotación del hombre por el hombre y el sometimiento del capital financiero a los pueblos. Proclama el derecho de los hombres a satisfacer las necesidades elementales y a levantarse en armas para conseguirlos. El rechazo firme y constante del dominio de un país sobre otro, la defensa de la independencia, de la libertad y la fraternidad entre los hombres.

C) La defensa de la revolución en los primeros años de la construcción socialista

La educación política ideológica de las masas populares realizadas en los primeros años, la profundizació n de la lucha de clases, las nacionalizaciones y la agresión imperialista y la ayuda del campo socialista derivaron hacia la construcción del socialismo.
La victoria en Playa Girón afirmó la revolución y le dio un significado más allá de Cuba. Era posible derrotar al imperialismo. El imperialismo frente al ejemplo cubano responde con la Alianza Para el Progreso de Kennedy, la expulsión de la OEA, el congreso norteamericano planifica una posible agresión directa, que motiva la II Declaración de la Habana un verdadero credo antiimperialista y que responde a la acusación de que Cuba exportaba la revolución.
En agosto del 62 se da la crisis de los cohetes, donde Cuba y la URSS deciden instalar 42 cohetes nucleares y envío de bombarderos medianos y 43 mil militares soviéticos.
Este tratado secreto es detectado por los EEUU y se genera la crisis de octubre donde la URSS de Nikita, sin consultar a Cuba negocia por separado y retira el armamento con el compromiso de que Cuba no será intervenida militarmente.
El bandidismo en zonas montañosas responde a la intervención de la CIA, a fechorías de seudo-revolucionari os en las etapas del II Frente de Escambray, a la debilidad del trabajo ideológico de la revolución en algunas zonas del territorio y al difícil acceso de la zona para cualquier tipo de tarea. Se necesitaron varias campañas de limpieza, donde participaron 50 mil obreros y 50 mil campesinos, unidades regulares de las FAR y batallones del MNR
Para defender la revolución se elabora una estrategia de desarrollo:
a) el estado rector de la economía
b) nacionalizaciones, control obrero y medidas de contenido social
c) de país agroindustrial hacia un país industrializado
Varios factores erróneos impidieron cumplir los objetivos de erradicar el subdesarrollo:
a) no se previó el alto grado de incidencia de los factores externos en la economía interna, es decir dependencia para adquirir materias primas y equipos dada la pobreza de recursos naturales del país así como el financiamiento del exterior para las inversiones necesarias
b) el bajo nivel de escolaridad de la fuerza de trabajo y la escasez de técnicos y administrativos
c) la ausencia de la infraestructura mínima para el desarrollo industrial (electroenergí a, red vial, flota mercante, obras hidráulicas, industrias de materiales de construcción, etc.)
d) los efectos del bloqueo económico
e) los factores climáticos (ciclón flora del 63)
f) La agudización de la lucha militar y los gastos correspondientes en la defensa de la revolución
g) La lucha entre dos sistemas de planificación y control: el del CHE un sistema presupuestario que abarcó la industria y el del cálculo económico que se implantó en la agricultura y comercio exterior y poco en algunas industrias.
Dos sistemas que se mantuvieron hasta 1966, la economía no tenía un solo plan.
A partir del 63 se cambia el ritmo dándole a la industrializació n un objetivo mas a largo plazo y se hace hincapié en la agricultura, II ley de reforma agraria (obreros agrícolas en empresas estatales y campesinos en cooperativas y mantenimiento de pequeñas parcelas).
Y se amplía la infraestructura para un desarrollo armónico de industrializació n. Esto fue acompañado por la alfabetizació n educación para adultos, gratuidad de la enseñanza, Reforma Universitaria, se mejora la salud y la seguridad social.

D) La dictadura del proletariado en los primeros años de la etapa de construcción socialista

La construcción del socialismo obligaba a enfrentar y solucionar tareas cada vez más complejas y difíciles en todos los órdenes. Y para ello era necesario construir un instrumento político idóneo. Una organización fuerte y disciplinada que garantizara la conducción exitosa y la continuidad del proceso revolucionario bajo una dirección cohesionada.
De ahí, la necesidad de la construcción de un partido de vanguardia marxista-leninista, a partir de la unión de las principales fuerzas políticas revolucionarias (MR 26 de Julio, PSP, DR 13 de M). No existían diferencias básicas entre estas organizaciones, aunque sí habían diferencias en el transcurso de la revolución, pero referidas a cuestiones tácticas y métodos. La unidad se fortalece después del triunfo del 59.
En los primeros años de la revolución se agudiza la lucha de clases dentro del proceso que abarca hasta la organización política, donde se decanta y abandonan sus filas los anticomunistas y elementos de derecha. Los dirigentes de estas tres organizaciones actúan consultándose continuamente
Se trabaja en forma coordinada para la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias, en la lucha para erradicar los elementos contrarrevolucionar ios de las organizaciones de masas, las cuales desarrollan una radicalizació n de su conciencia revolucionaria. Los prejuicios anticomunistas son combatidos y la participación de la solidaridad soviética facilita la tarea.
La dirección revolucionaria prepara la conciencia popular con la campaña de alfabetizació n, las escuelas de instrucción revolucionaria y la labor orientadora de la prensa.
Existe la clase social llamada a consolidar el proceso revolucionario: una clase obrera numerosa y combativa que acrecentó su protagonismo.
La formación del partido es el resultado de un proceso y un momento significativo, fue el 24 de junio de 1961 la creación del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC). Se disuelven las tres organizaciones políticas conformándose las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), que no eran todavía un partido.
El 26 de julio de 1961, en un acto de masas, Fidel anuncia la creación el PURSC. Mientras tanto las ORI conducen el país y se efectúan importantes tareas: campaña de alfabetizació n, canje de monedas, lucha contra el ausentismo, desarrollo de la producción, movilizaciones para la defensa, etc.
En la construcción del partido surgen dificultades por actitudes sectarias de cuadros procedentes del PSP que ocupaban cargos de dirección por el Secretario de Organización Escalante, buscando un aparato partidario fiel a su persona. Se desconfiaba de todo aquel que no tuviera una vieja pertenencia comunista. Se desarrolla una política que conspira contra los principios leninistas como el de la selectividad, el centralismo democrático y la vinculación del partido con las masas. Todo se trasladaba a la Secretaría de Organización de Escalante, cuyos grupos de organización en el estado mandaban, gobernaban y quitaban y ponían administradores.
Las ORI pierden su función de motor ideológico y del control del aparato productivo para convertirse en un aparato administrativo, descuidando su vinculación con las masas.
Se toman medidas contra el sectarismo y el aseguramiento de la calidad de los miembros del partido: trabajador ejemplar, aceptar la ideología de la revolución, desear pertenecer al partido, aceptar las responsabilidades derivadas de esa militancia, tener una vida limpia y con activa participación en las tareas revolucionarias, “… hemos ido a los centros proletarios, hemos aplicado un método de masas. Y aunque vayamos despacio, no importa con tal que apliquemos un método correcto y con tal que al final podemos decir que contamos con un formidable partido, un partido que esté a la altura de la tarea histórica de nuestro pueblo y de nuestra revolución.” CHE
Estos métodos de trabajo político partidario dan sus frutos y en mayo del 63 se crea el PURSC, no era solamente un cambio de nombre. En ese año se crean las FAR, bajo la dirección del partido.
En setiembre y octubre de 1965 se efectúa un activo nacional del PURSC donde se toman los siguientes acuerdos:
– Cambiar el nombre del Partido por el de Partido Comunista de Cuba.
– Constituir los órganos de dirección (comité central, comité ejecutivo, buró político, secretariado y comisiones de trabajo).
– Fusionar los periódicos Hoy y Revolución, en un solo órgano de prensa Granma

E) La organización juvenil del Partido

En la etapa democrático-popular, agraria y antiimperialista de la Revolución se genera la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR), dicha tarea se encomienda al Departamento de Instrucción del MINFAR, encabezado por el CHE.
Las asociaciones juveniles de los partidos y movimientos políticos, así como organizaciones juveniles realizan en octubre del 60 una plenaria donde se disuelven y consolidan las AJR. Las tareas impulsadas por la AJR son: la constitución de brigadas juveniles de trabajo revolucionario donde no existían. Movilización de jóvenes hacia tareas productivas de cosecha tabacalera, zafras del pueblo, construcción de ciudad universitaria, etc.; la incorporación de la juventud a las milicias nacionales revolucionarias, actividades culturales y deportivas, apoyo a la reforma de la enseñanza, a la reforma universitaria y demás transformaciones realizadas por la revolución en la esfera educacional, sobre todo en la campaña de alfabetizació n, donde los jóvenes fueron el 60% del ejército alfabetizador.
En la IV Plenaria de octubre del 61, se hace un balance de lo hecho desde el 60 y se forjan acuerdos tales como: denominar a los organismos de base Brigada como Comité de Base con el funcionamiento del centralismo democrático, la selección para el ingreso, el uso de la crítica y la autocrítica y la obligatoriedad de llevar una vida activa dentro de la organización.
En marzo-abril del 62 se efectúa el 1er. Congreso Nacional de la AJR, donde se decide denominarse Unión de Jóvenes Comunistas, con unos estatutos que planteaban que por su ideología y acción eran una organización marxista-leninista, organización juvenil del Partido, compuesta por obreros, campesinos, estudiantes, empleados e intelectuales, jóvenes que debían ser ejemplos de abnegación y sacrificio en el trabajo, en el estudio y en la defensa de la patria.
Tras su constitución, tareas relevantes fueron impulsadas por la UJC: las recogidas de café, las zafras azucareras, los planes lecheros y forestales y otras labores productivas, que contaron con la entusiasta presencia de miles de jóvenes trabajadores y estudiantes.

3) INTERNACIONALISMO PROLETARIO, RASGO PRINCIPAL DEL PROCESO REVOLUCIONARIO CUBANO – INFORME DE CUBA –

“La ayuda de los países socialistas fue vital para el desarrollo de Cuba. En fecha tan temprana como el año 1964, en la despedida de un grupo de 250 konsomoles que cooperaron en la Isla en la implementació n de novedosas técnicas agrícolas, el Comandante en Jefe Fidel Castro decía: “Nosotros no les pagaremos a los soviéticos la ayuda que ellos nos dan. La cadena de la historia es larga y continua. Nosotros, lo que hemos recibido de ayuda técnica, se lo pagaremos a otros pueblos; la deuda de gratitud que tenemos con la humanidad, nosotros la saldaremos también algún día en la medida de nuestras posibilidades y nuestras fuerzas ayudando a otros”. Así interpretaba Fidel el internacionalismo proletario y el pensamiento martiano de Patria es Humanidad.
Desde los primeros años del triunfo revolucionario, Cuba compartió los escasos recursos que tenía. Si en los primeros años revolucionarios se marcharon del país 3 mil de los 6 mil médicos que existían el primero de enero de 1959, en los años 60 se envió la primera brigada médica a Argelia compuesta por 53 médicos.
Cabe recordar la solidaridad del pueblo cubano con la lucha del pueblo vietnamita. En aquellos gloriosos años de lucha del pueblo vietnamita Fidel expresó que por Vietnam estábamos dispuestos a dar hasta nuestra propia sangre y muestra de ello fue que Cuba tuvo la primera embajada en las selvas del sudeste asiático.
La práctica internacionalista se aplicó como política de principio de la Revolución y estuvo dirigida fundamentalmente al tercer mundo. Casi todos los pueblos de América. Africa y Asia, que estaban dispuestos a utilizar la lucha armada, mediante sus organizaciones revolucionarias, recibieron entrenamiento y armas y muchos internacionalistas cubanos regaron con su sangre los procesos de liberación en todos los continentes del Tercer Mundo
Entre los gestos solidarios de Cuba probablemente lo más connotado sea la ayuda al pueblo angoleño en la preservación de su independencia, la colaboración con los patriotas namibios en su heroica lucha y con el pueblo sudafricano en la derrota del oprobioso régimen del Apartheid. Por África han pasado 420 mil colaboradores entre civiles y militares.
El internacionalismo de Cuba también llegó a los pueblos de Europa. El devastador terremoto que azotó a Armenia produjo numerosas víctimas y Cuba envió de inmediato su ayuda para socorrer al pueblo armenio. En 1990, cuando el campo socialista había colapsado y ya era previsible la desintegració n de la Unión Soviética, Cuba comenzó la ayuda a los niños rusos, ucranianos y bielorrusos, víctimas de la catástrofe de Chernobil. Este programa contemplaba la asistencia médica y el suministro de los medicamentos necesarios para el tratamiento de forma totalmente gratuita.
Muchos escépticos en el mundo pensaban que Cuba, sin la existencia de un campo socialista no podría subsistir y mucho menos mantener un programa de asistencia médica tan costoso. La dirección del país no dudó ni un solo momento en la necesidad de ayudar a las víctimas de Chernobil. Hoy día ya han pasado por el balneario de Tarará 23 000 niños y adultos.
Actualmente Cuba cuenta con un total de 72 mil médicos graduados y a partir de este potencial, nuestro país presta sus servicios en 69 Países con 29 440 colaboradores de la Salud, de ellos 16 661 médicos que representan el 56.6% del total.
En el año 1998 Cuba creó un Programa Integral de Salud (PIS) para brindar su ayuda a los países necesitados. Hoy los médicos cubanos cubren con su atención una población de 59 millones 174 mil 683 habitantes, donde se han instalado 341 Salas de Rehabilitació n Integral en Venezuela y seis Centros de Alta Tecnología que cuentan con modernos equipos de Tomografía Axial Computarizadas y de Resonancia Magnética para la realización de estudios y tratamientos de alto nivel científico.
Después del paso del ciclón Mitch por América Central en 1998, Cuba envió un contingente médico para socorrer a los pueblos de la región. Pero una vez en el terreno, el gobierno cubano se percató de lo insuficiente de la ayuda, porque las condiciones de vida de la población del área volverían a ser tan precarias como antes, en cuanto se retiraran los galenos cubanos. Fue entonces cuando se creó la Escuela Latinoamericana de Medicina. La misma se concibió como parte del programa de formación de médicos procedentes de las capas más humildes de esos pueblos.
Los frutos de ese gesto ya se revierten hacia los respectivos países y jóvenes internos de Guatemala, Honduras y Haití que cursan su sexto año, lo hacen junto a las brigadas médicas cubanas en esos países. Esto permite, afianzar el proceso docente educativo en los escenarios donde esos médicos desarrollarán sus labores futuras. Actualmente 530 graduados realizan su especializació n en Medicina General Integral en nuestro país.
Cuba implementa el Nuevo Programa de Formación de Médicos que pretende, mediante conceptos novedosos en la formación docente, ampliar las cantidades de estudiantes de medicina, lo que seria imposible realizar por medio de los estudios tradicionales. El nuevo método permite concentrar materias docentes y utilizar al máximo los avances tecnológicos, bajo el concepto que un médico especialista puede formar hasta 3 estudiantes como médicos.
Desde el año 1961 hasta la fecha Cuba ha Graduado a 47 637 jóvenes de 130 países en múltiples especialidades.
Otra rama de la salud en que se ha brindado una ayuda importante es en la oftalmología. Hasta el cierre de diciembre el total de operados, incluyendo Cuba, por la Operación Milagro fue de 516 189 pacientes de 29 países. Mediante esta Operación los ciegos latinoamericanos y caribeños por cataratas y otras enfermedades oftalmológicas han encontrado el milagro de la luz.
En el Caribe se han realizado 24 416 operaciones de la vista. Uno de cada 585 habitantes ha sido beneficiado por la Operación Milagro. En América Latina: 88 988.
Como parte del principio de sostenibilidad de la Cooperación de Cuba, en el caso de la Operación Milagro y mediante acuerdos alcanzados con los gobiernos de los países receptores, Cuba ha instalado 29 Centros Oftalmológicos en 7 países y otros serán inaugurados próximamente, para combatir las afecciones oftalmológicas que pueden solucionarse quirúrgicamente, en cumplimiento del mandato de la OMS de lograr resolver el problema mundial de ceguera prevenible para el año 2020 y que hoy aqueja a más de 37 millones de personas a escala mundial.
A raíz del paso del huracán Katrina por el Estado de Nueva Orleáns, al sur de Estados Unidos, nuestro país estuvo dispuesto a enviar un contingente médico integrado por mil médicos, enfermeras y estudiantes de los dos últimos años de medicina para socorrer a las víctimas. Ya este contingente tiene cumplidas misiones en Guatemala, Pakistán y Bolivia.
A Pakistán arribaron también los galenos cubanos después del terremoto del 2005 y cuando llegó el duro invierno a las cordilleras del Himalaya, permanecieron allí, venciendo las barreras del idioma y salvando las diferencias culturales hasta completar un año de estancia. Durante ese tiempo fueron salvadas 4 619 personas, se instalaron 32 hospitales de campaña completamente equipados, los cuales fueron donados por Cuba y se han beneficiado con prótesis de miembros en Cuba 30 pacientes afectados por el terremoto.
Los médicos cubanos al regresar solo trajeron del lejano país a un primer grupo de estudiantes pakistaníes para formarse como galenos en la mayor de las Antillas. Actualmente cursan estudios en las facultades preparatorias donde aprenden el idioma y nivelan los conocimientos en biología y otras ciencias.
La ayuda internacionalista de Cuba no se limita a la esfera de la salud, aunque sobre este tema solo se podría hablar mucho. La educación es otros de los aspectos en que la experiencia cubana y su capital humano se han puesto al servicio de otros pueblos.
En la campaña de alfabetizació n emprendida por el gobierno bolivariano de Venezuela hubo una considerable participación de los maestros cubanos y de su método de enseñanza, “Yo sí puedo”. Ya Venezuela se declaró territorio libre de analfabetismo. También hay maestros cubanos en otras latitudes del continente americano que llevan la luz del ALBA. La colaboración entre los países latinoamericanos, en marco de la Alternativa Bolivariana para las Américas es una forma de manifestación del espíritu internacionalista de los pueblos de la región y de la voluntad política de sus líderes de vencer juntos el secular atraso heredado de cuatro siglos de dominación colonial y otro de sometimiento a los designios del imperialismo yanqui.
Los trabajadores sociales cubanos han cooperado con los jóvenes venezolanos y juntos han emprendido colosales tareas en la Patria de Bolívar. La preocupación por la preservación del entorno y el ahorro de combustibles fósiles es preocupación de todos.
La integración de los pueblos de Latinoamérica dentro del ALBA está facilitando un mayor desarrollo de sus potencialidades y la ELAM creada en Cuba hace siete años, ahora se repite en Venezuela para acercar la posibilidad de convertirse en médicos a los pueblos indígenas de Sudamérica.
La solidaridad entre los hermanos de clases, ese ejemplo que emanó de la Revolución de Octubre entre los trabajadores también se refleja en la Revolución cubana. Los cubanos, que nos educamos en las doctrinas de Marx, Engels y Lenin y que seguimos el pensamiento martiano como brújula de nuestra actuación, estamos convencidos que “con los oprimidos, hay que hacer causa común”, como sentenció nuestro Héroe Nacional. Por ese motivo, al desarrollar el concepto de Revolución, Fidel dijo “…Revolución… es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo que es la base de nuestro patriotismo, de nuestro socialismo y de nuestro internacionalismo” .
4) Las luchas revolucionarias por el socialismo han engendrado dirigentes del proletariado que se distinguen por su amor al pueblo y por su odio a los enemigos del pueblo, enseñando y aprendiendo en contacto con las masas, por su fuerza teórica, y ser brillantes organizadores, decididos y audaces y profundamente convencidos de la justicia de la causa del socialismo.

ALGUNAS FACETAS DEL CHE

A) TEORICO

El CHE fue un hombre de pensamiento agudo y escudriñador, intelectual en el sentido mas cabal y elevado de esta palabra; persona instruida en forma multilateral y completa, que durante toda su vida estudió marxismo y matemáticas, historia, finanzas, arte militar y simplemente arte, lector apasionado, profundamente indiferente a los bienes materiales y los problemas de prestigio personal y ante el poder para si. En sus último años tuvo una fuerte influencia de Lenin, desde un ángulo antidogmático, en las concepciones:
1) la teoría leninista del imperialismo y de las revoluciones socialistas que rompen las cadenas más débiles del sistema imperialista
2) el planteamiento leninista de los problemas de la correlación de fuerzas entre los elementos democráticos; nacionales y socialistas de las revoluciones de nuestra época, de las leyes objetivas de desarrollo y transformaciones de estas revoluciones
3) la doctrina leninista acerca del papel especial y la responsabilidad de la vanguardia política de la revolución.
4) la profética deducción leninista sobre la posibilidad de ir hacia la creación de las premisas objetivas del socialismo por un camino nuevo, distinto a los de los países de Europa.

De sus escritos del CHE se destacan algunas motivaciones fundamentales:
1) el humanismo revolucionario, de la liberación del hombre de la explotación y la enajenación, de la formación de la sociedad de individuos libres e íntegros como tarea determinante y final de la revolución y del socialismo, criterio del éxito contra el “mar de males” y peligros del siglo XX.
2) El internacionalismo – la hermandad humana revolucionaria el llamado del Che a ” recibir como afrenta propia toda agresión, todo acto que vaya contra la dignidad del hombre, contra su felicidad en cualquier lugar del mundo”
3) El énfasis de la revolución como único camino hacia la libertad y la “des-enajenació n” hacia la destrucción de la explotación y de los tabiques nacionales, hacia el hombre nuevo y la sociedad nueva, el socialismo.

B) CUADRO DEL PARTIDO

“?Qué es un cuadro?: Es un individuo que ha alcanzado el suficiente desarrollo político como para poder interpretar las grandes directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y trasmitirlas como orientación a la masa, percibiendo además las manifestaciones que ésta hay en sus deseos y sus motivaciones más íntimas. Es un individuo de disciplina ideológica y administrativa, que conoce y practica el centralismo democrático, que sabe practicar en la producción el principio de discusión colectiva y responsabilidad única; cuya fidelidad está probada y cuyo valor físico y moral se ha desarrollado al compás de su desarrollo ideológico, de tal manera que está dispuesto siempre a afrontar cualquier debate y a responder con su vida de la buena marcha de la revolución” “… con capacidad de análisis profundo que le permite tomar las decisiones necesarias y practicar la iniciativa creadora de modo que no choque con la disciplina” ” El desarrollo de un cuadro se logra en el quehacer diario; debe acometerse la tarea, además, de un modo sistemático en escuelas especiales, donde profesores competentes, ejemplos para el alumnado, favorezcan el mas rápido ascenso ideológico” “… no debe considerarse solo el aprendizaje de la teoría marxista, debe exigirse la responsabilidad del individuo de sus actos, la disciplina que coarte cualquier debilidad transitoria” “… hay que desarrollar el principio selectivo en la masa”, allí hay que buscar las personalidades nacientes, probadas en el sacrificio y llevarlas a escuelas especiales”
“Para asegurar el triunfo y la consolidación de la revolución necesitamos desarrollar cuadros de diferentes tipos: cuadros políticos, cuadros militares, cuadros económicos… para todos ellos es fundamental la claridad política, un apoyo razonado a la revolución, una gran capacidad dialéctica para razonar y una gran capacidad de sacrificio” “El cuadro es la pieza maestra del motor ideológico que es el Partido”… desarrollar los cuadros es, pues una tarea inaplazable del momento””… de la Unión de Jóvenes comunistas, es de donde deben salir los cuadros y los futuros dirigentes de la revolución en el futuro”
“en el concepto de cuadro está el de la capacidad de sacrificio, de demostrar con el propio ejemplo las verdades y consigna de la revolución. El cuadro, como dirigente político, debe ganarse el respeto de los trabajadores con su acción. Es imprescindible que cuente con la consideración y el cariño de los compañeros a quienes debe guiar por los caminos de vanguardia” ” no hay mejor cuadro que aquel que designa la masa en asambleas”

En su artículo “El Socialismo y el hombre en Cuba” en 1965 expone en forma sistemática su ideal de partido. “Ya no marchan completamente solos, por veredas extraviadas, hacia lejanos anhelos. Siguen a su vanguardia constituida por el partido, por los obreros de avanzada que caminan ligados a las masas y en estrecha comunión con ellas. Las vanguardias tienen su vista puesta en el futuro y en su recompensa pero ésta no se vislumbra como algo individual, el premio es la nueva sociedad donde los hombres tendrán características distintas la sociedad del hombre comunista” “El Partido es una organización de vanguardia. Los mejores trabajadores son propuestos por sus compañeros para integrarlo. Este es minoritario pero de gran autoridad por la calidad de sus cuadros. Nuestra aspiración es que el Partido sea de masa, pero cuando las masas hayan alcanzado el nivel de desarrollo de la vanguardia, es decir, cuando estén educadas para el comunismo. Y a esa educación va encaminado el trabajo. El partido es el ejemplo vivo, sus cuadros deben dictar cátedras de laboriosidad y sacrificio, deben llevar con su acción, a las masas, el fin de la tarea revolucionaria, lo que entraña años de duro bregar contra las dificultades de la construcción, los enemigos de clase, las lacras del pasado, el imperialismo. “

C) AMTIIMPERIALISTA Y GUERRILLERO

“… no hay fronteras en esta lucha a muerte; no podemos permanecer indiferentes frente a lo que ocurre en cualquier parte del mundo; una victoria de cualquier país sobre el imperialismo es una victoria nuestra, así como la derrota de una nación cualquiera es una derrota para todos. El ejercicio del internacionalismo proletario es no solo un deber de los pueblos que luchan por asegurar un futuro mejor; además, es una necesidad insoslayable. ”
“Estados Unidos es un país riquísimo, pero sus reservas están mermando y han empezado a buscar por todo el mundo” “Esta Alianza para el Progreso (MERCOSUR, ALCA) es un intento de buscar solución dentro de los marcos del imperialismo económico, será un fracaso” ” habrá cierto auge económico e industrial y de los negocios al principio, esto traerá ganancias para las empresas ” “habrá un deterioro mayor de la balanza de pagos, los monopolios exportando capitales, mayor subdesarrollo, mas desempleo, el desempleo significa baja de salarios: empieza un proceso inflacionario. … y entrará en casi todos los países de América a jugar un papel preponderante el Fondo Monetario Internacional”
“Hay dos caminos nada más: afrontar el descontento popular, con todas sus secuelas o iniciar el camino de la liberación”
“Lo que nosotros tristemente anotamos es que el ejemplo histórico demuestra que en esta disyuntiva los gobernantes tienen miedo de la presión de las masas, sea lían a los monopolios y a la parte importadora de las burguesías nacionales e inician las etapas de represión”
“El otro camino es el del descontento popular. El descontento popular aumentaría en estas condiciones hasta tal punto que, de nuevo se crean dos condiciones históricas a resolver: o los gobiernos son sustituidos por elecciones populares y se pasa de uno a otro, o se establece un estado de guerra civil. Si se pasa a un gobierno con participación de las masas, una vez mas se crearán las grandes contradicciones entre el pueblo que trata de avanzar más en el camino de sus reivindicaciones y los ejércitos nacionales: que defienden capas sociales diferentes y que todavía tienen las armas en la mano. Allí está el germen de la guerra civil”
“Nosotros sostenemos, una y mil veces, que las revoluciones no se exportan. Las revoluciones nacen en el seno de los pueblos.”
“Los revolucionarios no pueden prever de antemano todas las variantes tácticas que pueden presentarse en le curso de la lucha de su programa liberador. La real capacidad de un revolucionario se mide por el saber encontrar las tácticas revolucionarias adecuadas a cada cambio de la situación” ” sería un error imperdonable desestimar el provecho que se puede obtener del programa revolucionario de un proceso electoral dado; del mismo modo que sería imperdonable limitarse tan solo a lo electoral y no ver los otros medios de lucha, incluso la lucha armada, para obtener el poder, pues sino se alcanza el poder, todas las demás conquistas son inestables.. .”
“Y cuando se habla de poder por vía electoral, nuestra pregunta es siempre la misma: si un movimiento popular ocupa el gobierno de un país por amplia votación popular y resuelve, consecuentemente, iniciar transformaciones sociales que constituyen el programa por el cual triunfó ¿no entrará inmediatamente en conflicto con las clases reaccionarias de ese país? ¿no ha sido el ejército el instrumento de opresión de esa clase? Si es así, es lógico razonar que ese ejército tomará partido por su clase y entrará en conflicto con el gobierno constituido. Puede ser derrocado por un golpe de estado mas o menos incruento y volver al juego de nunca acabar…”
“será una lucha larga, cruenta, donde su frente estará en los refugios guerrilleros, en las ciudades, en las casas de los combatientes – donde la represión irá buscando víctimas fáciles entre sus familiares – en la población campesina masacrada, en las aldeas o ciudades destruidas por el bombardeo enemigo”

D) INTERNACIONALISTA

Pocos meses antes de su muerte la Revista Tricontinental, en abril del 67, publica su mensaje, que se ha convertido en un credo revolucionario. Sus ideas han sobrevivido, sus palabras tienen mas vigencia que la fuerza de su fusil, si bien consiguió fundir razón política, voluntad y pasión humana, el CHE encarna una ideología, una estrategia, un programa y una moral revolucionaria que trasciende el circunstancial resultado de un combate, o un paso táctico guerrillero.
“Si a nosotros los que en un pequeño punto del mapa del mundo cumplimos el deber que preconizamos y ponemos a disposición de la lucha este poco que nos es permitido dar: nuestras vidas, nuestro sacrificio, nos toca alguno de estos días lanzar el último suspiro sobre cualquier tierra, ya nuestra, regada con nuestra sangre, sépase que hemos medido el alcance de nuestros actos y que no nos consideramos nada mas que elementos en el gran ejército del proletariado, pero nos sentimos orgullosos de haber aprendido de la Revolución Cubana y de su gran dirigente máximo la gran lección que emana de su actitud en esta parte del mundo: ” qué importan los peligros o sacrificios de un hombre o de un pueblo, cuando está en juego el destino de la humanidad”

E) HUMANISTA

Durante los años que permaneció en Cuba dio pruebas más que suficientes de amor hacia los demás, de abnegación y desinterés. Esos sentimientos se hacen teoría en El Socialismo y el Hombre en Cuba:
“Déjeme decir, a riesgo de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible concebir un auténtico revolucionario que no tenga esta cualidad.
Tal vez es éste uno de los mayores dramas del dirigente que tiene que unir una mente fría aun espíritu apasionado, y tiene que saber tomar las decisiones más dolorosas sin que se le contraiga un solo músculo.
Nuestros revolucionarios de vanguardia tienen que idealizar este amor a los pueblos, a las causas mas sagradas, y hacerlo único e indivisible. No pueden descender con su pequeña dosis de afecto cotidiano allí donde lo ejerce el hombre común…
Hay que poseer una gran dosis de humanidad, una gran dosis de sentido de la justicia y de la verdad, para no caer en los excesos del dogmatismo, en fríos escolasticismos, en el aislamiento de las masas. Hay que luchar cada día para que este amor de la humanidad se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, que sirvan para la movilización”
En Bolivia, en su Diario, el 8 de agosto, escribirá:
“… este tipo de lucha nos da ocasión de transformarnos en revolucionarios, el mas alto escalón al que puede llegar el hombre, pero también de hacernos hombres en el sentido mas amplio de la palabra; los que no lleguen a alcanzar ninguno de estos niveles deben decirlo y dejar la lucha”

F) SOCIALISTA

Para el Che el sistema presupuestario es parte de una concepción general del desarrollo de la construcción del socialismo y debe ser estudiado en su conjunto. La racionalidad del modelo económico debía estar en consonancia con el modelo social. El Che lo sintetiza en la frase “el socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alineación. Uno de los objetivos fundamentales del marxismo es hacer desaparecer el interés, el factor “interés individual” y provecho, de las motivaciones sicológicas. Si el comunismo descuida los hechos de conciencia, puede ser un modelo de repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria” .
El Che asumía lo que Marx y Engels expresaron en “La ideología alemana” lo siguiente:
“Que tanto para engendrar en masa esta conciencia comunista como para llevar adelante la cosa misma, es necesario una transformació n en masa de los hombres que solo podrá conseguirse mediante un movimiento práctico, mediante una revolución; y que, por consiguiente, la revolución no solo es necesaria porque la clase dominante no puede ser derrocada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de una revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que se hunde y volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases”
El Che consideraba que la transformació n de la conciencia humana arrancaba desde la primera fase de transición, no había que esperar que fuera el resultado de una primera etapa de desarrollo. La unidad dialéctica, de construcción de las fuerzas materiales y el desarrollo de la conciencia estaban unidos y en lucha.
El Che no idealizaba a los hombres, ni a las clases, ni a la masa. Conocía teórica y prácticamente sus aspiraciones, anhelos, su ideología y la “herencia” que arrastraba de la sociedad capitalista. La sociedad socialista había que construirla con los hombres que luchan por salir del cieno burgués.
La construcción de nuestra organización es la misma lucha de hombres y mujeres que tratan de elevarse del cieno burgués, pero no sometiéndose a sus motivaciones. Hay que conjugar lo viejo y lo nuevo en forma dialéctica.
El CHE al unir la base y la superestructura en forma dialéctica o sea la construcción del socialismo y la conciencia social coincidía con Carlos Marx en “La ideología alemana” en el sentido ” de que, por tanto las circunstancias hacen al hombre en la misma medida en que este hace a las circunstancias”
No basta que la propiedad de los medios de producción sean estatales para suscribir la afirmación socialista de un régimen de producción. Hay que ver como está estructurado ese régimen estatal: los incentivos, las formas de propiedad que coexistan, el plan y el mercado, etc. El Che prevenía sobre el peligroso sendero del pragmatismo

No tener en cuenta las motivaciones sociales, podría hipotecar ante logros circunstanciales el futuro de la revolución. Decía el CHE: “No se trata de cuantos kilogramos de carne se come o de cuántas veces por año pueda ir alguien a pasearse en la playa, ni de cuantas bellezas que vienen del exterior puedan comprarse con los salarios actuales. Se trata, precisamente, en que el individuo se sienta mas pleno, con mucha mas riqueza interior y con mucha mas responsabilidad”
“Sí, el socialismo no es una sociedad de beneficencia, no es un régimen utópico, basado en la bondad del hombre como hombre. El socialismo es un régimen al que se llega históricamente, y que tiene como base la socialización de los bienes fundamentales de producción y la distribución equitativa de todas las riquezas de la sociedad, dentro de un marco en el cual haya producción de tipo social. En nuestra posición el comunismo es un fenómeno de conciencia y no solamente un fenómeno de producción”

POR JUVENTUD GUEVARISTA
Destacamento Juvenil del MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL
REVOLUCIONARIO POR UNA ALTERNATIVA SOCIALISTA (MRO-FRAS)
MONICA RODRIGUEZ

FUENTES
G. PLEJANOV – El papel del individuo en la historia
Cuadernillos de GUEVARISMO – Página web de la JUVENTUD GUEVARISTA
www.jg.nuevaradio.org
Logros y errores de la Revolución Cubana – Cuadernillo – sin estar en la página web

Juventud Guevarista
Destacamento Juvenil del Movimiento Revolucionario Oriental (Uruguay)
Correos: 
juventudguevarista@gmail.com,

juventudguevarista@adinet.com. uy
Web: www.jg.nuevaradio.org

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Graziella Pogolotti

La Jiribilla

12-01-2011

Perdida en la distancia, pensativa y soñadora, la mirada del Che, capturada por Korda, se ha convertido en un icono universal de esperanza y rebeldía. Entre nosotros su legado permanece vigente, como paradigma de consecuencia entre las ideas y los actos, como imagen de la entrega suprema a favor de los oprimidos, como inclaudicable defensor de la emancipación humana. A su obra de intelectual hay que volver una y otra vez. Marcada por su tiempo, como toda tarea de esta índole, trasciende la época y resulta ahora más necesaria que nunca. Renunció a su vocación literaria que asoma todavía en los apuntes de su diario boliviano para afrontar, en la vertebración de teoría y praxis, el árido terreno de las ideas. Con visión precursora, advirtió fisuras en el socialismo europeo y predijo el peligro de tomar el sendero equivocado en el bosque.

Lector voraz, cultivó con pasión el ajedrez. Descubrió en este apacible juego de mesa un entretenimiento para el ejercicio del pensar. Representación de un campo de batalla con sus alfiles, caballos, torres y peones, el triunfo corresponderá a quien mejor articule táctica y estrategia. Sin perder de vista el objetivo final, jaque mate al rey –clave estratégica– hay que diseñar el plan de acción sin perder de vista las intenciones del oponente, su parigual en fuerza. Como sucede en toda sociedad organizada, los componentes son diversos, ninguno despreciable, aunque las jerarquías hayan sido definidas con precisión. Los peoncitos andan a pasos cortos, las torres se mueven en línea recta, los alfiles en diagonal, los caballos lo hacen a saltos y la dama, colocada junto a un monarca relativamente pasivo, dispone de la mayor libertad. Se trata, por tanto, de un universo dotado de múltiples posibilidades, donde la vacilación de un peoncillo puede traer consecuencias fatales. A pesar de su perfil medieval, las figuras que intervienen en el juego conservan vigencia contemporánea para orientar y conducir procesos sociales de distinta envergadura.

Entre ellos, se destacan la mencionada interacción entre estrategia y táctica, la interdependencia de la acción de los individuos más allá de la escala jerárquica, la determinación de la esencia de los conflictos, la dilucidación de la estrategia del antagonista y el entendimiento de la diversidad intrínseca del conglomerado actuante.

Por esas y otras razones, para el Che, el cultivo del ajedrez -al que convocó a sus colaboradores- fue mucho más que un divertimento. La labor intelectual del Comandante guerrillero se reconoce en el trasfondo de toda su actividad pública en la permanente retroalimentación entre teoría y praxis. De su experiencia de combatiente en Cuba, derivó sus concepciones sobre los métodos de lucha revolucionaria. De la cotidianidad compartida en el acoso y la precariedad, extrajo el conocimiento concreto de los seres humanos, con sus debilidades y su potencial capacidad de crecer. De sus vivencias en la temprana institucionalización en un país subdesarrollado, requerido de un programa socialista en la frontera de un poderoso enemigo, examinó críticamente los errores cometidos en otras partes e inquirió acerca de las vías acertadas para garantizar supervivencia y porvenir pasando por la necesaria formación de un nuevo sujeto de la historia.

En vertiginosa transformación, el mundo vive hoy bajo otras circunstancias. Parece bordear el Apocalipsis en un contexto donde las diferencias se acentúan hasta hacerse insalvables. Tantas son las amenazas, que el pensamiento comienza apenas a despertar después de un prolongado letargo. Escépticos, embotados por la falta de imaginación y de creatividad, algunos se aferran a nuevos dogmas, en la antítesis de los que, en otros tiempos, creyeron artículos de fe.

Cuando se abre en Cuba el análisis de los lineamientos económicos y sociales del Partido, conviene regresar al pensamiento del Che. El panorama de la Isla es otro, pero los rasgos esenciales de su método y su insaciable aprendizaje de los datos concretos de la realidad y su vigencia crítica respecto a las experiencias ajenas, nos concierne más que nunca, en medio de la turbulencia contemporánea. No tuve el privilegio de trabajar a su lado, pero me ha resultado apasionante conocer el testimonio de sus colaboradores en el Ministerio de Industria.

Allí se revelaba con dramática crudeza, la herencia del subdesarrollo. La escasez de profesionales y técnicos calificados se agudizó con la emigración de quienes optaron por seguir los pasos de los grandes empresarios. La pirámide social se sostenía sobre una base de bajísimos niveles de instrucción. En una economía dependiente, el bloqueo anunciaba la inminente falta de piezas de repuesto. El latrocinio gubernamental había agotado las reservas de capital. Los mercados tradicionales para el intercambio de bienes desaparecieron. Prescindiendo de un antes y un después, había que diseñar perspectivas de desarrollo mientras se consolidaban chinchales para prever lo indispensable y ofrecer empleo útil y estable en un país sometido al tiempo muerto y la cesantía.

Las tácticas impuestas por los reclamos de la supervivencia inmediata se integraban para el Che al diseño de estrategias de mayor alcance. Había que conocer hasta el detalle los recursos naturales existentes en el país, a fin de establecer apropiadas líneas de desarrollo. Los nuevos centros de investigación científica asumieron esa responsabilidad. Se logró así una rápida configuración del mapa geológico de la Isla. Por otra parte, la construcción del socialismo desde el subdesarrollo planteaba numerosas interrogantes. En ese contexto, los debates en torno a la ley del valor, entre otros temas, no constituyeron un mero ejercicio académico. Incentivaron inquietudes -fuente de creación- y asumieron, en la práctica, la necesidad de incorporar el pensamiento vivo, inspirado en la experiencia, a la dialéctica de la historia. Y, sobre todo, consideró al hombre -entendido como ser humano- en tanto protagonista, punto de partida y objetivo final de todo proceso de transformación social.

En la perspectiva del socialismo, debe establecerse una relación recíproca, de influencia mutua, entre el individuo y la sociedad. El constructor consciente se construye a través de una permanente superación. En la búsqueda de fórmulas prácticas para el logro de esos propósitos, se produce el debate acerca de los estímulos materiales y morales. Al polarizarse en términos absolutos la valoración de esos factores, el análisis se detuvo en algunas ideas germinales. Interrogado sobre el tema en Chile de la unidad popular, Carlos Rafael Rodríguez comentó que, entre nosotros, ninguno había sido aplicado hasta sus últimas consecuencias. Con el andar del tiempo, los salarios permanecieron congelados, sin ofrecer respuestas efectivas a los resultados del trabajo en la producción concreta de bienes y en la creación de valores de otra índole en la investigación, la docencia y los servicios. Por otra parte, la distribución de recompensas de orden moral, en la mayor parte de los casos, se formalizó progresivamente. Faltó, además, en muchos sectores una adecuada política de promoción y ascenso de acuerdo con los méritos acumulados.

El estímulo material, términos de remuneración o mediante otras vías, resulta de implantación más sencilla. Cuenta con antecedentes en otras sociedades. Y, sin embargo, el nexo mecánico entre trabajo y ganancia, equitativo en apariencia, no constituye de hecho una fuente de valores. Más atento a la subjetividad de la persona, el diseño, el acicate moral entraña un análisis complejo dada la influencia de múltiples factores en el desarrollo de la conciencia humana. Se trata de encontrar fórmulas para hacer tangible lo intangible, vale decir, la dimensión espiritual de una filosofía de la vida. Los pragmáticos no dejarán de observar que las apuestas a largo plazo no ofrecen solución a las demandas apremiantes de la realidad. Sin embargo, lenta y pesada, la tortuga puede llegar a la meta antes que la liebre.

Tal y como lo hemos practicado, mediante la entrega de diplomas o a través del acceso a vacaciones en ambientes muy disfrutables, el estímulo moral constituye una compensación grata para el beneficiario. Pero, acontecimiento aislado y circunstancial, no contribuye de manera decisiva a conformar paradigmas. No impulsa tampoco a integrar una red que articula el perfil subjetivo de la conducta excepcional a un entramado social más complejo, transformador del impulso individual en fuerza colectiva. Para lograrlo resulta indispensable, traspasando el fragmento de realidad donde cada cual está, desencadenar acciones participativas que conjuguen los esfuerzos de manos, palabra y pensamiento de todos para construir la casa de todos, “donde tan bien se está”. No es empeño de un día, porque se trata de producir, paso a paso, eludiendo formalismos, un cambio en las mentalidades.

La ejecutoria del Che en el Ministerio de Industrias entroncaba raigalmente, con la visión estratégica de Fidel respecto al pensar independiente, a democratizar la instrucción y la cultura, así como a hacer de Cuba un país de hombres de ciencia, entendido este término en su sentido más lato. En poco tiempo, el salto hacia delante en este camino de expansión del acceso al conocimiento fue vertiginoso y aun más sorprendente, teniendo en cuenta la precariedad del punto de partida y las circunstancias en que se produjo, amén de los errores y de los zigzagueos en cuanto al modo de implementar el proyecto. Abrir perspectivas a la creación humana era tan solo una parte imprescindible en la ejecución de la tan aislada justicia social. Respondía también a la valoración objetiva, en términos económicos, de la realidad insular.

Los colonizadores españoles advirtieron muy pronto que Cuba no disponía de emporio de reservas minerales. Por eso, se lanzaron de inmediato a la conquista de un continente más promisorio. La feracidad paradisíaca de la tierra descubierta por Colón, donde el ganado se multiplicaba silvestre entre pastizales vírgenes que no demandaban fertilizantes químicos, se degradó con la tala indiscriminada de los bosques, el cultivo extensivo de la caña y la progresiva salinizacion de las tierras. Entonces, como ahora, la economía del país dependía, en gran medida, del comercio exterior.

A pesar de Girón y de la Crisis de Octubre, con su secuela de actos terroristas, a pesar de las pérdidas en capacidades instaladas por falta de insumos, de piezas de repuesto y de técnicos, el panorama actual es mucho más complejo debido a los cambios producidos en el contexto internacional. En esta coyuntura, el gran desafío consiste en responder a las demandas inminentes sin perder de vista el porvenir, también inminente que se anuncia en cada amanecer. Las tácticas han de formularse aparejadas al boceto de las líneas básicas de una estrategia. Pero la noche pertenece también a los poetas y a los visionarios.

Los tiempos son difíciles. Tenemos a nuestro favor una valiosa experiencia acumulada, con la distancia de medio siglo recorrido que define perspectivas y permite una evaluación crítica. Disponemos, asimismo, de una infraestructura, a veces gastada por el uso y la falta de mantenimiento. Y, sobre todo, las estrategias perfiladas en los 60 del pasado siglo, favorecieron el crecimiento de un pueblo instruido y de una investigación científica de avanzada, fuente de producciones de alto valor agregado. En el planeta agredido por la utilización indiscriminada de sus recursos naturales, el capital humano, energía renovable, representan la reserva fundamental para afrontar los dilemas del futuro. La solución de los acuciantes problemas de la economía no puede afrontarse de manera unilateral. Como en el juego de ajedrez, el movimiento impensado de un peoncillo afecta el comportamiento del conjunto. Hay que poner orden en la casa de todos. Para lograrlo, se imponen a veces urgentes y dolorosas terapias. Pero, el gran esfuerzo transformador depende de lo más profundo del cuerpo de la nación.

En un esbozo de estrategia posible, habrá que tener en cuenta la producción del capital humano, el cuidado en potenciar al máximo las capacidades existentes, incentivar la creatividad y difundir, por vías formales e informales, junto con el conocimiento acumulador, aquel en proceso de gestión y desarrollo. Como en los años de fundación, ciencia, educación y cultura deben seguir siendo pilares fundamentales, en estrecho diálogo de carácter formativo, conjunción de saberes diversos, comprometidos y responsables, fermentos activos de vida espiritual. La necesaria racionalidad económica, desde una perspectiva socialista, demanda la participación del sujeto que siembra, fertiliza, construye y descubre en el trabajo, además de la remuneración merecida en el plano personal, un espacio de autoestima y reconocimiento social, un modo de realización personal y, en última instancia, un sentido de la existencia. Como el artista, el carpintero habrá de sentir orgullo por la obra bien hecha, y el maestro se reconoce en el despertar de sus alumnos. Consolidar la base económica equivale a afianzar los cimientos de un edificio. Pero la sociedad es un cuerpo palpitante, donde lo intangible se convierte en fuerza objetiva. Por eso, el vínculo entre base y superestructura no es mecánico y determinista. Se establece a través de relaciones recíprocas de interdependencia. Volver al Che significa, entre otras cosas, interrogar incesantemente la realidad, simultanear acción y pensamiento, desconfiar de los caminos trillados, atender lo urgente sin abandonar la mirada soñadora y reflexiva imantada por los anchos horizontes.

Fuente original: http://www.lajiribilla.cu/2011/n505_01/505_08.html

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