Galería

CONVULSIÓN SOCIAL Y CAMPAÑA ELECTORAL


Por Aldo Álvarez. Abogado y Catedrático.

Jueves 03 de Octubre de 2013. Diario El Mundo.

Para aquellos que creyeron hace más de cuatro años que el presente gobierno se convertiría en uno de un verdadero y profundo cambio, debe ser muy difícil contemplar la forma tan triste en que está terminando su período la actual administración. Debe ser difícil por la cantidad de esperanzas que se albergaron entonces, y que sin dudas fueron exacerbadas por una campaña de ofrecimientos que quizá no previó realistamente cuáles eran las capacidades reales de llevar a cabo el cambio ofrecido, y en la forma ofrecida, con los recursos con que se contaba, con el estado calamitoso de la economía en aquél momento, con un Estado quebrado que le entregaría la anterior administración, con los niveles de inseguridad, de corrupción, de gasto social, de endeudamiento público, y un largo etcétera.

Sin dejar de lado el reconocimiento que se le puede y debe hacer a este gobierno por la implementación y profundización de los programas sociales (a veces quizá de la forma operativa menos idónea), hay que señalar que este gobierno termina su período en forma lamentable, pues además de que nos encontramos a las puertas de la máxima profundización de la crisis fiscal, la cual ya se está revelando con la falta de posibilidad de pago de bonos, sobresueldos, escalafón, etc., en el sector público (y que desde hace ya algún tiempo se había comenzado a reflejar en la falta de pago en tiempo a proveedores para el caso). El actual gobierno se encuentra ya en una crisis de pago, que es apenas una de las múltiples manifestaciones de la terrible y profunda crisis fiscal del país.

Lo anterior ha derivado en protestas generalizadas y paro de labores en diversas instituciones públicas en las que los empleados por Ley gozan del derecho al reconocimiento y pago de un escalafón, pues el gobierno simplemente no incluyó tales pagos en el proyecto de presupuesto recientemente presentado a la Asamblea Legislativa para su estudio y aprobación, bajo la argumentación de que “no hay dinero para eso” y de que “la figura del escalafón es perversa porque beneficia a los que más ganan”. A pesar que el argumento de que no hay dinero ES CIERTO, ello no implica que se deban manejar de una forma tan mala, los reclamos que los trabajadores hacen por la no inclusión del pago del escalafón en dicho proyecto de presupuesto, pues este derecho, además de estar contemplado en la Ley, es el resultado y conquista de muchas décadas de luchas sindicales y laborales, que sin dudas, dichos trabajadores no van a permitir tan fácilmente que se los quiten. Pero en este punto el problema se agrava (¿o se destensa?), pues esto se da en el contexto de recién iniciada (formalmente al menos) campaña electoral presidencial, lo cual implica que estas convulsiones sociales, pueden (y de hecho creo que lo harán) incidir en el resultado electoral del próximo año.

Pero al que principal y potencialmente pueden afectar estas convulsiones, es al FMLN sin dudas, pues es el “gobierno del FMLN” el que no les está queriendo reconocer el derecho al pago del escalafón correspondiente, y en dicho partido, eso lo saben muy bien. Y también lo saben muy bien las cúpulas de los poderosos sindicatos de estas instituciones (que históricamente han sido en su mayoría afines al Frente), y por ello han recurrido a la Asamblea Legislativa. Ahora bien, si los diputados del Frente han anunciado que “buscarán en la Asamblea Legislativa incorporar el escalafón en el presupuesto del próximo año”, aquí podría comenzar una nueva tensión entre el presidente Funes y el FMLN, pues el Presidente ha dicho que “no hay dinero”, pero el Frente ya comenzó a medir las consecuencias político-electorales que esta crisis le puede implicar, por lo que en este punto se tendrá que poner del lado de las demandas de los empleados públicos, aunque al problema Fiscal no se le esté dando hoy por hoy, una solución estructural.

Pero es un hecho que el Presidente manejó mal esta situación desde el inicio, pues resulta poco inteligente políticamente hablando, decirles a los trabajadores simplemente: “No hay escalafón porque no hay dinero, y punto. Algo así como decirles: “y al que no le guste, pues ni modo, se la aguanta”, aunque esté contemplado en la Ley, y porque “yo opino que es una ley perversa, por lo que no la aplico entonces”.

Nadie niega que no haya un problema serio de ingresos suficientes para afrontar obligaciones públicas como las del escalafón, pero una crisis de este tipo no se maneja así en forma tan autoritaria, de la misma manera que abordó el caso de las declaraciones del senador Leahy, en el contexto del proceso de ratificación del Fomilenio II, en el Senado de los Estados Unidos.

Pero bien, así es el temperamento del ciudadano Presidente, pero lo más lamentable de todo, es que ahora le traslada la responsabilidad al Legislativo, señalando que si quiere éste hacer reacomodos entre partidas presupuestarias, puede asignarle presupuesto al pago del escalafón de los empleados públicos, precisamente porque reconoce que el contexto electoral obligará a los diputados, especialmente de los del partido “oficial” y a todos en general, más que afrontar el problema fiscal en forma estructural, procederán sin dudas a lo de siempre: A ofrecer soluciones electoreras y populistas.

Para el salvador

Tomado de la fed

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s